27 de November de 2009 00:00

Socialista…

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Pablo Ortiz García

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Estimado lector, por el respeto que se merece, le informo que estoy pensando en declararme socialista del siglo XXI. Veo con cierta simpatía la revolución bolivariana emprendida por el coronel Chávez, quien luce como un incomprendido por las huestes del capitalismo. Medito la posibilidad de admirar la revolución ciudadana y renunciar a ser pelucón light. También considero cambiar la forma de vivir llevada durante los últimos 30 años, es decir, trabajar más de 14 horas diarias para ganar un sueldo que tributa hasta el último centavo. No descarto la posibilidad de admirar a los presidentes seguidores de Chávez.

Creo aborreceré al capitalismo y todas las libertades que defiende. Meditaré respecto a la libertad de expresión y de información a la que tienen derecho los habitantes de un país. Revisaré la conveniencia del control de los medios… así nadie se entera de lo que hacen los líderes del socialismo del siglo XXI. Veré si es válido este sistema que no deja desarrollar a la gente. Impulsa el culto a la personalidad del dirigente, por malo que este sea. Estudiaré desde otra óptica la forma como ha implantado el socialismo Chávez, no aquel socialismo exitoso y serio llevado a cabo por Bachelet en Chile, González en España o Lula en Brasil.

Quiero ver la posibilidad de ser miembro del buró político de aquellos partidos y movimientos políticos que siguen los pasos de Chávez y su socialismo. No hay que hacer caso a los cortes de luz, ni a las duchas de 3 minutos. Tendré que analizar si es conveniente el dispendio del dinero recaudado de los impuestos cobrados a  empresarios y a trabajadores bajo relación de dependencia, para gastarlo como Chávez lo hace. ¿Cómo lo hace?

El presupuesto de 2010 de la República de Venezuela contempla para “el” líder una partida anual de USD 145 000 para productos de tocador, como jabón, champú y otros. ‘El’ líder es limpio. Para que se vista elegantemente, la partida anual es de USD 264 000. Sus pies tienen que estar cómodos, sin callos, por ello se le asigna USD 18 500 para zapatos. Para estar protegido del capitalismo, USD 16 millones en seguridad personal. Para sus periplos requiere en viáticos USD 9,6 millones. Para sus festejos y gastos de alimento y bebidas USD 2,7 millones, y para telefonía USD 2 millones.

Solo al despacho presidencial se le asignó  de USD 2 200 millones, un incremento, comparado con lo gastado en este año, de más del 600%. La Presidencia y el Ministerio de Defensa fueron los únicos que aumentaron sus asignaciones. ¡Para qué educación y salud! ¡Viva la guerra!

¿Defender el socialismo si solo se beneficia el presidente y su grupúsculo de amiguetes?... Pensándolo bien, prefiero ser pelucón y seguir luchando por la democracia y sus libertades, sobre todo la de información.

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