Seguridad

El Vicealcalde de Mocache no tenía guardaespaldas desde hace 8 días

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22 de February de 2011 00:00

Los familiares del vicealcalde de Mocache, Félix Cansing, encendieron velas blancas en el sitio donde fue asesinado. La cera estaba esparcida ayer sobre la calzada, en la entrada a una carnicería, en el sector Barrio Lindo del cantón Mocache, provincia de Los Ríos.

Hasta ese lugar había llegado Cansing, en compañía de su hijo, el domingo pasado. Cerca de las 09:30, cuando estaban sentados en una vetusta banca de madera, un joven se les acercó. “Era delgado, de unos 1,65 metros de altura y de 22 años aproximadamente”, aseguró un testigo de lo ocurrido.El desconocido mostró un revolver que llevaba oculto en su pantalón jean; apuntó al pecho del Vicealcalde y disparó cinco veces. Un empleado de la carnicería, de propiedad del padre de Cansing, intentó socorrerlo, pero también fue alcanzado por una bala que le causó una herida en el brazo.

Los vecinos de los negocios contiguos observaron cómo el responsable se alejó caminando del sitio con el arma en la mano. “Ni siquiera se lo vio nervioso. En la esquina lo esperaba otro joven en una motocicleta. Se subió y huyeron”, dijo un comerciante.

Se dio aviso a la Policía y se montó un operativo en las principales vías aledañas, pero hasta ayer no se había encontrado a los responsables. El niño, de 10 años, se quedó junto a su padre. Lo vio desangrarse sobre el asfalto.

Su abuelo y otros transeúntes se acercaron para ayudar y detuvieron un taxi. Llevaron al Vicealcalde de Mocache a una clínica privada, pero ahí les dijeron que su estado era grave y que requeriría de atención especializada.

Lo trasladaron al hospital de Quevedo, pero ya había perdido mucha sangre y falleció durante el trayecto. “Se notaba que estaba desesperado por decir algo, por hablar, pero no podía hacerlo. Las balas lo acabaron por dentro”, refirió una de las personas que lo auxilió en la calle.

Ayer por la madrugada se instaló una capilla ardiente en la casa de los padres del funcionario municipal, a pocos metros de donde se produjo la balacera. Amigos y familiares llegaron ayer por la mañana con rosas y claveles blancos para dar el pésame a los deudos. Por la tarde, el cadáver fue trasladado al cementerio público de Mocache, en medio de una procesión que recorrió las principales calles del poblado.

El padre de Cansing, Félix, dijo que el Vicealcalde acostumbraba visitarlo cada domingo en la carnicería, pero que solía quedarse pocos minutos. Anteayer, sin embargo, su rutina se alteró y estuvo en el sitio desde las 07:30.

“Me estaba acompañando. Yo no me di ni cuenta cuando pasó la desgracia. Cuando escuché los disparos salí, pero ya fue demasiado tarde”, refirió.

Cansing tenía una persona que se encargaba de su seguridad personal, desde que ganó las elecciones en el 2009. Ayer, el alcalde de Mocache, Leandro Ullón, confirmó que el custodio renunció a su cargo hace ocho días. “Era un Policía Municipal y entiendo que se estaba buscando un reemplazo”.

El Burgomaestre declaró dos días de duelo en el cantón; la atención en el Municipio fue suspendida. El Concejo no se reunirá hasta nueva disposición.

Aunque Ullón es de Sociedad Patriótica y Cansing era de Alianza País tenían una relación cercana. Jugaban fútbol en el campeonato interprovincial de autoridades municipales y bromeaban sobre la edad del Vicealcalde. Tenía 38 años, pero en la cancha insistían en decirle que lucía mayor.

“El sábado tuvimos el último partido juntos. Ambos jugábamos de volantes. Él entraba el primer tiempo y yo el segundo”, recordó el Alcalde. “Todo transcurrió con normalidad y el domingo nos enteramos de la tragedia. Nosotros daremos todo el apoyo a las autoridades para que se esclarezca lo que ha ocurrido”.

El jefe del comando de Policía de Los Ríos, Francisco de Los Reyes, manifestó ayer que ya se ha conformado un equipo de agentes de Inteligencia, de Criminalística y de la Policía Judicial de Babahoyo y Quevedo para investigar el asesinato.

En lo que va del año se han registrado 20 muertes violentas en los cantones Valencia, Buena Fe y Quevedo, que están a cargo de la Policía acantonada en esta última ciudad. 14 fueron asesinatos y la mayoría se dieron en circunstancias similares a las de Cansing.

Testimonio

Janeth Peña

Víctima de la inseguridad

‘Me amenazaba con el filo del revólver en la frente’El pasado 29 de octubre salí de la Universidad del Azuay (avenida 24 de Mayo de Cuenca) con una compañera. Eran cerca de las 20:20. Nos dirigimos hasta mi Chevrolet Aveo, que dejé estacionado en la calle Las Garzas. Al abrir la puerta fuimos sorprendidas por dos personas que tenían armas de fuego.

Eran jóvenes, vistiendo buzos. Uno de ellos me sacó del volante y me obligó a ocupar el asiento de atrás; él se puso junto a mí. Adelante se sentó el otro con mi compañera. Nos exigieron estar en silencio bajo la amenaza de que si gritábamos o levantábamos sospechas nos matarían.

Enseguida se apropiaron de nuestras carteras (con todos los documentos personales y tarjetas de crédito) y de un peluche. El que estaba adelante, con un desarmador, retiraba el radio del vehículo. El que estaba atrás decía mejor vamos a otro lugar, pero su compañero dijo no, ya casi está.

Un joven que pasó en un auto por la zona parece que se dio cuenta de que nos estaban asaltando porque fijó su mirada en nosotros, pero enseguida aceleró, quizá para no meterse en problemas. A esa hora había más vehículos estacionados en esa calle, pero no había gente, pese a que a diario se pasean por allí los guardias de la universidad.

Le imploraba al que estaba atrás que no nos hicieran daño. Me amenazaba con el filo del revólver en la frente. Temblábamos, llorábamos. Mi compañera quedó con moretones en las muñecas; el delincuente le lastimó.

Antes de escapar nos dijeron que solo podíamos bajar del vehículo cuando ellos desaparecieran y que las llaves del carro las arrojarían al patio de una casa cercana. Pero le pedí que no lo hicieran y al final las dejaron en la mitad de la calle por donde escaparon.

Como sorpresa, de inmediato, llegaron unos guardias en motocicletas, quienes tras conocer del asalto iniciaron una supuesta persecución, pero no supimos nada. Los delincuentes nos robaron unos USD 1 500 entre dinero, el radio y objetos personales.

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