10 de febrero de 2018 14:56

Las terminales de transporte terrestre de Quito, repletas de turistas este sábado 10 de febrero

Cientos de personas acudieron esta mañana a la terminal de Quitumbe, en el sur de Quito, para comprar boletos y viajar por carnaval. Foto: Diego Bravo/ EL COMERCIO

Cientos de personas acudieron esta mañana a la terminal de Quitumbe, en el sur de Quito, para comprar boletos y viajar por carnaval. Foto: Diego Bravo/ EL COMERCIO

Compartir
valorar articulo
Descrición
Indignado 0
Triste 0
Indiferente 0
Sorprendido 0
Contento 0
Diego Bravo
(I)

Miles de turistas se movilizaron la mañana de este sábado 10 de febrero del 2018 por el feriado de Carnaval. Las terminales terrestres estaban copadas de gente y cientos de buses dieron servicio a los usuarios.

La Empresa Pública Metropolitana de Movilidad y Obras Públicas (Epmmop) calculó que unos 350 000 vehículos se movilizarán durante este feriado en las terminales interprovinciales y microregionales (La Marín, La Ofelia y Río Coca).

El año pasado, la terminal de Quitumbe registró la salida de 162 100 personas en 5 508 frecuencias de transporte. En la de Carcelén se embarcaron 53 480 usuarios en 2 402 frecuencias. “Con base en estas cifras se realizó la planificación del operativo de este año”.

En el sur de la ciudad, en la localidad de Tambillo, se activó el contraflujo para quienes se movilizaron a otras provincias. El mayor Roberto Pástor de la Policía Nacional era el encargado de dirigir el tránsito y el flujo vehicular. Contó que el operativo de seguridad comenzó a las 05:00 y el contraflujo comenzó a las 08:30, y lo mantuvieron hasta el mediodía.

Este comenzó en Tambillo y terminó en el partidero a Alóag, en la zona del obelisco de esa localidad. “Tenemos aproximadamente 15 kilómetros de contraflujo que nos ayudó a evacuar la carga vehicular que comenzó en la zona de Santa Rosa”, precisó el oficial.

Pasadas las 10:00, el tránsito era fluido y la gente circuló sin problemas. Con base en los datos recopilados por los contadores carga vehicular localizados en los peajes de Alóag y Santo Domingo, el uniformado indicó que por esa ruta circulan aproximadamente entre 110 000 y 160 000 autos durante los feriados.

La Terminal Terrestre de Quitumbe lució copada desde la noche del viernes, en la víspera del feriado de Carnaval que se inició este sábado 10 de febrero del 2018. Foto: Paúl Rivas/ EL COMERCIO

La Terminal Terrestre de Quitumbe lució copada desde la noche del viernes, en la víspera del feriado de Carnaval que se inició este sábado 10 de febrero del 2018. Foto: Paúl Rivas/ EL COMERCIO


Para dar seguridad en la zona del contraflujo, la Policía implementó patrulleros y motocicletas.

Víctor Tipán, de 60 años, estaba en la parada de Tambillo a la espera de conseguir transporte y dirigirse a Ambato (Tungurahua) para visitar a su familia. “Los interprovinciales vienen llenos desde las terminales. “Una hora he esperado para que llegue un bus. Hay carros interparroquiales que dan servicio, pero no les dejan (las autoridades)”.

Santiago Gordón viajó en su vehículo. “El tráfico está fluido. Vamos a ver cómo se presenta el camino más adelante”. Su destino era Baños. “Espero quedarme unos dos días. Ojalá encontremos hotel”.

Los vendedores tuvieron un buen día. Alexandra Chaluisa comercializó espumas de carnaval en el semáforo de Tambillo. Hasta las 10:30 vendió 20 frascos a un costo de USD 3 por unidad.


Este Diario hizo un recorrido por la avenida Simón Bolívar, desde la entrada a la Ruta Viva hasta Alóag. En el trayecto no hubo novedades y los carros se movilizaron con normalidad.

A la Terminal de Quitumbe llegaron miles de pasajeros para dirigirse a otras provincias. Las boleterías estaban abarrotadas de usuarios quienes adquirieron sus tiquetes de viaje. Había personas que estaban sentados sobre sus maletas y esperaban a que llegaran los buses.

Los comedores de la estación estaban repletos de comensales. Gissela Proaño, de 25 años, se fue a Caluma (provincia de Bolívar) para visitar a sus parientes. Desde ayer- aseguró- está saturada la terminal. “A pesar de que se abrieron las boleterías no hay abastecimiento para tanta gente”.

Maritza Ayala, de 53 años, viajó a Quevedo junto a su hermano, Edison, que tiene discapacidad y se moviliza en silla de ruedas. “Hay bastante gente y las filas para comprar boletos son largas. En nuestro caso, nos ayudaron a que nos atiendan pronto”, contó.

Descrición
¿Te sirvió esta noticia?:
Si (4)
No (1)