11 de January de 2010 00:00

3 sitios de riesgo en la vía a Papallacta

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Redacción Judicial

La autopista  de la muerte. Ese es el nombre con el  que   Blanca Campoverde se refiere a la arteria que une a Quito con Papallacta.
La razón: allí perdió a su hija, de 24 años, en 2009. El bus de transporte interprovincial en el que viajaba, desde Tena a Quito, cayó a un abismo, cerca del sector de La Virgen. Otras siete   personas también  fallecieron.



Cómo manejar en la vía
Antes de conducir  verifique que las llantas tengan el labrado adecuado y que el sistema de frenos funcione correctamente. 
Maneje a velocidad  reducida (entre 60 y 80 km/h)  y mantenga una  distancia de al menos cinco metros en relación a  los otros  vehículos que transitan.
La velocidad adecuada  para entrar a una curva cerrada debe ser de  tal forma que no haya necesidad de presionar  el freno durante todo el giro.
Descanse  ocho  horas antes de realizar un viaje largo por esa vía. Si tiene sueño oríllese y duerma con las luces prendidas.El accidente consta en la lista de los 20 más graves de la última década  que fueron registrados por  la Subdirección de Investigación de Accidentes de Tránsito (SIAT).
 
Wilson Pavón, jefe del SIAT, asegura que hay tres sectores considerados de mayor riesgo en esa vía. La Virginia (Paluguillo), La Virgen y La Laguna.
 
En este último sector, el 6 de enero pasado se produjo otro accidente. Un camión  que venía desde Guayaquil con una carga de hierro se volcó. Tres  pasajeros murieron de contado y otro falleció en una casa de salud. Todos pertenecían a la misma familia. 

La Policía aún no determina la causa del accidente, pues la investigación está en curso. Sin embargo, se presume que hubo una pérdida de pista, posiblemente por exceso de velocidad. El camión chocó con un montículo de tierra y se viró violentamente. 

La Unidad de Investigación de Accidentes en la Provincia de Pichincha, del SIAT, estableció que la principal causa de accidentes, en los 20 casos más graves,  es la invasión del carril de circulación, con un 35% .

Le sigue el exceso de velocidad (25%), la pérdida de control del vehículo por cristalización de zapatas (20%) y la desatención de  conductores (20%).
“Es importante que los conductores descansen lo suficiente para que no se queden dormidos y no se distraigan manipulado los radios, fumando o hablando por teléfono celular”, refiere Pavón.
 
Los conductores  coinciden en que el trazado de la vía también es un detonante para que ocurran accidentes. “Las curvas son demasiado cerradas y uno tiene que pegarse al carril contrario para poder tomarlas de forma adecuada”, dice Jaime Vélez, taxista de Quito. “Si no se tienen los nervios bien puestos se puede chocar con los carros que circulan en sentido contrario. Por la noche o madrugada, la situación se agrava porque hay neblina”.

Además, la vía está en medio de elevaciones montañosas y peñas pronunciadas. “El bus en el que iba mi hija, precisamente se salió de la vía y cayó a una quebrada de 80 metros”, recuerda Blanca Campoverde. “Un sobreviviente me dijo que el conductor se durmió y que por eso se cayeron”.
 
El SIAT asegura que los buses de transporte interprovincial ocupan el tercer lugar en la lista de mayores accidentes en esa vía. Primero están los camiones y  luego los vehículos particulares.

“Pero los de los buses son los más graves, porque normalmente llevan pasajeros y se pierden muchas vidas”, comenta Pavón.

El viernes, en un recorrido,  este Diario  constató que pese a los riesgos  de esta arteria, muchos  conductores la transitan con imprudencia. 

En el kilómetro 21, por ejemplo,  la calzada tiene  una doble línea de color amarillo, que indica que es prohibido rebasar. Pese a ello,   un camión y un tráiler lo hicieron en una curva cerrada. Luego, ambos aceleraron como si se tratara de una competencia. 

Se aproximaron a las vallas amarillas que están a un costado de la vía rozando. Esas estructuras de hierro están dobladas por impactos anteriores de vehículos.  “El bus en el que iba mi hija chocó contra una de esas vallas antes de caer al abismo, pero  por la gran velocidad que tenía las atravesó”, se lamenta Campoverde.

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