8 de septiembre de 2015 07:01

Tensión en el sur de Hungría, por donde siguen ingresando refugiados

Refugiados que acaban de cruzar la frontera con Serbia esperan junto a las vías del tren cerca de Roszke (Hungría). EFE

Refugiados que acaban de cruzar la frontera con Serbia esperan junto a las vías del tren cerca de Roszke (Hungría). EFE

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Agencia EFE

Las autoridades húngaras interceptaron ayer a 2 706 refugiados que entraron en el país de forma ilegal, unos
500 más que en el día anterior, informó hoy la Policía en su página web.

En el punto de reunión de Röszke, junto a la frontera con Serbia, donde los refugiados tienen que esperar horas y noches enteras antes de ser trasladados a los centros de registro, unos 300 inmigrantes decidieron ayer partir caminando por la autopista que conduce a Budapest, pero la policía los obligó a regresar.

Allí, voluntarios tratan de aliviar la situación, repartiendo mantas, comida y bebida. Durante el día se produjeron intentos de fuga y protestas por parte de los refugiados, que se quejan de que han de esperar mucho, algunos incluso al raso, a que termine el proceso de identificación.

La Policía llegó a usar gases lacrimógenos contra ellos, según algunos medios. Por la noche falleció un refugiado que viajaba con su familia en el automóvil de un traficante de personas que sufrió un accidente en la autopista M1, que va de Budapest a la frontera con Austria, informó el portal "index".

La inmensa mayoría de quienes entran en Hungría afirman que su deseo es cruzar rápidamente el país hacia Austria y seguir luego hacia otros países ricos, como Alemania o Suecia.

El temor de estos inmigrantes es ser identificados y registrados en Hungría, ya que, según la normativa europea, pueden ser devueltos a este país si tratan de cruzar a otro, al ser el primer Estado de la Unión Europea en el que queda constancia de su paso.

Además, los refugiados se quejan de que el trato recibido en Hungría, la falta de información y las dificultades para seguir el viaje hacen de esta escala una de las peores en su periplo desde países como Irán y Siria, atravesando Turquía, Grecia, Macedonia y Serbia.

El primer ministro húngaro, el conservador Viktor Orbán, que ayer visitó la zona fronteriza con Serbia, dijo que hay que acelerar las obras de construcción de la segunda valla, más solida, de 4 metros altura, que se construye detrás de la ya instalada alambrada de metro y medios de altura en la frontera con Serbia.

"En las próximas semanas habrá que realizar un trabajo intenso", dijo Orbán, en declaraciones al diario "Magyar id k", publicadas hoy.

El jefe del Gobierno húngaro ha llegado a asegurar que Europa debe defender sus fronteras ya que, en caso contrario, podrían llegar al continente decenas de millones de refugiados.

En medio de esta oleada de refugiados, el ministro de Defensa, Csaba Hende, presentó ayer su dimisión tras una reunión del gabinete de crisis formado por el Gobierno húngaro.

Los medios húngaros relacionan esta dimisión con los retrasos en las construcción de esa segunda valla. Hungría ha lanzado una campaña de información en los países de tránsito para advertir a los refugiados que se acercan a sus fronteras que la entrada ilegal en suelo húngaro es un delito penado con la cárcel.

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