31 de enero de 2018 17:57

Los sobrevivientes del abuso sexual plantean crear una veeduría para frenar la impunidad

En un simposio en la Universidad Católica de Guayaquil, Pamela Zaballa, de Reino Unido, habló sobre las estrategias para prevenir y denunciar la violencia y el abuso sexual. Fotos: Elena Paucar / EL COMERCIO

En un simposio en la Universidad Católica de Guayaquil, Pamela Zaballa, de Reino Unido, habló sobre las estrategias para prevenir y denunciar la violencia y el abuso sexual. Fotos: Elena Paucar / EL COMERCIO

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Elena Paucar (I)

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Solo son unos pies fríos, sobre camillas de metal en una morgue. Pero la fotografía cobra un espíritu de reclamo por la frase que la acompaña: ‘Cada semana, dos mujeres escapan de la violencia doméstica’.

Esa y otras imágenes fueron mostradas por Pamela Zaballa para ejemplificar la campaña que difunden en Reino Unido para prevenir y reducir el impacto de la violencia contra las mujeres y los niños.

Ella es la directora internacional de desarrollo de la organización No More Global y precursora de UK Says No More (Inglaterra Dice No Más). Fue invitada por la ONG Ecuador dice no más, que planifica emprender una veeduría ciudadana y alianzas para mejorar las condiciones de las víctimas de violencia sexual en el país.

Este miércoles 31 de enero del 2018, durante un simposio en la Universidad Católica de Santiago de Guayaquil, Zaballa compartió algunas cifras globales: el 35% de mujeres ha sido víctimas de violencia sexual o física, quienes sufren abuso son más propensas a padecer de depresión, y en el 2012 la mitad de los homicidios contra mujeres tuvieron como autor a un conocido.

“La única manera de combatir la violencia doméstica y el abuso sexual es hablar, porque son crímenes escondidos. Si la gente no sabe que hay más sobrevivientes hablando, que hay un movimiento, que hay dónde ir, es más difícil dar ayuda. El principal objetivo es enseñar lo que está ocurriendo”, dijo.

En Ecuador, los casos de delitos sexuales contra menores causaron alarma en el país desde octubre del 2017, cuando empezaron a multiplicarse las denuncias.

Un año antes, la organización Ecuador dice no más comenzó a mostrar esta realidad y emprendió la conformación de ochos grupos de apoyo para sobrevivientes de abuso sexual -en su mayoría menores de edad- y madres protectoras, en Guayaquil, Quito y Machala.

Paola Andrade, sobreviviente de abuso y directora de la ONG, explica que ahora se enfocan en eliminar los vacíos que existen en el sistema de atención, protección y judicialización de casos de violencia sexual, con la conformación de una veeduría ciudadana.

El simposio fue en la Universidad Católica de Guayaquil.

El simposio fue en la Universidad Católica de Guayaquil.


También se plantean crear coaliciones con organismos y autoridades competentes, para mejorar las condiciones de las víctimas. Esto en base a información recabada por la atención a 180 personas en sus grupos de apoyo y cerca de 1 000 casos ambulatorios, de asesoría, guía y contención.

“Hemos detectados diez cuellos de botella en el sistema”, dice. Entre ellos están la falta de profesionales sensibilizados para abordar estos casos, los largos procesos, la revictimización, la falta de medidas de apoyo y contención.

“Para eso planteamos varias soluciones, como contar con funcionarios capacitados, quitar las medidas que permiten a los abusadores alargar los procesos, precautelar los derechos de los niños y que no den más de tres testimonios, y que el tipo de delito sea juzgado de una manera especial”, asegura Andrade.

Eso es, en resumen, Las víctimas actuamos, una propuesta que será presentada mañana en Guayaquil, y que contará con el respaldo de Zaballa. La ONG también ha establecido un convenio con la Defensoría del Pueblo para que los resultados de la veeduría aporten a erradicar la impunidad.

En Reino Unido, los anuncios en medios de comunicación con personajes reconocidos, las coaliciones con organizaciones privadas y las aplicaciones tecnológicas son algunas de las estrategias que han causado impacto.

Pamela Zaballa destaca el soporte que hallaron en deportistas, entrenados en la temática de prevención del abuso. Y el aporte de empresas privadas, por ejemplo, con la entrega gratuita de muestras de base de maquillaje marcadas con la etiqueta ‘cachetada’.

Según estudios, la campaña UK Says No More causó conciencia en el 76% de los encuestados, le dio valor a un 62% para hablar del tema y educó a un 52%. Pero Zaballa cree que aún resta mucho por lograr.

“Cada día hay más gente que reporta casos de violencia. Y el porcentaje de los casos que consiguen una sentencia pasó del 3% al 4 o 5%. No es una cifra tan alentadora, pero lo importante es que desde las autoridades se empieza a entender qué pasa en el sistema, qué hace que la gente abandone un proceso legal”.

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