10 de enero de 2016 09:31

Siete propuestas para
 afianzar la dolarización

Ecuador asumió el dolar como moneda desde el año 2000. Foto: Archivo / EL COMERCIO

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Mónica Orozco

Tras 16 años de vigencia, la dolarización enfrenta por primera vez un ciclo económico de decrecimiento que puede ser permanente.

Si bien en el 2009, el sistema hizo frente a factores adversos como la baja en el precio del petróleo, esta vez la situación se presenta más compleja.


Además de menores precios del petróleo, el país debe afrontar ahora la apreciación del dólar, que supone una pérdida de competitividad frente a otras naciones; dificulta generar exportación y el acceso a divisas que es una de las materias primas para mantener la economía dolarizada.


Y, a diferencia de años anteriores, la crisis podría ser de más largo plazo: el Banco Mundial proyecta menores ingresos fiscales hasta el 2019.
Pero el sistema no solo juega hoy con factores externos en contra.

El exministro de Finanzas, Fausto Ortiz, dice que en el 2014, con el Código Monetario, se le quitó dos candados a esa camisa de fuerza llamada dolarización.

El primero es la posibilidad de emisión de dinero electrónico y de títulos sin el adecuado respaldo por parte del Banco Central, algo que ha sido negado por esta entidad en varias ocasiones.


Y, segundo, es que se levantó la obligatoriedad de que se mantuviera en equilibrio los cuatro sistemas del BCE, que permitía un balance entre las reservas internacionales y los pasivos de la entidad.


Con esto último, se permitió al BCE usar parte de las reservas para inyectar liquidez al Gobierno, en momentos en que los ingresos fiscales han caído.

Esto ha llevado -según Ortiz- a que las reservas internacionales ya no cubran ni siquiera las reservas bancarias. Los recursos de la banca privada están respaldados con activos muy líquidos, pero no así los recursos del sector público no financiero, cuyo respaldo está invertido en instrumentos públicos de más largo plazo. “Es una mala señal para nuestra economía dolarizada”.


Los analistas plantean varias propuestas. Francisco Briones, de Inteligencia Estratégica, cree que las reservas internacionales, que a diciembre cerraron en USD 2 496 millones, deberían aumentar en USD 
2 000 millones para garantizar una mayor liquidez. 
Fortalecer actividades productivas que generen el ingreso de dólares es otra propuesta.

Pese a ello, Alberto Acosta Burneo, editor de Análisis Semanal, dice que en lugar de ello se encarecieron sus costos vía mayores aranceles y eliminación de subsidios a la energía. Para fomentar la industria local, el catedráticode la Universidad San Francisco Pedro Romero recomienda reducir la carga de impuestos, relajar el mercado laboral, etc.


Si bien la estrategia del Gobierno se ha centrado en mantener los dólares en la economía, esto se ha dado principalmente a través de la restricción de salida de divisas, comenta Burneo.


Desde marzo del 2015, el país impuso salvaguardias (sobretasas arancelarias) para encarecer el 32% de bienes e insumos importados con el fin de evitar la salida de dólares e impulsar la producción nacional.

Además, emprendió dos medidas más. Del lado de atracción de capital remitió la Ley de Alianzas Público-Privadas que fue aprobada por la Asamblea el 15 de diciembre.

Incluye la eliminación del impuesto a la salida de divisas para empresas.
Para este año, Rivera dijo que se analizaba titularizar la cartera del Biess por USD 1 000 millones para generar el ingreso de dólares a la economía.

Romero dijo que la principal preocupación es el manejo fiscal del Gobierno. Cree que es urgente un mayor recorte de gasto y disciplina fiscal. 
En el 2016 el Gobierno no podrá extender las salvaguardias más allá de junio, lo que le ha obligado a pensar en otras estrategias como el denominado timbre cambiario, según el ministro de Comercio Exterior, Diego Aulestia.

La idea fue lanzada por primera vez por el exvicepresidente de la República Alberto Dahik. Aunque aún no se conocen los detalles del esquema que estudia el Régimen, la idea es subastar un cupo de dólares para importar.

La propuesta tiene defensores y detractores. 
Para Dahik, la medida debe ser temporal y parte de un programa para cambiar el modelo económico vigente, eliminando las salvaguardias y todos los cupos para importar, y que el Estado también pague este arancel unificado y único para todas las importaciones.

El experto Cristian Espinosa, en su artículo El timbre cambiario o Mr. Hyde, no cree que esto sea posible y señala que el Estado podría intentar modificar el sistema original propuesto para, por ejemplo, no incluir sus compras públicas.

“Puede alguien imaginar someter las importaciones de cocinas de inducción chinas por parte del Estado”. 
Burneo ubica dos problemas: encarecimiento permanente a las importaciones, con un impacto sobre la industria; y distorsión en la economía porque quienes tengan mayores capitales pueden acceder a más cupo dejando por fuera a importadores más pequeños.

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