7 de noviembre de 2014 21:38

Susan Benesch: 'El discurso del odio puede cambiar las normas sociales'

Susane Benesch directora del 'Dangerous Speech Project'.  Foto: Cortesía Martín Pastor.

Susan Benesch directora del 'Dangerous Speech Project'. Foto: Cortesía Martín Pastor.

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Dimitri Barreto P.  (I)
Macro Editor

Entrevista a  Susan Benesch directora del 'Dangerous Speech  y profesora de la Universidad de Harvard. Llegó a Quito para la conferencia Periodismo en Debate 2014, de la Universidad San Francisco y del Foro de Periodistas del Ecuador.

¿Por qué considera que los cambios legales no son suficientes para eliminar el discurso de odio?
Es la lección que he aprendido por haber estudiado diversos casos. Hay tantos países que sí tienen marcos legales y jurídicos prohibiendo varios tipos de discurso, pero eso no logra para nada que la gente deje de recurrir a ellos. En Francia, por ejemplo, la Ministra de Justicia (afrodescendiente) ha sido descrita como mono, tanto por una niña que le tiraba un banano en un evento público, como por un candidato político y una revista. Francia tiene amplias leyes contra ese tipo de discurso, pero no protegieron a la Ministra de Justicia. En Sudáfrica, un líder político fue sentenciado por haber cantado “vamos a matar a los boer” (boer es un agricultor blanco). El juez decidió que esa persona había violado la ley y pronunció sentencia, pero minutos después los seguidores del condenado cantaron la misma canción a voz bien alta en las escaleras del edificio de la Corte, con policías al lado.

¿Por qué manifestar expresamente el odio?
Cuando hay violencia en una parte del mundo es una tentación decir: “Ah, es que ellos son así; siempre lo han estado haciendo. Esos alemanes son así. Los yugoslavos, desde siglos han estado matándose. Los africanos, ellos son diferentes a nosotros, los…”. El problema es que esa lista es interminable. Estudiando a fondo los casos tenemos que darnos cuenta de que no es un defecto de solo cierto tipo de personas ni una característica biológica de los seres humanos y tampoco es que unos grupos atacan a otros espontáneamente, porque organizar cualquier acción requiere esfuerzo, coordinación. Hay un proceso para cambiar las normas en la sociedad, generando odio y llevando la violencia entre grupos. Una táctica muy fácil, muy barata, para unir a un grupo es utilizar como pegamento el odio hacia otro grupo. Esa táctica se repite en diferentes culturas, grupos étnicos, religiones, períodos históricos. ¿Por qué ocurre? Porque es útil para ciertos líderes o aspirantes a liderazgo.

Y si un líder utiliza un discurso para desprestigiar, ¿es posible que produzca un efecto en la conducta social?
Las normas de lo que se puede o no se puede decir en un ámbito social son muy fuertes. Pueden cambiar bastante rápidamente, y las personas con influencia o autoridad tienen más capacidad de cambiarlas. Pero no podemos decir que cada vez que un líder político critica a otro está enunciando un discurso de odio; no, eso es política. Viene, entonces, una tarea muy difícil de tratar de establecer líneas entre un discurso que no es bonito, que puede ser duro o feo, pero que está todavía dentro de los márgenes de lo aceptable, que no es peligroso para aumentar el riesgo de violencia. Y otro discurso que sí cruza alguna línea.

¿Cómo incide la Internet?
Un fenómeno que vemos en Internet, y más en las redes sociales, es que el discurso público y el discurso político se orientan más y más a lo ‘online’. Al mismo tiempo, el discurso en Internet es, muchas veces, muy duro, hostil y agresivo. Si el ‘clima’ en Internet cambia a tal punto que ciertos grupos sientan miedo, puede tener el efecto de congelar su libertad de expresión, es decir, callarlos.

En Internet hay ‘trolls’ que atacan a quien piensa distinto. ¿Qué elementos son decisivos para que estos surjan?
Que no perciben un costo de hacerlo o, para decirlo de otra manera, que no ven ninguna razón para no hacerlo. En cualquier sociedad, un porcentaje de la gente viola las normas sociales, en todo momento. Algunas personas cometen delitos, otras personas dicen cosas terribles. Algunas personas son extremistas. Los psicólogos sociales nos dicen que esas personas integran tal vez el 10%. Pero la mayoría de las sociedades pueden manejar eso, y todavía siguen siendo relativamente seguras y pacíficas para la mayoría de la gente. Lo que es diferente es cuando las normas empiezan a cambiar para que más gente diga cosas terribles o cometan crímenes violentos. En ese proceso, el discurso peligroso es la herramienta para que más miembros de la sociedad comiencen a participar en discurso extremista o hasta empiecen a ver la violencia como aceptable.

¿Cómo se puede aplacar el discurso de odio en las redes?
Las personas pueden expresarse de manera civil y firme en contra de discursos que parecen dañinos. Estoy empezando un nuevo proyecto de investigación sobre ‘counterspeech’ -varios tipos de respuesta al discurso peligroso-. En ciertos casos, puede ser eficaz para convencer a una persona de dejar de expresarse muy agresivamente o con odio. Hemos notado que cuando el ‘counterspeech’ es tan duro o grosero como el discurso original, no tiende a convencer a nadie y no mejora el ‘clima’ del discurso. Otra cosa que se puede hacer es expresar apoyo a las personas que son blanco de los ‘trolls’; demostrar que el comportamiento ‘troll’ está socialmente prohibido. Aunque un ‘troll’ no se deje convencer de cambiar su comportamiento, es importante que los demás expresen su desacuerdo, para evitar que otras personas se conviertan en lo mismo.

Susan Benesch

Su trayectoria. Profesora de la Universidad de Harvard y de American University. Trabajó en el Tribunal sobre crímenes de Guerra en la Antigua Yugoslavia

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