20 de abril de 2016 00:00

La presencia de voluntarios ‘llegó al límite’

Tres personas que llegaron a Pedernales dijeron que podían ayudar y que uno tenía experiencia en albañilería. Foto: Enrique Pesantes / EL COMERCIO

Tres personas que llegaron a Pedernales dijeron que podían ayudar y que uno tenía experiencia en albañilería. Foto: Enrique Pesantes / EL COMERCIO

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Bolívar Velasco

Los voluntarios y personas que llegan a Pedernales con la intención de colaborar con las víctimas del terremoto se multiplican cada día. Llevan comida, agua, ropa y equipos de rescate para intentar sumarse a las labores de donación y extracción de los cuerpos que yacen en los escombros.

Pero el centro de mando principal que coordina la logística para atender las afectaciones y personas siniestradas considera que esta “sumatoria de esfuerzos” llegó al límite.
Ayer, 19 de abril del 2016, el ministro del Interior, José Serrano, agradeció ese gesto solidario. Pero advirtió que los equipos de voluntarios y rescatistas están completamente cubiertos. “No requerimos más, todo está bien coordinado”, sostuvo.

En el cantón manabita están desplegados 28 grupos con
2 000 miembros entre militares, policías, agentes del Cuerpo de Bomberos, Cruz Roja, forenses, médicos y equipos rescatistas locales, que se suman a los de Colombia y Chile.
De este último grupo existen 380 personas que cubren las atenciones en 10 000 infraestructuras devastadas por el movimiento telúrico.

No hay una cifra de cuántos voluntarios independientes ingresan a Pedernales.  No obstante, las autoridades identificaron a personas que se toman fotos con sus celulares en las zonas destruidas, están cerca de los sitios de labores, pasan con vehículos particulares que congestionan aún más las calles donde se encuentran las maquinarias…

El rescatista Maycol Villareal dice que cuando hay civiles en las zonas de búsqueda y rescate se corre el riesgo de que entren en pánico, griten o compartan fotos delicadas en las redes. Para este carchense, de 23 años, la localización de víctimas genera un impacto psicológico y mental muy fuerte que amerita una preparación. “Hay casos en los que no se permite a los familiares para que no nos desconcentren”.

Esto lo dice mientras se apresta a la búsqueda de una persona junto a Tenshi, el perro lobo siberiano que siempre lo acompaña. Ayer, tres jóvenes voluntarios del cantón El Carmen observaban las labores de búsqueda de 35 personas que estarían sepultadas en lo que fuera el Royal Hotel.

Tenían cascos puestos, guantes, botas y mochilas en cuyo interior llevaban cortadoras de hierro. Ronny Risco, de 24 años, señala que llegó a Pedernales a colaborar porque en Jama ya cumplió una misión.

En ese cantón de Manabí colaboró en el traslado de los fallecidos hacia las camillas y ambulancias. Dice que no es un experto en rescate, pero sabe de construcciones por su experiencia como albañil.

Su amigo Bryan Alcívar cuenta que disponen de tres motos para ayudar en lo que sea necesario. La propuesta de ellos no fue aceptada en el centro de mando principal donde recibieron como respuesta un no rotundo.

El sábado último, cuando se dio el movimiento telúrico, los encargados del reclutamiento de voluntarios y rescatistas fueron los funcionarios de la Secretaría Nacional de Gestión de Riesgos. Ellos priorizaron a quienes llevaban cortadoras hidráulicas, mochilas hidratantes, cabos para ascenso y descenso, entre otros equipos. En este grupo fueron considerados 30 integrantes del Grupo Especial de Operaciones y Socorrismo de Salinas.

Las buenas intenciones de los voluntarios no se critican abiertamente por tratarse de una emergencia que justifica cualquier ayuda, lo dice un funcionario del MIES.
Pero cuestiona que la llegada de más personas podría desviar la prioridad para entregar los alimentos.

Ayer, el secretario de la Administración Pública, Pedro Solines, indicó que “las personas que acuden a estos lugares sin las debidas precauciones o autorizaciones, después de pocos días, podrían también convertirse en damnificados”.
Luego dijo: “Van a acudir, pese a los limitados recursos que tenemos, a pedir agua, a pedir alimentos, techo, ropa”.

Cristian Pérez pertenece a los boys scouts de Quito y se trasladó a Pedernales porque un amigo suyo no tiene noticias de sus familiares que se hospedaron en el Royal Hotel. Sabe de primeros auxilios y cree que con sus conocimientos puede apoyar a las víctimas.

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