2 de noviembre de 2015 00:00

Sin un testamento, las disputas por herencias son largas y costosas

En Ecuador, según datos del Consejo de la Judicatura en el 2014 hubieron 206 procesos judiciales por herencias. Foto: EL COMERCIO

En Ecuador, según datos del Consejo de la Judicatura en el 2014 hubieron 206 procesos judiciales por herencias. Foto: EL COMERCIO

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Sara Ortiz
ortizs@elcomercio.com

A sus 87 años Rafael Ricaurte odiaba hablar de la muerte. Tampoco trataba sobre el futuro de sus bienes si es que un día ya no estaba. Era fuerte, estaba totalmente lúcido y no padecía de ninguna enfermedad. Pero la muerte le llegó poco antes de su cumpleaños 88: fue víctima de un accidente de tránsito.

Hace tres años que el tío de Lucía falleció, pero hasta ahora ninguno de sus familiares ha podido recibir los bienes que él reunió, es decir, dos casas, un terreno y cuatro caballos de pura sangre; ahora solamente queda uno, viejo y enfermo.

No dejó un testamento, lo cual enfrentó a sus parientes. Primero porque Rafael no tuvo hijos en su matrimonio, pero al fallecer se presentó un heredero y alegó ser hijo. El único hermano que tuvo falleció antes que él, así que las propiedades pasaron a sus sobrinos, quienes se niegan a compartir con la nueva persona que llegó.

Julio Portilla, abogado que se dedica a problemas civiles y de herencias, asegura que en el país hay una muy poca cultura para preparar un testamento.

Sin embargo, dice que cada vez son menos las familias que plantean demandas por herencias. Esto por el tiempo que demora resolver este litigio, que puede demorar de uno hasta tres años. En lugar de eso contratan a un abogado y llegan a acuerdos entre todos.

De hecho, datos del Consejo de la Judicatura señalan que en el año pasado solo seis personas plantearon una demanda de partición por sucesión, que consiste en solicitar a un juez que divida la herencia cuando el dueño original no dejó documento alguno. En cambio, en el 2013 solo se dieron siete casos.

Uno de los juicios más largos que se han registrado en el país es la herencia de Daniel G.

Su caso llegó a la Corte Nacional de Justicia en 2013, luego de 19 años de litigio.

Él murió en su natal Sucúa, en Morona Santiago, en 1996. Allí logró acumular una casa y un terreno. Una década antes de su muerte, redactó su testamento cerrado, es decir que solo sea abierto tras fallecer.

Como determina el Código Civil en esta clase de testamentos, antes de que fuera ejecutado fue presentado al juez, también el notario y testigos reconocieron sus firmas y verificaron que el testamento tenga el sello original.

Pero la sorpresa para los cuatro hijos fue que el nombrado heredero universal había muerto tres años antes de su padre y él olvidó, o no quiso, modificar el documento. Por lo tanto, los hijos se habían quedado sin nada y las propiedades pasarían a los hijos del nombrado ‘heredero universal’.

En ese caso, los hijos de Daniel alegaron que él tenía demencia senil y que cuando redactó el testamento ya había perdido la visión y el oído.

El último fallo, de la Corte Nacional de Justicia, reconoció la voluntad del padre y entregó los bienes a los sobrinos de los cuatro hijos. Pero hasta el momento la herencia no puede repartirse, porque los mismos familiares se apropiaron de los bienes por fuera de la ley.

Portillo asegura que en uno de los problemas de estos litigios son las pericias que se realizan para avaluar los bienes.

Eso demanda un pago por los honorarios que puede ir desde los USD 100 y sobre los USD 1 000, de acuerdo a los bienes que haya poseído. Luego de esto se planteará un juicio de inventario. Los familiares también deben solicitar una posesión efectiva ante el notario y luego inscribir todo en el Registro de la Propiedad y cuando por fin la herencia sea entregada pagar los impuestos.

Evítese problemas
El abogado Sergio Prado recomienda cancelar los impuestos a la herencia en los 30 días posteriores al fallecimiento de quien dejó la herencia.

Esto porque hay casos de personas que esperan años y las propiedades ganan valor, sobre todo los inmuebles.

“Tuve un cliente que heredó un terreno en una zona de alto crecimiento de Quito, a los cinco años el precio por lote se había triplicado. Así que terminó pagando mucho más de lo que esperaba”, cuenta Prado.

Cuando una testador o la persona que fallece deja dinero en el banco también es necesario obtener el certificado de posesión efectiva de bienes. Ese documento se tramita ante un notario público.

Un riesgo de heredar es que así como se reciben casas, carros y propiedades también se pueden heredar deudas. Prado recomienda que la persona solicite un ‘beneficio de inventario’, que es un trámite se puede solicitar ante un notario para que un perito realice un avalúo de bienes versus deuda. Si esta última sobrepasa los bienes, se puede rechazar la herencia.

Si usted quiere dejar bien clara su voluntad después de fallecer, la única forma es a través un testamento. El Código Civil detalla tres tipos, el abierto, cerrado y de privilegio.

Este último se aplica, por ejemplo, para militares que están en guerra y no pueden cumplir los requisitos que obliga la ley para validar un testamento.

Entre esos requisitos están demostrar que está consciente y con facultades mentales, inscribir sus bienes detalladamente, nombrar a sus descendientes y cónyuge y presentarse con testigos al notario.

FRASE

“Si se deja pasar mucho tiempo y no arregla los líos de herencias corre el riesgo de que los impuestos suban o que se deprecien los bienes”.

Sergio Prado, abogado

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