15 de December de 2009 00:00

Una semana más de apagones en Esmeraldas

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Redacción Esmeraldas 

El  fin de los apagones en la provincia de Esmeraldas aún se ve muy lejano. Ebert Sosa, director técnico de la Corporación Nacional de Electrificación (Cnel), regional Esmeraldas, señaló que ayer le llegó un nuevo comunicado del Centro Nacional de Control de Energía, con la cuota de racionamiento prevista para esta semana.

De acuerdo con  la planificación, los cortes  se extienden de dos a tres horas diarias en las cinco zonas en las que se ha dividido a la provincia. Por el momento los racionamientos se prolongarán  hasta el viernes.

Lo único que no ha cambiado es la cantidad de energía que se debe racionar. Es decir,  218 MW/ hora/ día. Esto, dice Sosa, nos obliga a continuar con los apagones.

Para paliar en algo el problema se busca no afectar a las áreas estratégicas, como las bombas de la Empresa de Agua Potable San Mateo, que atienden a los cantones Rioverde, Esmeraldas y Atacames. Aquí la suspensión  de los servicios se hace entre las 23:00 y 04:00, para evitar paralizar la distribución del líquido vital.

Sin embargo, que se prolonguen los apagones es algo que intranquiliza a Emilio Benítez, un pescador de Esmeraldas.

Él dice que los apagones afectan gravemente a este sector. “Por un lado no hay despacho de combustible para que los botes salgan a las faenas y por otro los comerciantes compran  menos mariscos”, asegura.

A pesar de los inconvenientes, un ejército de pescadores limpia las naves, dobla las redes, envuelve cabos en  el puerto pesquero artesanal de Esmeraldas.

“Imagínese, son las 08:00 y no podemos salir porque no tenemos gasolina. Y no tenemos combustible porque las gasolineras funcionan con electricidad”, dice.

A los pescadores también les preocupa quedarse con la pesca, pues los dueños de las  bodegas, en donde entregan los mariscos, han decidido comprar solo lo que pueden comercializar en un día.

“Cuando hay luz con normalidad compro 500 libras. Pero hoy, solo 100”, asegura Maglio Villaquirán. Este comerciante de mariscos, de 47 años, es uno de los propietarios de las 79 bodegas que existen  junto al puerto. “Con los racionamientos no hay frigorífico que funcione”.

Este comerciante dice que no se puede abastecer en demasía, pues  tampoco hay hielo. A él le dijeron que hay una mayor demanda. “Ahora compro los bloques grandes a  USD 20, antes solo costaban USD 8”, dice Villaquirán. Los comerciantes de mariscos compran bloques de hielo denominados marquetas, que pesan 65 kilos y cuestan USD 2,50. 

Benítez cuenta que por varias veces, desde que se iniciaron los apagones, ha tenido que botar el producto que trajo del mar. “Cuando el pescado se pone picante nadie quiere comprar. Los precios han bajado”.

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