29 de June de 2009 00:00

El poco sueño perjudica a la mente

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Redacción Guayaquil  

Las ojeras están marcadas en su rostro. Su semblante luce decaído y casi no conversa. “No puedo dormir. Por las noches me levanto hasta cinco veces y eso me está afectando”, cuenta Lorenzo Mora, mientras espera en un consultorio del hospital Teodoro Maldonado, en el sur de Guayaquil.

A diario, se queja de dolores de cabeza. El estrés por el exceso de trabajo es una de las causas que según Mora   le impiden conciliar el sueño.  “Llego cansado, pero por más que tome pastillas no tengo un descanso placentero”.

En el interior del consultorio, la tecnóloga Lidia Alvarado calibra los equipos para el electroencefalograma.  En la pantalla, un montón de ondas comienzan a dibujarse.  Ese es uno de los pasos para verificar el diagnóstico médico:  trastorno del sueño.

Tomás Alarcón, jefe del servicio de neurología de este  hospital del Seguro Social, dice  que el análisis integral de los trastornos de este tipo se debe  realizar en una clínica de sueño,  un laboratorio donde se ejecutan pruebas de neurofisiología, mapeo cerebral y neuropsicología, con   tests.

En una habitación  llena  de  cables y monitores, se registra el período de sueño del paciente. Mientras descansa en una camilla, una cámara graba todos sus movimientos por  ocho horas. Los sensores colocados  en  su cabeza, tórax y brazos recopilan la información. “Este estudio nos   ayuda a establecer distintos  patrones electroencefalográficos,  respiratorios, circulatorios y    cerebrales  para   prueba  de sueño”.

El ronquido excesivo  es uno de los síntomas.  En el caso de los pacientes roncadores, la actividad respiratoria de entrada y salida de aire por nariz  y boca se mide   durante toda la noche.

A esto se suma  la somnolencia  diurna como uno de los indicios de un trastorno  del sueño. De  ahí  se  derivan  el   insomnio, las parasomnias e hipersomnias, el síndrome de piernas inquietas y hasta los trastornos respiratorios  como la apnea de sueño, según detalla  el doctor Alarcón.

Este último es uno de los más frecuentes.  “La apnea es una pausa que  hace la persona   mientras duerme. Cuando hace esa pausa baja su   respiración y al bajar la oxigenación eso  repercute negativamente en su salud”, explica la doctora Sonia de Janón.

Hay personas que dejan de respirar 10 veces por hora de sueño. Otras 20 y hasta 30 veces, considerado moderado. Pero el cuadro se convierte en  crónico cuando hay interrupción de hasta 100 veces en una hora.

Durante el sueño hay cinco etapas. En la primera y la segunda se produce un sueño ligero. En las  tres y cuatro se descansa.  En la quinta etapa se produce el sueño.    La  apnea  suele  presentarse     entre las etapas uno y dos,   cuando se queda    dormido.   

Las causas de esta patología son múltiples, pero se estratifican en dos: la obstructiva y la central. La neuróloga Mirella Rodas explica que la obstrucción de la vía  respiratoria puede producirse  porque las amígdalas,  la lengua o la  úvula son muy grandes y bloquean  el canal de aire. 

Además, en pacientes que consumen   determinados   fármacos para la  relajación muscular, los tejidos ubicados alrededor del canal de paso de aire pueden perder tonicidad y unirse, lo que causa falta de oxígeno. 

En el caso de la apnea central, Rodas dice  que se  relaciona con un problema   del sistema nervioso central, específicamente con los centros que regulan la respiración. “Entonces, el cerebro no manda la señal para  respirar”.

Uno de los riesgos de la apnea, y de otros trastornos del sueño, es su vinculación con el desarrollo de enfermedades cerebro vasculares, una de las primeras causad de muerte en el mundo.  Pablo  Castillo, profesor de neurología de la clínica Mayo, en Minnesota (EE.UU.),  explica que el riesgo aumenta en personas obesas. El especialista asistió  en Guayaquil al congreso ‘Todas las mentes hablan de la mente’.     

La falta de sueño también puede incidir en enfermedades degenerativas como ligeros temblores que luego deriven en    parkinson. En tanto que ciertas crisis  aparecen  solo durante el sueño. Una de estas es el síndrome de piernas inquietas, un trastorno que consiste en movimientos esporádicos e involuntarios de las extremidades inferiores.

Como tratamiento,   los especialistas recomiendan usar un CPAP en casos de apnea crónica. Este  dispositivo (máscara, tubos y  ventilador)   usa  presión aérea para empujar la  lengua hacia adelante y abrir la  garganta, lo que   permite el paso del aire.}

Otros factores

Mientras   dura el cuadro de apnea,  se produce una bradicardia, porque el    corazón late lentamente. 

Cuando   el paciente despierta por la falta de aire se genera una   taquicardia, debido a que el corazón  late muy de prisa.

Estos cambios      en la frecuencia cardíaca   aumentan el riesgo de   hipertensión arterial sistémica y pulmonar, un antecedente de las enfermedades   cerebro vasculares.

Los casos   de apnea  de sueño  son más frecuentes en los hombres, por cuestiones hormonales..

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