24 de junio de 2016 15:04

Un nuevo simulacro se realizó en los establecimientos educativos de Quito

Simulacro en el colegio Nacional Experimental María Angélica Idrobo, en Quito. Foto: Alfredo Lagla / EL COMERCIO

Simulacro en el colegio Nacional Experimental María Angélica Idrobo, en Quito. Foto: Alfredo Lagla / EL COMERCIO

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Isabel Alarcón

A las 12:00 en punto de este viernes 24 de junio del 2016, los alumnos de colegios fiscales, municipales y fiscomisionales salieron de sus aulas para dar inicio al simulacro organizado por el Ministerio de Educación.

Con sus manos sobre la cabeza y dirigidos por sus profesores, niños y jóvenes salieron con el sonido de la alarma. Ana Sol Larrea, rectora encargada del Colegio Nacional Experimental María Angélica Idrobo, dijo que lo primero que hicieron fue comunicarse con el Cuerpo de Bomberos Quito, Cruz Roja y Policía Nacional para solicitar su ayuda durante el simulacro. Estas entidades acudieron esta mañana para supervisar la actividad.

Cada curso tiene asignada una zona segura, explica Larrea. Todos se dirigieron de forma ordenada hasta ese punto y dejaron la zona del centro del establecimiento para los alumnos de la escuela.

Las docentes de primero, segundo y tercero de educación general básico realizaron animaciones con canciones y juegos para que los niños no se asusten durante la actividad. Esto es importante, cree la Rectora encargada, para que no entren en pánico o sientan miedo si ocurre un sismo. Todos los grupos se reunieron en círculos mientras aguardaban a que termine el simulacro.

Una vez que terminó este ejercicio, empezaron a ingresar los buses escolares con los alumnos de la jornada vespertina. Mientras duró la actividad se cerraron las puertas de la unidad educativa y no se permitió el ingreso a nadie. Cuando los alumnos empezaron a salir del colegio también se realizó un control del tránsito vehicular en los exteriores para evitar atropellos.

Al final del simulacro, las autoridades de la unidad educativa se reunieron para evaluar el proceso y el tiempo que les tomó ponerse a salvo. Este procedimiento se repitió en otros colegios del sector como el Colegio Nacional Andrés Bello, donde el simulacro también se llevó a cabo con normalidad.

Estas actividades de prevención en caso de sismos se realizan el último viernes de cada mes para que profesores, alumnos y todo el personal en general esté preparado en caso de este tipo de eventualidades.

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