8 de junio de 2014 16:50

Un sombrero del Mundial Brasil 2014 se teje en Cuenca

Jorge Moscoso es el productor de los sombreros de paja toquilla para el Mundial de Brasil. Foto: EL COMERCIO
Compartir
valorar articulo
Descrición
Indignado 10
Triste 1
Indiferente 1
Sorprendido 39
Contento 0
Redacción Cuenca

El artesano y diseñador cuencano Jorge Moscoso apostó a la pasión que despierta el Mundial de Fútbol para crear un nuevo modelo: sombreros de paja toquilla con la bandera de Brasil, el país en donde se jugará la Copa del Mundo, desde el próximo 12 de junio del 2014.

Moscoso, de 42 años, emprendió en este novedoso proyecto hace más de un año, con el boceto de la bandera ‘auriverde’. Luego empleó la técnica del tejido artesanal de la paja para armar el rombo y el círculo en el centro, característico de esa bandera.
Para el tejido usan ocho fibras amarillas y verdes.

Las trenzan en forma de cruz desde el pupo, como llaman los artesanos al centro de la copa de de un sombrero. Luego agregan las hebras para formar el rombo en la parte frontal de la copa.

Tres meses le tomó a Moscoso obtener el diseño final del tejido. Para lograr los colores precisos del sombrero con la bandera de Brasil usó pigmentos alemanes. Hizo más de 50 pruebas hasta llegar al modelo óptimo, dice este cuencano que heredó el amor por las artesanías de su padre, Jorge Moscoso Falconí, ya fallecido.

Jorge Moscos y sus sombreros para el Mundial de Brasil.

Para la compleja tarea en su taller trabajó con tejedoras de su confianza, provenientes de los cantones azuayos de Cuenca, Sígsig y Gualaceo. Ahora ellas le apoyan en la producción. El producto final de este sombrero de temporada se disponible en su Museo-Galería, ubicado en las calles Juan Jaramillo y Borrero, en el Centro Histórico de Cuenca. Allí, además de estos novedosos sombreros, guarda 1 200 piezas en cerámica, piedras, metales, fibras vegetales que están inventariadas por el Instituto de Patrimonio Cultural del Austro.

Moscoso contó que este no ha sido un trabajo fácil, pero que fue más duro obtener apoyo de las entidades públicas para entrar en los mercados nacionales y extranjeros. “En nuestro país la falta de apoya mata el fuerzo y la capacidad inventiva de los artesanos”.

Para Moscoso, el mundial es una oportunidad para incrementar el diseño aplicado en el sombrero de paja toquilla que es Patrimonio de la Humanidad. “En eventos como estos la gente siempre busca llamar la atención, vestir para la ocasión y estar a la moda que se impone”.

A él nada lo desanima. Se contenta con saber que estas obras de arte son modeladas en calles de Estados Unidos, Brasil y Europa, porque varios turistas de esos países las han adquirido en su Galería o a través de la página web www.jorgemoscoso.wix.com. Moscoso prefiere no dar cifras. Solo dice que “es un producto de calidad”.

En su galería este llamativo accesorio se vende en USD 40, pero hay descuentos para pedidos al por mayor. Por ahora, en el taller se producen los sombreros según la demanda de ventas en el local. En la parte baja de la copa del sombrero va una cinta delgada de la bandera del país participante del Mundial que el cliente elija.

Descrición
¿Te sirvió esta noticia?:
Si (0)
No (0)