9 de octubre de 2015 19:10

Sesión solemne para conmemorar los 195 años de la Independencia de Guayaquil

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Redacción Elcomercio.com

A las 17:00, en la Plazoleta comprendida entre el Antiguo Mercado Sur y el Río Guayas en la Plaza de la Integración (Malecón Simón Bolívar), el Concejo Municipal otorgó la presea ‘Municipalidad de Guayaquil’ al Arzobispo saliente de la ciudad, monseñor Antonio Arregui Yarza y al ingeniero Pedro Aguayo Cubillo, exvicepresidente de la República y actual presidente ejecutivo de Fundación Ecuador.

Jaime Nebot: “Esa es una forma de extractivismo psicológico para causar esclavitud en democracia. ¿Qué es lo que quieren? Ellos, como es la nueva ley que impulsa las asociaciones público – privadas. ¿Qué seriedad puede tener eso si ellos borran con el codo lo que han empezado a construir? Así solo ahondarán el estancamiento y la pobreza. Sostienen que el Estado debe actuar como padre, que sean coherentes, los padres no viven de sus hijos sino para sus hijos. Que sean coherentes con lo que predican.

La desconfianza y la inseguridad jurídica se relacionan con el respeto o irrespeto a instituciones democrática, a los derechos ciudadanos. No hay duda que el Gobierno en diciembre pasará las enmiendas y que son reformas constitucionales que se deben aprobar según la Constitución, por el pueblo ecuatoriano.

Los asambleístas han resuelto que representan al pueblo. Ellos pretenden suplantar al pueblo. Nadie le ha transferido semejante poder. Quieren llegar a conculcar, limitar el dueño de la democracia a ser preguntado y que se pronuncie en asuntos der interés nacional o loca.

Eso es inaceptable. Será otra batalla que habrá que dar. Hay una sola batalla imposible, la que no se da. Será un abuso más del cual el pueblo no se va a olvidar. Esto es cuestión de cercenar el poder del dueño de la democracia.

Cuándo va a hacer el Gobierno lo que debe hacer para que la calidad de vida de la gente no se afecte a niveles insoportables. Hasta en Cuba, tarde por cierto, al otoño de los patriarcas ya se dan muestras de sensatez. Los hermanos Castro más inteligentes que el señor Maduro, han dicho cosas interesantes. Ya no se disgusta conversar con el imperio.

En Ecuador ya no se debe sostener que se apoya Venezuela porque ahí se ha reducido la pobreza. El milagro venezolano es que no hayan desaparecido. Ya no se puede seguir sosteniendo que hay que acabar con la empresa que tiene estructura familiar en Ecuador. No se puede decir que cuándo quiebran las empresa grandes. El Gobierno tiene que cambiar de rumbo.

Si dice querer al pueblo haga lo que le conviene al pueblo. En economía hay medidas que funcionan y que no. Es hora que la ideología dé paso al pragmatismo y la eficacia. Que estemos consientes que una vez cometida la imprudencia esto no se resolverá de un día para otro.

Solo del petróleo no se puede vivir. Que el Estado no puede ni debe hacerlo todo. Que con urgencia hay que crear credibilidad, confianza, hay que incentivar la creatividad para progresar por Dios. Sino no habrá crecimiento y empleo, eso será una utopía.

En octubre del 2008 mencioné que una gran crisis reclama d los ciudadanos más allá de la politiquería, muchas cosas, prudencia, honestidad, solidaridad. Sobre todo grandeza para que se salve el Ecuador. Sin esas virtudes no habrá solución a la vista. Las promesas serán promesas incumplidas. Y el bienestar no podrá consolidarse como un derecho irrenunciable.

Duele, realmente duele, ver cómo perdemos oportunidad. No somos un número, una estadística ni nacional ni internacional, somos mujeres, hombres, serranos, costeños, somos comunidades enteras.

Merecemos un trato de seres humanos. Hagan lo que tienen que hacer señores del Gobierno. Háganlo rápido y bien. La misión del gobernante es hacer realidad los sentimientos del pueblo. Los planteamientos del pueblo. Y ese pueblo que hoy tiene lucidez y que tiene más intuición, ese pueblo tiene grandeza para perdonar para perdonar y agradecer. Pero también tiene fuerza para sancionar y castigar, ojalá eso no sea necesario.

He dirigido un mensaje para los gobernantes. Pero nosotros también tenemos que aprender. Pueblo, pueblo no necesitas pastores ni mesías, necesitas faros antorchas que alumbren tus caminos y eso son ustedes unidos, renovados, guerreros.

Pueblo, pueblo no es la guerra, no la codicia, no el reconocer, donde veas paz, orden y justicia, juntos reinando en grata calma, allí es donde tienes que al creador elevar el alma. Eso es libertad, democracia, independencia y eso es lo que Guayaquil y la Patria deben exigir sin claudicación alguna”.

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