3 de April de 2010 00:00

El sol agotó a los penitentes en Quito

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Redacción Quito
quito@elcomercio.com

Una nube de vapor salía del suelo cada vez que la gente regaba agua en los pies de José Alberto Tulcanasa. El sol intenso del mediodía de ayer calentó el pavimento de las calles del centro e hizo que los caminantes buscaran una sombra en cada  parada que hacían durante  la procesión Jesús del Gran Poder.

Todo servía para aliviar el calor. Los asistentes que se encontraban en el filo de la calle Venezuela colocaban, por ejemplo, hojas de periódico mojadas a lo largo de la calzada para que ahí se parasen los penitentes de la procesión.

El clima no le  preocupaba  a Tulcanasa. Este creyente, quien lleva 25 años asistiendo a la  procesión, prefiere “caminar aguantando el fuerte sol a que caiga un aguacero, como en otros años”.

De vez en cuando la gente se acercaba a Tulcanasa para darle agua o mojarle el cuerpo. Él prefería  tomarla, ya que sufre de problemas en los pulmones.
El padre de familia llegó desde Otavalo para realizar la penitencia. Un pedazo de madera, una corona de espinas y una túnica lila eran su única vestimenta.  A su lado caminaban dos cucuruchos, quienes de vez en cuando le  ayudaban a sostener el peso de la madera que cargaba.

Este año el padre de tres hijos acudió a la procesión para agradecer por lo que había recibido durante este año. “Alguien en mi familia se curó de una enfermedad y por eso vengo a agradecer”.

El mismo sentimiento le  motivó a Justo Masache, policía de Tránsito. Todos los Viernes Santo, desde hace 15 años, Masache va  hasta San Francisco para decorar el anda del patrono  de su trabajo.

Este año, cerca de 1 000 flores se colocaron al rededor de Jesús del Gran Poder que lleva un cinturón igual al de los policías. 15 uniformados cargaron a la imagen, aunque en total acudieron 20 policías, quienes se turnaban para llevar a la figura de Jesús.
 
Masache nunca duda en salir a la procesión. Agradece por la “salud y vida” que ha llegado a su vida.  Él empezó su caminata  a las 12:00.  El anda  del patrono de los policías de tránsito es la más pequeña de las cuatros imágenes que salieron a la procesión.

La estatua de San Juan fue sacada por primera vez a este recorrido. Su decoración también se basó en  centenas de  flores y un manto blanco. Pero este personaje se movilizó en una camioneta y no en un anda como Jesús del Gran Poder, La Virgen de los Dolores y el Cristo de la Policía.

Dentro de la iglesia de San Francisco, el olor a flores era intenso. Los colores y los diferentes tipos de rosas llenaban las andas.   Los creyentes hacían lo posible para que los  voluntarios franciscanos recibieran más ramos. Aunque en las bases de las imágenes ya no cabían mas plantas.

Segundo Gualotuña recibía los ramos y entregaba estampas del patrono de la procesión. Hace 12 años empuja las andas y asegura que no dejará de hacerlo “mientras su cuerpo se lo permita”.

Su terno negro, que contrastaba con su cabellera blanca, no le molestaba  al momento de empujar la imagen por la calle Venezuela.
Aunque su rostro reflejaba cansancio  y las gotas de sudor resbalaban por su cuello,  no soltaba el lado derecho del carruaje.

Cerca de la Plaza Grande, Gualotuña no solo tuvo  que enfrentar el peso de Jesús del Gran Poder, sino también los empujones de los curiosos. A pesar de que 57 policías del Grupo de Operaciones Especiales formaron un cerco alrededor de la imagen, los feligreses empujaban para al menos tocar la base de las andas.

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