11 de March de 2010 00:00

La suerte del zángano

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Alfredo Negrete T.

El Consejo de Participación Ciudadana es  obra de Dan Brown: un superpoder no elegido por el pueblo.

Entre los pocos consensos que se han  logrado en la actualidad está el considerar que  el más poderoso organismo del Estado -creado  probablemente en una noche de desafueros en Montecristi- como  el Consejo de Participación Ciudadana es un bárbaro aporte al desbarajuste institucional del Ecuador. Esto significa, en el lenguaje  doméstico de los vaticinios populares que  el ‘quinto’ poder de la democracia ecuatoriana tendrá una fugaz vida feliz  como  los zánganos en su santiamén nupcial  con  la abeja reina. Es decir, solo nominará a la cúpula del poder estatal,   no disfrutará más allá del espasmo logrado  y luego desaparecerá o vivirá una vida sin trascendencia pues, como se les advirtió a los ilusionados por la  revolución, esta siempre devora a sus padres.

El quinto poder fue sin duda una creación ingenua de los constituyentes sin conocimientos de la evolución de la Teoría del Estado. Esta nació de los escombros del absolutismo y basado en  Aristóteles y luego en los grandes de la ilustración como  Hamilton, Jean-Jacques Rousseau y Montesquieu, quienes coincidieron en  que el poder del Estado   sin   autonomía en  la expedición de leyes  y en la administración de justicia   seguía siendo absolutismo. La mente universal no dio más. Después surgieron múltiples  eufemismo diciendo que también  existía la  función electoral y que incluso la prensa perversa ejercía de tal, confundiendo  el poder con la  presión generada en el ejercicio informativo de los asuntos públicos.

En la  turbulencia que se inauguró al son de la doctrina del socialismo siglo XXI, en el Ecuador surgió el tema de un quinto poder probablemente por afición torera y se produjo una obra digna de Dan Brown: un superpoder, no electivo por el pueblo , construido sobre la endeble suposición de una participación ciudadana y que en materia de facultades  en múltiples ámbitos solo puede ser superado por el Soviet Supremo de la  Unión Soviética antes de que Beria ayudara a dormir para siempre a Josef   Stalin.

En este sentido, ante tanta confusión y  futuro de inestabilidad asegurada, es importante que sectores organizados de la ciudadanía y pida al Jefe de Estado que  solicite una asistencia institucional de la Organización de Estados Americanos al amparo de lo dispuesto en el artículo 18 de la Carta Democrática Interamericana, para que envíe a una comisión para evaluar   una compleja situación que puede afectar a la inestabilidad democrática del Ecuador. Es una  posibilidad, jurídica y política,  ante la creación de este nuevo  organismo con  tanto poder que ejercerá  una  función neófita en un Estado débil  y que no es elegida directamente por el pueblo. No hay nada que hacer cuando lo gurús de la revolución se hacen añicos con la realidad y se olvidan de que el zángano gozoso tiene una vida muy precaria.

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