25 de November de 2009 00:00

La solidaridad alivia el dolor en Esmeraldas Chiquito

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Redacción Guayaquil

Los afectados por el incendio en Esmeraldas Chiquito, al sur de Guayaquil, no están del todo solos. Desde la madrugada del viernes, cuando el fuego destruyó 106 casas y dejó sin techo a unas 600 personas, múltiples son las muestras de respaldo recibido.

Desde el fin de semana, varias personas se convirtieron en voluntarios anónimos. Los empujaba el deseo solidario de dar una mano, de colaborar, de entregar algo de lo que tienen.



Las donaciones
El Cuerpo de Bomberos   entrega donaciones hoy, a las 08:30. Las personas pueden hacer sus donaciones en los cuarteles cercanos a sus viviendas, incluido el de Samborondón.
Entre lo que más se necesita están vajillas e  implementos educativos como mochilas, loncheras, cuadernos, libros...
Las donaciones también se reciben en la Gobernación del Guayas, Albergue del MIES en la calle Gómez Rendón y Lizardo García, Infantería de Marina, Base San Eduardo...Una de ellas es  Omar Mendoza. Él  llegó al sitio con agua aromática y panes para repartir entre los afectados. En esta tarea estuvieron, junto a él, otras personas como Hugo Ruiz, Jenny Franco, María Castro y Eliana Rivera. Con su dinero, crearon un fondo para comprar los productos y llegar con el desayuno.

El lunes, en cambio, David Sánchez lideró a un grupo de personas que llegó con sacos de ropa y zapatos. La ayuda fue recogida   por la iglesia de la ciudadela Guangala. “Gracias a la voluntad de varios amigos y compañeros, juntamos algunas donaciones para los damnificados”, dijo.

Una persona de unos 60 años llama la atención en el sitio  de la tragedia. En el triciclo que conduce, lleva varias fundas. “Soy del Guasmo Sur, de la cooperativa Rosa Aguilera. Allí, con mis dos hijas, recogimos ropa entre los vecinos. Nosotros también somos pobres y tenemos que darnos una mano”, cuenta Moisés Morán. No le importó pedalear 4 km para entregar 16 fundas de ropa a igual número de familias.

Otro de esos personajes  es Deisy Vernaza. Ella llegó hace 25 años desde Esmeraldas y reside a pocas cuadras del lugar. De igual manera, utilizando un triciclo, traslada una olla grande. El menú:   aguado de pollo, que reparte, especialmente, a niños y madres.

“Hoy por ti, mañana por mí. Creo que todos: ricos, pobres, negros, cholos, mestizos... siempre debemos dar a quienes necesitan una mano. Dar sin ver qué ni cuánto”, dice Vernaza, mientras se aleja del sitio de la tragedia.

Juana Espinoza, una de las personas afectadas, no deja de agradecer estas muestras de apoyo que están recibiendo en estos momentos difíciles. “Aquí ha venido gente humilde como nosotros. También nos ha ayudado la Armada con comida y ropa, los comerciantes de la Bahía y los directivos de varios canales de televisión y de otras empresas”.

Ese apoyo  también lo  destaca Karla López, mientras cuida el terreno donde hasta cinco días estuvo levantada su vivienda.

“Aquí han llegado empresas e instituciones,  pero también muchas personas pobres. Toda ayuda para nosotros es importante y por eso agradecemos todos esos gestos, que en algo han aliviado nuestro dolor”.

Los damnificados esperan que el Municipio y el Gobierno construyan las casas. Desde el lunes pasado, empezó la coordinación para ejecutar las obras.

Testimonio

Diego Borja/ Estudiante del Colegio Balandra

‘Lo importante es dar una mano’

El día del incendio me impactaron fuertemente las imágenes que pasaron los noticieros. Lo que más me conmovió fue ver tantas casas quemadas y familias enteras en la calle.

Me puse en el lugar de ellos y me dije, si yo lo perdiera todo quisiera recibir una mano solidaria. Entonces, le pedí a mi mamá que  entre lo que teníamos escojamos aquello que podíamos donar. Recogimos algunas cosas que les servirían y pedí que me llevaran a Las Malvinas. Siento una paz interior al saber que ayudé a una persona con discapacidad y a su familia.

En situaciones así  no importa cuánto puedas dar, sino llegar con un gesto solidario que muchas veces vale más que cualquier artefacto o producto. Antes ya he ayudado a familias de escasos recursos, a través de la Fundación Vivamos Mejor.

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