1 de December de 2009 00:00

Sensacional faena de Castella: 2 orejas

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Gonzalo Ruiz Álvarez.
Especial para EL COMERCIO

Sebastián Castella abrió de par en par la puerta grande de la plaza de Iñaquito, al cortar dos orejas tras una monumental faena de valor y torería  y fue el triunfador del tercer festejo del abono quiteño 2009 en el que el ecuatoriano Álvaro Samper tomó la alternativa.

Con plaza casi llena en tarde desapacible que empezó con sol y terminó en vendaval, se lidiaron reses de Vistahermosa (antes Carlos Manuel Cobo). Destacó nítidamente el sexto toro, y terminó embistiendo bien el quinto.

David Fandila, El Fandi, de Granada, recibió a su primer toro con una excelente serie de verónicas de gran son y chicuelinas consecutivas rematadas con una media de rodillas. Limpio fue el galleo por chicuelinas para dejar al toro en el caballo donde hizo la pelea con la cara alta. Avisó el toro malas intenciones en el quite y  fue aplaudido en banderillas. Ya con la muleta el toro recortó el viaje a las primeras de cambio, El Fandi se dispone a torear por el pitón derecho y el toro se cuela al segundo muletazo, el diestro lo cambia de terrenos y el astado se vuelve mirón y quiere coger, muestra resabios y se torna tobillero. Porfía por derechazos y muletazo en circular para entra a matar y dejar una estocada hasta la gamuza. Fuerte petición y oreja.

Con viento fuerte en la plaza salta a la arena el cuarto que recibe un buen puyazo del picador hispano José Manuel González Cruz. Fiebre torerista en espectacular tercio de banderillas y largas ovaciones para Fandila. El toro áspero rebrincaba en cada muletazo y, tras doblarse con él, el granadino engarza algunas series de mérito  especialmente la tercera de temple superior. Cuando se coloca por el pitón  izquierdo el toro se raja pero el diestro logra a favor de la querencia algunos muletazos conseguidos antes de un manifiesto daño en la pezuña del toro que le obliga a tomar la espada. Pinchazo, estocada entera y un golpe de verduguillo.

Sebastián Castella, de Beziers, Francia, saludó con dos largas series de toreo a la verónica. El toro, bajito repetía con clase. Castella ordena al montado que lo cuide en la pica y dibuja un quite de cinco chicuelinas rematadas con media verónica y revolera. El tercio final se inicia con vibrantes muletazos ya clásicos en el francés. Cambio de espaldas en los medios seguido de una tanda de derechazos templados, otra de la misma laya de gran  factura y el toro, que había humillado,  se raja aunque luego acepta una serie con la izquierda antes de un nuevo  intento con la mano derecha que el toro traga hacia los adentros. En el pase de pecho en circular arranca   ovaciones. Estocada entera y cuatro descabellos que le quitan el trofeo.

Después de verónicas de recibo, un tumbo a Josele y un turbulento segundo tercio, Sebastián Castella salió dispuesto a vencer la complicada embestida de un toro con cuajo, Geniecillo de nombre y a superar las dificultades añadidas por el viento inclemente. Dos rotundas series de derechazos reventaron los aplausos. Se cruza para torear al natural en medio del vendaval y vuelve a tomar la muleta con la derecha, en los mismos medios de la plaza, empapando al toro en los vuelos del engaño y sometiéndolo. No importaba que el toro se revolviera en un palmo, allí estaba Castella quieto como una vela. Enjundiosa faena concluida con espeluznante cambiado por la espalda, y circulares de sangre fría. Derechazos con muleta retrasada. Gran estocada y dos orejas a  ley.
Abrió y cerró la corrida Álvaro Samper, de Quito, que tomó la alternativa. A su primero lo cuidó con el capote a la verónica. Bien Braulio con la puya. A las 12:20 El
Fandi fungía de padrino de la ceremonia de alternativa en presencia de Sebastián Castella. El nuevo matador se fue con la mano derecha y su enemigo salió suelto. Dos series de naturales y el toro se cuela. Una vez que tomó la flámula con la derecha Samper el toro  desarrolló genio y hasta propinó una voltereta al ecuatoriano. Tres cuartos de estocada, pinchazo y otra estocada. Vuelta al ruedo.

Un gran toro fue el sexto, Gobernador I, de 516 kilos, que repetía de largo y humillaba mucho. Delantales de recibo con viento imposible. Buen puyazo de Mario Almeida y Antonio Campana deja un buen par de banderillas. Brindó al montañista Iván Vallejo, para   hacer una faena por   ambos pitones rematada, con  manoletinas finales, Pinchazo, estocada y seis   descabellos. Un aviso.

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