12 de julio de 2015 16:43

El tallado de la balsa pierde vigencia en Baños de Tungurahua

Los hermanos José y Bolívar Lara transforman la madera en loros, tucanes, delfines, búhos, peces. Su taller está ubicado Baños de Agua Santa de Tungurahua. Foto: El COMERCIO

Los hermanos José y Bolívar Lara transforman la madera en loros, tucanes, delfines, búhos, peces. Su taller está ubicado Baños de Agua Santa de Tungurahua. Foto: El COMERCIO

Compartir
valorar articulo
Descrición
Indignado 1
Triste 4
Indiferente 0
Sorprendido 1
Contento 1
Modesto Moreta

Los pedazos de madera de balsa en las hábiles manos de los hermanos José y Bolívar Lara, se transforman en loros, tucanes, delfines, búhos, peces. Su taller está ubicado en el barrio Inés María, en el ingreso al cantón de Baños de Agua Santa de Tungurahua, en la región andina.

Hasta 1999, en esta ciudad turística funcionaban más de 20 sitios en los que se realizaban tallados con esta madera, caracterizada por ser liviana y de tonalidades claras. En la actualidad solo subsisten tres talleres.

“Con la evacuación por el proceso eruptivo del volcán Tungurahua que se inició en octubre de 1999 la mayoría migró a otras ciudades. A Baños regresamos pocos. Otros con la crisis económica cerraron, o sus negocios quebraron por competencia desleal”, explica José, de 41 años.

Su taller lo improvisó en un pequeño espacio de su vivienda de una planta. Allí da rienda suelta a su habilidad y a la creatividad que surgió desde que tenía 16 años.

Un trozo de madera de 30 centímetros toma forma en cuestión de minutos. Las únicas herramientas que usa son un machete y un cuchillo. Luego utiliza cola de carpintero (pegamento), deja secar las piezas y las lija. Así quedan listas para la pintura.

Los hermanos José y Bolívar Lara transforman la madera en loros, tucanes, delfines, búhos, peces. Su taller está ubicado Baños de Agua Santa de Tungurahua. Foto: El COMERCIO

La madera es transformada en loros, tucanes, delfines, búhos, peces para luego ser pintada Foto: El COMERCIO

José migró de la parroquia Quimiag del cantón Riobamba cuando tenía 16 años. Unos primos dedicados a esta actividad le enseñaron a tallar, y desde entonces no ha dejado de hacer estas figuras que adornan salas, cocinas, restaurantes, sitios turísticos y todo tipo de espacios.

“Inicié lijando y me gustó como tallaban y pintaban. Veía detenidamente cada paso y movimiento de mi maestro Rigoberto Acosta. Otros talladores eran un poco egoístas y no compartían sus conocimientos, pero me daba modos para aprender y lo hice”, cuenta José.

Este arte llegó a la región hace 40 años, a la ciudad de Puyo en la amazónica provincia de Pastaza. Un grupo de extranjeros capacitaron a los nativos, y luego se expandió este conocimiento a Baños. Desde allí incluso se distribuyeron las figuras a otras ciudades como Quito, Guayaquil y Cuenca. Además exportaron a Estados Unidos, Alemania, Francia y otros países.

Hasta hace 7 años, José y sus hermanos (Bolívar y Juan) tenían un taller más grande. Pero la falta de mano de obra y las ventas bajas, obligaron a cerrarlo. José recuerda que en ese tiempo hacían hasta 1 000 figuras al mes. Elaboraban loros, palmeras, tucanes, peces, delfines y búhos de todos los tamaños. Todos tallados a mano.

Los hermanos José y Bolívar Lara transforman la madera en loros, tucanes, delfines, búhos, peces. Su taller está ubicado Baños de Agua Santa de Tungurahua. Foto: El COMERCIO

Los hermanos José y Bolívar Lara transforman la madera en loros, tucanes, delfines, búhos, peces. Su taller está ubicado Baños de Agua Santa de Tungurahua. Foto: El COMERCIO

Bolívar a más de ser experto en el tallado es experto en la pintura. Con la precisión de un cirujano les da color a los animales de madera. Él también llegó a los 13 años a Baños en busca de trabajo y para mejorar su estilo de vida. Asegura que logró su meta con esfuerzo y dedicación, pero se entristece porque en su familia son los únicos que mantienen esta tradición. “Ninguno de mis sobrinos aprendió este oficio y es posible que pueda desaparecer”.

A tres kilómetros de Inés María está el sector El Aguacatal. Allí Francisco Vinueza, de 52 años, a más de tallar loros y tucanes, lo hace con la de aguacate para elaborar bateas. Esto lo aprendió a los siete años. “Es una tradición que lleva más de 150 años. Nuestros hijos ya no quieren aprender”.

Las bateas se venden entre los USD 5 y 40. Trabaja con hachas, un machete, un cuchillo y una moladora para lijar. Al igual que José, Francisco mantiene un local comercial en el pasaje artesanal Termas de la Virgen localizado en la calle Ambato, en el centro de Baños.

Descrición
¿Te sirvió esta noticia?:
Si (3)
No (0)