10 de agosto de 2016 00:00

El temblor afectó 15 bienes del Patrimonio y cerró un puente

El antiguo puente del Río Chiche, en Tumbaco, fue cerrado a la circulación, lo que afectó al tráfico de ese valle. Foto: Eduardo Terán / EL COMERCIO

El antiguo puente del Río Chiche, en Tumbaco, fue cerrado a la circulación, lo que afectó al tráfico de ese valle. Foto: Eduardo Terán / EL COMERCIO

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Redacción EL COMERCIO

Siempre se repite que los residentes en Quito deben acostumbrarse a los temblores. Atreverse a vivir sobre un sistema de fallas geológicas así lo exige. Pero cuando la tierra se sacude como pasó el 8 de agosto a las 23:23, es inevitable sentir miedo, angustia o al menos sorpresa.

Y con esas sensaciones amanecieron el 9 de agosto los quiteños, comentando un nuevo temblor que los arrancó de la cama y puso en acción a los organismos de seguridad.

Los datos del Instituto Geofísico de la Escuela Politécnica Nacional indicaron que la intensidad fue de 4.7 grados en la escala de Richter, que el epicentro estuvo en Puembo a una profundidad de 7,3 kilómetros y que se sintió en los siete cantones de Pichincha y también en Imbabura y Santo Domingo de los Tsáchilas.

Este temblor no se relaciona con el terremoto del 16 de abril que asoló la costa de Manabí y Esmeraldas y cuyas réplicas siguen provocando alarma en esas provincias por la interacción de las placas oceánicas con las continentales.

El evento del 8 de agosto se relaciona con el sistema de fallas sobre el que se levanta la capital y cuyo último gran sacudón ocurrió hace casi dos años, el 14 de agosto del 2014.

Gabriela Ponce, jefa de turno del Instituto Geofísico, explicó que la interacción de las ramificaciones del sistema de fallas ocasiona los sismos que ha vivido la capital.

En estos casos, la falla que generó el sismo del lunes es de tipo “inversa”. Es decir, “si tenemos dos cortezas juntas ubicadas en este sistema, el movimiento que se produce es de arriba hacia abajo. Esto se da como resultado de un esfuerzo que hace la tierra al acomodarse, lo cual origina una compresión que levanta a uno de los bloques”. En el gráfico al pie de la página se explica este comportamiento específico.

El temblor del 8 de agosto tuvo relación con el que se registró en el 2014, cuyo epicentro fue en Calderón, de 5.1 grados Richter y que generó dos muertos, casas afectadas en sus estructuras, daños en las minas de San Antonio y sobre todo graves estropicios en la Panamericana Norte a la altura de Guayllabamba, los cuales tardaron dos meses en ser reparados y dejaron a esa parroquia y sus negocios aislados.

El sismo captado por las cámaras del ECU 911, en la calle Luxemburgo en Quito. Foto: Captura de pantalla

El balance de daños

El alcalde de Quito, Mauricio Rodas, activó inmediatamente el Comité de Operaciones de Emergencia y se mantuvo al frente de las acciones de evaluación para detectar víctimas y deterioros de estructuras.

En el primer rubro no hubo muertos pero sí dos heridos. Maribel Terán y Jimmy Landi fueron evacuados de su casa en el sector de la Ciudadela México tras ser golpeados por pedazos de techo desprendidos.

Landi, de 34 años, sufre de amiloidosis primaria y debe utilizar una silla de ruedas para movilizarse. Fue trasladado junto a su madre a un albergue municipal de la Zona Eloy Alfaro mientras los técnicos del Cabildo evaluaban los daños de su vivienda. Ambos recibieron la visita del Alcalde.

En el ámbito de los bienes materiales hubo novedades. Por la mañana del 9 de agosto se cerró la circulación por el antiguo puente del río Chiche, el cual registró un desplazamiento estructural de entre 2 y 4 centímetros, según el primer informe de la Unidad de Emergencias de la Empresa Pública Metropolitana de Movilidad y Obras Públicas, que se desplazó durante la madrugada de ayer.

Hasta el cierre de la presente edición no se abrió el paso a la circulación pues era necesario un nuevo estudio para garantizar la seguridad de los conductores, quienes tenían como alternativa la Ruta Viva.

Causó preocupación, finalmente, los daños iniciales reportados en 15 iglesias y estructuras del Patrimonio Histórico, de los que 10 registran daños leves y cinco tienen afectaciones de nivel medio. Dos de estas últimas se ubican en el Centro y las otras están en Pifo, Puembo y Cumbayá.

El Alcalde y el equipo especializado realizaron una inspección en la Iglesia del Buen Pastor ubicada en la Recoleta, una de las edificaciones que sufrió mayores daños. En esta iglesia se produjo una grieta en los pináculos decorativos de las torres de la fachada.

El personal del Instituto Metropolitano de Patrimonio se encuentra trabajando para retirar los pináculos y después se los colocará nuevamente de forma segura. La iglesia de El Belén es otro de los bienes patrimoniales en el Centro que registra un daño medio.

Los 10 bienes patrimoniales catalogados con daños leves son: la iglesia de El Carmen Alto, la iglesia de San Francisco, iglesia de La Providencia, la Capilla del Cebollar, la iglesia de Santa Clara, la iglesia del El Tejar, la iglesia de La Concepción, el colegio Fernández Madrid, el Centro de Artes y Oficios y la Casa Benjamín Carrión.

A pesar de los sustos, los actos de conmemoración por el 10 de Agosto de 1809 se mantienen en la Plaza Grande. El 10 de agosto está previsto que el Palacio de Carondelet se ilumine con los colores patrios, a partir de las 19:00. ¿ Y si tiembla de nuevo? Tranquilo, la plaza es también un sitio seguro.

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