21 de March de 2010 00:00

Con la sensibilidad de King Crimson

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“Tengo que aprender español”, confiesa Tony Levin camino  al hotel donde se hospeda, y durante toda la charla intentará aprender y repetir palabras que le llaman la atención. Sobre todo aquellas que tienen que ver con la música: tocar, ensayar, mezclar. Repite cada una y las incluye en el diálogo, en el intento de armar frases en nuestro idioma. Y se ríe cuando escucha pronunciar   “estickista”.



Daniel Amiano                                
Columnista

Es editor de La Nación  Tevé y columnista de rock en la sección Espectáculos. Trabajó en el suplemento Vía Libre,  suplemento Rock y Deportes, y realizó colaboraciones en la Revista y Cultura. La Nación de Argentina,  GDAEl que expresa el deseo de aprender español es uno de los mejores bajistas en la historia del rock, que amplió el concepto de ser parte de la base rítmica de un grupo cuando descubrió el stick, instrumento del cual es el exponente más popular, y con él la posibilidad de generar un tramado distintivo con la guitarra sin abandonar al baterista.

Bajista fundamental y renovador en el sonido del rock, Levin es una persona sencilla y amable que no habla de sí mismo, sino de la “conexión” que tantas veces provoca la música, y de la cual King Crimson es el ejemplo más contundente.

Si bien es reconocido por su participación en la banda de Robert Fripp y como músico estable de Gabriel, asomarse a la discografía en la que participó da vértigo, pues  supera los 400 álbumes. Veamos sólo algunos nombres: John Lennon, Lou Reed (nada menos que en Berlín), Phil Manzanera, Laurie Anderson, The Rochettes, Pink Floyd,  Paul Simon,  Yes, David Bowie, el argentino Fernando Samalea y siguen las firmas.

Crimson es, de todas maneras, el lugar donde todo cierra mejor por la libertad creativa que domina la banda, ya que lo consagra como compositor y como instrumentista.

De hecho, cada vez que sale el tema del grupo de Fripp, sus pequeños ojos cobran otra intensidad. Y cuando se le dice que Discipline fue un álbum renovador, que a muchos les cambió la percepción de la música, se alegra: “Para mí también fue un disco importante, por muchas razones, pero además sirvió para instalar definitivamente el stick en el rock”.

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