6 de December de 2014 21:45

La tecnología de los drones también llegó al agro

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Washington Paspuel
Redactor

El pequeño aparato en forma de aeroplano sobrevuela a 180 metros de altura, sobre una finca de 200 hectáreas (ha) ubicada en el cantón Baba, en el sur de la provincia de Los Ríos.

El esbelto artefacto de poco más de un metro de envergadura y de 700 gramos de peso hace giros precisos a lo largo de un recorrido previamente definido mediante un ‘software’ controlado desde tierra. Al igual que un diminuto aeroplano, despega y aterriza con precisión, aunque la pista en este caso es una pequeña cancha de fútbol en medio de la plantación de banano.

Se trata de un ‘drone’, o aeronave no tripulada, cuyo uso está ahora tomando fuerza en el sector agrícola.

Con un costo que supera los USD 35 000, este tipo de dispositivos está muy lejos de ser un simple juguete. Este aparato incorpora una cámara que toma fotografías aéreas de alta resolución. En el campo, estas imágenes permiten obtener información útil para diferentes fines, datos que no se pueden conseguir desde tierra.

Jorge Valdés, gerente de Inntagri Andina, una firma que distribuye estos drones en el país desde hace dos años, detalla algunos de sus usos. “Permite determinar desde el aire, por ejemplo, dónde hay despoblación de plantas, y las áreas que cambian de color debido a enfermedades”.

El cambio de color de una plantación puede significar problemas en el suelo, déficit o exceso de riego, o una deficiente fertilización.

El aparato tiene usos a largo plazo. Permite llevar un control de la plantación en un periodo determinado, nuevamente según la apariencia de la finca desde el aire. “Yo hago un vuelo hoy y veo cómo está mi plantación, pero si ese mismo vuelo lo hago a los seis meses, las imágenes me pueden arrojar otra información, y así determinamos los cambios en el tiempo”, menciona Valdés.

Un artefacto similar y con los mismos fines se utiliza actualmente en una plantación de caña de azúcar ubicada en La Troncal, en la provincia del Guayas. También se usa en tareas de topografía aérea, debido a la facilidad de adaptar diferentes tipos de cámaras.

Henri de Reiset, propietario de la finca Guarumal, en el cantón Baba, está probando uno de estos drones en su plantación de banano. Su finca rinde 3 000 cajas por ha, pero el productor considera que una mayor tecnificación puede incrementar su producción.

“Para nosotros es importante la tecnificación, porque se optimizan costos, y estos parámetros nos dan pistas sobre cómo debemos mejorar la productividad de la finca”.

Desde una computadora portátil en tierra se monitorea el desempeño del pequeño artefacto, como si se tratara de una cabina de vuelo.

El drone que sobrevoló en la finca Guarumal, el pasado miércoles, cubrió 60 ha en menos de 20 minutos. La aeronave no tripulada hace una serie de giros para cubrir el área determinada cuyas coordenadas pueden fijarse a través de servicios de ubicación satelital como Google Earth. Para aterrizar, utiliza un sistema de planeación, con un motor que se apaga automáticamente cuando está cerca del suelo.

Este tipo de aparatos difiere de otros utilizados para tareas como fumigación y control de plagas, cuyo uso todavía no está popularizado en el país. Uno de estos equipos es un helicóptero no tripulado de pequeñas dimensiones que cubre varias hectáreas en pocos minutos.

El drone que actualmente se prueba en plantaciones del país es un modelo llamado eBee, que se fabrica en Suiza. Tiene según las especificaciones de los proveedores en el país una autonomía de 45 minutos y una cobertura de hasta 1 000 ha.

En el caso de la aeronave no tripulada, esta puede llevar adaptadas cámaras multiespectrales y térmicas que captan cambios en los cultivos. “Las imágenes permiten zonificar áreas problemáticas en tiempo real”, menciona Valdés.

“El drone transmite el plan de vuelo y las fotos de toma por cada vuelta a la computadora, a través de un software especial. El avión se autocorrige, si se atraviesa con corrientes de aire”, explica Javier Vélez, técnico de la firma que provee el software para su uso en labores agrícolas.

Xavier Cárdenas, gerente de la firma Agrosoft, desarrolladora de software para el sector agrícola, considera el uso de drones como una nueva herramienta para la agricultura de precisión. Su empresa comercializa un software denominado Banaxass, para el manejo de costos, auditorías, empaques y labores fitosanitarias.

Otros usos de los artefactos

Fumigación. Para esta actividad se utilizan pequeños helicópteros no tripulados que fumigan las plantaciones. Pueden rociar hasta cuatro hectáreas en seis minutos.

Plagas. Se usan drones con equipos que captan las radiaciones que emiten las plantas. Estas cambian de color cuando los cultivos están infestados con plagas.

Pesca. Los aparatos no tripulados están adaptados con cámaras que identifican desde el aire los bancos de peces, y transmiten la información a las embarcaciones.

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