6 de febrero de 2018 22:59

Situación se normaliza en San Lorenzo, a 9 días del ataque al destacamento policial

Poco a poco la calma ha vuelto  a los alrededores del cuartel de Policía de San Lorenzo luego de la explosión de un coche bomba. Foto: Diego Pallero / EL COMERCIO

Poco a poco la calma ha vuelto a los alrededores del cuartel de Policía de San Lorenzo luego de la explosión de un coche bomba. Foto: EL COMERCIO

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Redacción El Comercio
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Cae la noche en San Lorenzo. Es el noveno día de estado de excepción y la situación se normaliza poco a poco en la ciudad. La Policía incluso abrió hoy (martes 6 de febrero) un tramo de la avenida Padre Lino Camposán, que desde el sábado 27 de enero fue cercada por la explosión en el cuartel.

Frente al destacamento policial funciona el local de Ronald Rodríguez. Militares, gente local, y turistas llegan a este lugar a comer parrilladas de carne, pollo o cerdo. Él fue uno de los que habló con la Policía y pidió la apertura de la calle para apoyar a los negocios que hay a lo largo de la calle.

“Afortunadamente (la situación) en el pueblo se ha normalizado. Hemos vuelto a los labores y a la rutina del trabajo y la presencia policial y militar casi que ya no es necesario en la zona”, comentó Rodríguez a EL COMERCIO.

El destacamento policial fue atacado el pasado 27 de enero. Foto: Diego Pallero / EL COMERCIO

El destacamento policial fue atacado el pasado 27 de enero. Foto: EL COMERCIO

El sanlorenceño recomienda a la población que visiten la ciudad y asegura que el ataque del sábado fue algo aislado. “Aquí hay varios comerciantes y nos afectó mucho porque la Policía acordonó el área; teníamos cerrados unos 200 metros de lado y lado y no teníamos circulación vehicular, incluso a pie porque había mucho control, pero afortunadamente abrieron, no en su totalidad, pero ya hay una circulación normal”.

A 100 metros del local de Rodríguez está el negocio de jugos de Ángel Ramírez. Él es más pesimista con la situación de San Lorenzo tras la explosión del sábado 27 de enero. Antes de esos hechos, él vendía en promedio USD 120 diarios; hoy apenas llega a USD 15.

“Los fines de semana ya no se ve gente. (Los negocios) cierran temprano, a las 20:00, no más. El estado de excepción no permite que la gente se quede hasta la noche ni libar”, relata Ramírez.

Para él, el ataque terrorista, como lo calificó el Gobierno, ha afectado a la imagen de la ciudad, pese a que este lugar es “de paz”.

María Chasín, en cambio, asegura que la situación se ha normalizado. Ella tiene un local de comida cerca al cuartel policial y su clientela ha vuelto. Tras el atentado, la venta bajó en un 50%, pero ahora todo ha mejorado, comenta.

“En los primeros días estábamos asustados. Yo quedé enferma, con dolores de cabeza, del cuerpo, todo. Fue horrible, pero desde hace tres días todo está normal”, cuenta.

Desde este fin de semana inicia un largo feriado de Carnaval en el país y los comerciantes piden a los turistas que visiten San Lorenzo.

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