24 de abril de 2016 16:54

La solidaridad para damnificados por el terremoto no desvanece en Cuenca

Los voluntarios ubican cartones y botellones con agua en los espacios externos de la Gobernación del Azuay. Foto: Manuel Quizhpe/EL COMERCIO

En los camiones militares se transportan las contribuciones que entregan los azuayos. Foto: Manuel Quizhpe/EL COMERCIO.

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Manuel Quizhpe

Los espacios de la planta baja de la Gobernación del Azuay están repletos de cartones, saquillos, botellones con agua, colchones, víveres... Ese panorama demuestra la solidaridad de los cuencanos. El fervor se mantiene intacto, después de
ocho días que se empezó a recibir las donaciones.

En ese lugar, más de 20 voluntarios (niños, jóvenes y adultos), incluso extranjeros, se encargan de recibir, clasificar y encajonar las contribuciones. Cuando es necesario se forman 'cadenas' humanas con el propósito de acomodar las donaciones que traen los ciudadanos al centro de acopio.

Hay otros voluntarios que se dedican a armar los denominados 'kits' para cuatro personas. En una caja de cartón se coloca un kilo de arroz, un kilo de azúcar, medio kilo de sal y un litro de aceite. Se agrega 2 atunes de 80 gramos, galletas y avena.

Este domingo 24 de abril del 2016, a pie o en vehículos, los cuencanos llegaron a los bajos de la Gobernación del Azuay para dejar su contribución. Ellos están convencidos que toda ayuda es significante para los damnificados por el terremoto en Ecuador, cuyas provincias más afectadas son Manabí y Esmeraldas.

En los camiones militares se transportan las contribuciones que entregan los azuayos. Foto: Manuel Quizhpe/EL COMERCIO.

Madres e hijos colaboran con la clasificación y armaje de los ‘kit’ para los afectados por el terremoto. Foto: Manuel Quizhpe/EL COMERCIO.

El Gobernador del Azuay, Cristóbal Lloret, en su cuenta Twitter (@jcristoballoret) escribió la emoción que siente de ver a niños pequeños que llegan con su ayuda. También destacó la presencia de una familia cuencana que acudió, por iniciativa propia, con almuerzos para todos los voluntarios.

Lina Tello, una de las voluntarias, agradece a la ciudadanía por la respuesta extraordinaria que ha brindado en favor de los afectados por el terremoto. También resalta la buena voluntad de los jóvenes, quienes acompañados de sus padres llegan al centro de acopio preguntando a qué hora pueden colaborar.

Madres e hijos colaboran con la clasificación y armaje de los ‘kit’ para los afectados por el terremoto. Foto: Manuel Quizhpe/EL COMERCIO.

Los voluntarios ubican cartones y botellones con agua en los espacios externos de la Gobernación del Azuay. Foto: Manuel Quizhpe/EL COMERCIO.

Según Tello, es necesario que los ciudadanos colaboren con víveres, especialmente aceite, también cartones, cintas de embalaje y marcadores. Además sugiere donar cepillo de dientes, jabón, papel higiénico, toalla sanitaria, alcohol, algodón, gasas… Por ahora, hay una buena cantidad de botellones con agua.

Entre tanto, el Comité de Operaciones de Emergencias del Azuay, presidida por Lloret, se reunió este domingo 24 de abril en Cuenca para evaluar la labor de la primera semana y fortalecer la ayuda humanitaria.

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