25 de junio de 2014 19:11

Sin subsidio, el mercado del gas se ajustará

Fotos: Galo Paguay y Vicente Costales / EL COMERCIO
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Mónica Orozco. Coordinadora

El Gobierno introducirá desde agosto próximo 3,5 millones de cocinas eléctricas de inducción para reducir el subsidio al gas de uso doméstico, lo cual generará una contracción en el mercado de este combustible.

Detrás de este mercado están 21 envasadoras, 58 centros de acopio (mayoristas), 12 comercializadoras, 2 500 autotanques, 3 136 distribuidores de cilindros y 2 737 depósitos de distribución (venta al por menor), según datos de la Agencia de Regulación y Control Hidrocarburífero (Arch), de junio del año pasado.

Germán Espinosa es uno de esos actores. Cuando volvió de España, hace nueve años, decidió invertir sus ahorros en un camión para distribuir cilindros de gas a domicilio. Ahora teme que el cambio de matriz energética lo deje en el desempleo. Tiene 50 años y cree que ninguna empresa privada lo contrataría por la edad.

Cambiar de negocio no es fácil, dice. Para el transporte de gas se debe adaptar el camión para el transporte de los cilindros. Estas inversiones pueden llegar hasta los USD 3 000 adicionales. “He pensado en vender el camión y comprar un bus de turismo, pero necesito ayuda del Gobierno”, comenta.

También le preocupa el futuro de los 60 cilindros de gas que adquirió para su negocio y cuya inversión suma USD 3 000.
Para Efraín Tipanluisa, quien lleva más de 35 años en el negocio de distribución de gas, el futuro de este mercado es incierto. Se vio obligado a renovar su vehículo debido a la resolución 068 de la Agencia Nacional de Tránsito, aprobada en abril del 2013, la cual puso un límite a la vida útil para el transporte público y comercial.

Según una tabla establecida en la norma, las camionetas para uso comercial y público tienen una vida útil de 15 años.
En enero pasado, los controles basados en esta norma dejaron fuera del negocio del gas a 137 propietarios de vehículos en Pichincha, quienes deben invertir en unidades nuevas, dijo Ricardo Flores, presidente de la Federación Nacional de Distribuidores de Gas.

Tipanluisa cambió su camioneta Nisan 1974, que usaba para distribuir gas, por un camión que le costó USD 30 000. Para ello obtuvo un crédito que terminará de pagar en el 2017.

Este distribuidor está de acuerdo con la renovación, pero teme que la inversión realizada quede en nada cuando en el 2016 entre en marcha el plan de cambio de cocinas de gas por las de inducción.

Flores calcula que la política gubernamental dejará fuera al 50% de distribuidores. El sector presentó varias propuestas al Gobierno, entre ellas, que se formen empresas mixtas entre el Estado y los distribuidores con el objetivo de prestar servicios de transporte.

Frente a ellas, en una comunicación firmada el 28 de febrero de este año, el ministro de Recursos Naturales no Renovables, Pedro Merizalde, señaló que las alternativas serán analizadas según se vaya implementando el plan para el cambio de la matriz energética.

Liceo Campoverde, de 58 años, cree que el negocio del gas no va a desaparecer y se endeudó para renovar su vehículo. “Toca arriesgarse, si no me arriesgo, de qué vivo”, dice.

Las comercializadoras son más optimistas sobre el futuro de este negocio. El gremio calcula una caída del mercado doméstico de entre el 20 o 25%, pero que será compensado, dijo Laura Acuña de Nájera, titular de la Asociación de Comercializadores de Gas.

“Creemos que el sector comercial o industrial va a subir el consumo. Estudios dicen que hay un uso indebido. El gas se va a sectores que no deben gozar del subsidio”.

Otro nicho de negocio es el gas centralizado, que aunque no llega al 1% del total de consumo de gas doméstico (650 toneladas métricas/mes de unas 82 900) ha venido creciendo al 20% anual, dice la Asociación. Pero este nicho también puede achicarse en el 2016.

Frente al futuro de este negocio, Duragas señaló, vía correo, que los sistemas centralizados de gas de uso doméstico no solo sirven para la cocción de alimentos, sino para otros usos domésticos como el calentamiento de agua. “En el caso de los proyectos (inmobiliarios) que manejamos, la mayoría de promotores han optado por mantener los sistemas centralizados de GLP (gas licuado de petróleo o de uso doméstico) y adicionar la infraestructura eléctrica para que el usuario tenga la opción de escoger”.

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