11 de April de 2010 00:00

Dos teléfonos que ayudan a resolver los dramas personales

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Redacción SociedadUn timbrazo  pone en alerta a Solange. “Teléfono Amigo,  buenas tardes, ¿en qué le puedo ayudar?”, contesta la mujer con   tono amigable. El sonido de una respiración  indica que alguien está al otro lado del teléfono.

Las líneas Para llamar a  Teléfono Amigo  se debe marcar   el  02 290  6060 y  02 290 6030, en Quito. En Ambato, atiende en el 03 285 20 50.    Está disponible todos los días, de  09:00 a 13:00 y de 15:00 a 23:00.Los números   telefónicos de Informa-T son   02  244  9650, en Quito y  04 231 2160, en Guayaquil. Se pueden escuchar 2 000 temas dirigidos en especial a jóvenes. La página en Internet es www.informa-t.org.ec.  Los voluntarios   deben ser mayores de 25 años o cursar los últimos años de la carrera de Psicología. Ellos reciben una capacitación previa con psicólogos especialistas.

Después de un corto  silencio, la  voz pausada  de una persona, que parece afligida, solicita  ser  escuchada. Así comienzan las  llamadas que reciben   las líneas telefónicas  de ayuda,  todos los días.  Las más antiguas en el Ecuador son  Teléfono Amigo e  Infórma-T,  que  han recibido miles de llamados de ayuda por teléfono  desde  hace   21 años.    “Todos los problemas son importantes, porque lo es para la persona que nos llama”, aclara  Solange, seudónimo que utiliza la  operadora de Teléfono Amigo. Su  misión, comenta,  es escuchar, dejar que  las personas se desahoguen y que reflexionen a partir de lo que les  está pasando. El anonimato y la confidencialidad   son la regla en este servicio, que atiende desde Quito y Ambato. Los nombres de quienes llaman y contestan los teléfonos se mantienen en secreto. “También les explicamos que es totalmente confidencial y que no tenemos ningún proselitismo  político ni religioso”, dice  Solange. La ubicación del  centro de operaciones de Teléfono Amigo es una suerte de secreto. En una pequeña oficina, con dos líneas telefónicas  los   voluntarios contestan, en dos turnos  de  09:00 a 13:00  y de 15:00 a 23:00. Halma  asiste  las tardes. Lleva 10 años escuchando los problemas de la gente, poniéndose en sus zapatos. “Siento como que estoy dando algo de mí a la comunidad”, reflexiona. La mujer, de unos 45 años,   llegó a ese sitio por un anuncio en la prensa. Dice que la página de un periódico daba vueltas por su casa. Hasta que un día pensó que quizá no se iba en la basura porque significa algo. Se detuvo a leerlo  y encontró un aviso en el cual  se pedían voluntarios.  Desde entonces, Halma ha conocido   diversos tipos de problemas: infidelidades, padres con hijos adictos a las drogas, gente que se siente sola, etc.     La idea, dice Ramón, otro operador, no es  aconsejar, sino que la persona encuentre -ella misma-  una solución. “Le presentamos un abanico de posibilidades”. El hombre es uno de los fundadores del servicio, junto con un grupo de ecuatorianos y un brasileño, en 1988. Fuera del ‘call center’, Ramón es un administrador y políglota. Trabaja en traducciones de diversos idiomas. Si bien el objetivo es escuchar,  los operadores han aprendido a no involucrarse emocionalmente. Un servicio similar, con 21 años de labor en el país, es Informa-T, con un perfil más juvenil. Se trata de una línea de información creada en 1988 por la Fundación Nuestros Jóvenes. Allí trabaja desde hace 16 años el psicólogo Luis Tayupanta, que atiende los teléfonos hasta las 21:00, de lunes a viernes.    Cuando iniciaron, tenían  filas de  casetes con información de sexualidad, enfermedades de transmisión sexual, adicciones y más. Hoy en día, un computador programa la información requerida. Los jóvenes digitan un código, que consultan en Internet. Tayupanta y sus colaboradores (estudiantes de Psicología) contestan las llamadas cuando los usuarios acuden al servicio Ayuda-T. Si se requiere de una atención más personalizada, el psicólogo gestiona una cita con  especialistas en un  consultorio.   Entre sus anécdotas destaca una  que la vivió con la familia de una adolescente embarazada. Primero llamó la joven, luego el novio, luego la madre de la chica. Finalmente, la bebé nació y Tayupanta fue invitado a ser el padrino de la recién nacida.   Madres de jóvenes adictos hacen ahora la mayoría de llamadas, dice. Él  contesta con una voz motivadora y dice que sabe la responsabilidad que tiene al estar de este lado del teléfono. “Para empezar mi trabajo, pido que me ilumine Dios...”.Punto de vista Byron López/ Psicólogo ‘Escuchar es una terapia’Las líneas telefónicas de ayuda cumplen un objetivo terapéutico, tanto para quien  llama como para quien  escucha. Al haber una línea de ayuda, en términos anónimos, se genera una catarsis inmediata, una descarga.  Se trata de una atención rápida a una necesidad  urgente,  a una persona que está en una situación de crisis. Las llamadas  representan los primeros auxilios en la psicoterapia. Pero para una cuestión de fondo es bueno que se recomiende a un especialista, un psiquiatra, un psicólogo  o un psicoalanista.  El que recibe la llamada también se terapeutiza, al escuchar los problemas de los demás.  El que está de este lado del teléfono  sabe a ciencia cierta que  está entregando  una ayuda inmediata. Al dar primeros auxilios psicológicos, él también se auxilia.

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