25 de enero de 2015 09:26

Taxista mexicano, testigo del ataque a los normalistas de Ayotzinapa, narra lo ocurrido esa noche en la carretera

Enrique Hernández sobrevivió al ataque contra el autobús de los normalistas de Ayotzinapa la noche del 26 de septiembre pasado, día en el que fallecieron seis personas y desaparecieron 43 jóvenes. Foto: Germán Espinosa / El Universa, GDA

Enrique Hernández sobrevivió al ataque contra el autobús de los normalistas de Ayotzinapa la noche del 26 de septiembre pasado, día en el que fallecieron seis personas y desaparecieron 43 jóvenes. Foto: Germán Espinosa / El Universa, GDA

Compartir
valorar articulo
Descrición
Indignado 39
Triste 8
Indiferente 3
Sorprendido 1
Contento 1
Diario El Universal de México
Cristina Pérez-Stadelmann
Logo GDA

“Fue escalofriante, estaba oscuro, ella tenía un balazo en la cara y la señora murió en mis brazos. No logro olvidar su rostro”, dice Enrique Hernández, taxista en Iguala y sobreviviente al ataque contra el autobús de los normalistas de Ayotzinapa la noche del 26 de septiembre pasado, día en el que fallecieron seis personas y desaparecieron 43 jóvenes normalistas.

Hernández circulaba en la carretera rumbo al poblado de Santa Martha. Su taxi recibió 49 impactos de bala; uno de estos proyectiles mató a su pasajera.

Padre de dos hijos, Enrique sobrevivió y es testigo de lo ocurrido aquella madrugada. “Fueron cinco minutos que conviví con la muerte, un terror absoluto que no le deseo ni a mi peor enemigo”, dice en la conversación.

Recuerda haberle dicho a la pasajera que “no podíamos continuar avanzando. Ella insistió para que continuáramos, pues tenía una emergencia y debía llegar a ver a su hermana. Avancé un poco más; metros más adelante volví a detenerme, comenzaron los ruidos de ráfagas, intenté darme la vuelta. No pude. Metí reversa; fueron como 300 metros de reversa a toda velocidad escapando a los balazos. El coche comenzó a sacar humo. Detuve el taxi. Mi pasajera se bajó del auto mientras yo recibía un balazo en el hombro. Sangrando intenté detener un camión que iba hacia Santa Martha. Iba herido, solicité ayuda. Intenté alertar al camión que no avanzara. El camión no se detuvo. Caminé hacia la pasajera. Intenté levantarla, ella ya no respondió. Después supe que uno de esos camiones llevaba a los jóvenes de la normal de Ayotzinapa”.

Enrique intentó subir a la mujer a su auto, pero las ráfagas continuaban directamente hacia su taxi. Rodó hasta quedar en la cuneta en un intento por resguardarse. Cuando dejó de escuchar los balazos intentó reincorporarse a la carretera para pedir ayuda. Continuaba sangrando del hombro. “Nadie se detuvo, la gente se desviaba, hasta que un taxista se detuvo y me llevó al hospital; permanecí varios días internado”, describe el conductor.

Vivir con las esquirlas
Aún tiene los pedazos de la bala que quedó incrustada en su hombro derecho, y dice sentir temor de las represalias, “de que alguien quiera rematarme al haber quedado como un testigo de lo ocurrido ahí esa madrugada. No duermo, la señora falleció en mis brazos. Tengo esquirlas en el cuerpo que duelen mucho cuando hace frío por la noche. Finalmente mi único pecado fue andar trabajando en la noche, como lo he hecho a lo largo de muchos años; pero estamos viviendo como taxistas una situación muy difícil en cuanto a violencia en Guerrero”.

Él es una de las personas que está recibiendo atención psicológica y económica del Plan Integral de Reparación de Daños a las Víctimas de los hechos violentos ocurridos en Iguala la madrugada del 26 y 27 de septiembre pasados. Ese programa considera la atención, indemnización y garantías de seguridad a los afectados. Enrique está recibiendo ayuda psicológica tres veces a la semana.

“Son víctimas todas aquellas personas que hayan sufrido menoscabo o afectación a algún derecho, afectación a su integridad física o psicológica de manera directa e indirecta como consecuencia de las graves violaciones a los derechos humanos cometidas los días 26 y 27 de septiembre en la ciudad de Iguala”, comenta Michelle Araujo, psicóloga de Seguridad Pública de Guerrero.

Plantean reparación integral del daño
El Plan Integral de Reparación del Daño se traduce en brindar atención médica, psicológica y jurídica a las víctimas; “vemos las debilidades y fortalezas de la familia de la víctima; sabemos que para ellos el daño es irreparable, pero podemos atender ciertas necesidades básicas que les permitan recuperar su vida, partiendo no de lo ocurrido, no del pasado, sino de qué piensan hacer con su vida a partir de lo ocurrido”, concluye la especialista.

Como parte de la reparación integral del daño, el gobierno del estado de Guerrero entregará apoyos económicos extraordinarios por concepto de indemnización para las víctimas de los hechos de aquellos sucesos.

El Comité de Atención Integral, a partir del padrón de víctimas que hayan conformado, sesionará para estudiar los casos en particular y determinar a partir de los estándares internacionales en materia de reparación del daño, los montos que le serán entregados a cada víctima por este concepto.

La indemnización deberá cubrir los gastos o erogaciones en que pudiera incurrir la víctima para atender las necesidades derivadas de los hechos en materia de salud, rehabilitación y atención psicológica, sin menoscabo de que estos mismos servicios puedan ser brindados por las distintas instancias del gobierno del estado si así fuera requerido por las víctimas.

Descrición
¿Te sirvió esta noticia?:
Si (16)
No (0)