17 de September de 2012 00:03

El tráfico de armas vulnera las fronteras norte y sur de Ecuador

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La escopeta fue hallada dentro de un armario. Los fusiles y la cartuchera de perdigones estaban escondidos en un cuarto con llave que era utilizado como bodega. Los policías realizaron el operativo de decomiso de armas la tarde del 6 de septiembre pasado en Calacalí, ubicada en el noroccidente de Quito.

Una llamada anónima alertó a los uniformados sobre la existencia de ese material camuflado en tres casas ubicadas dentro de una hacienda. Allí, los agentes de la Unidad de Lucha contra el Crimen Organizado (ULCO) decomisaron cinco fusiles marca Mouser de calibre 7,76, una cartuchera con perdigones y una escopeta Mosberg. Ellos indagan si estos tendrían como destino las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC), aunque no hubo detenidos.

Esa es una de las cuatro incautaciones de armas realizadas por la Policía desde inicios de este mes. ¿Qué rutas utilizan los traficantes para introducir armas al país? Según agentes de Inteligencia, la mayoría del material bélico que se distribuye entre las bandas delictivas o agrupaciones subversivas que buscan abastecerse en Ecuador llega desde la frontera sur del país.

Datos de la Fiscalía de El Oro señalan que en esa provincia existen cerca de 140 pasos clandestinos entre vías carrozables y trochas. En estas, los contrabandistas y las mafias ingresan ilegalmente drogas o armas de fuego. “A veces, dos o tres fusiles llegan a Huaquillas o Macará. Desde allí los trasladan vía terrestre hasta los centros de acopio en otras ciudades del Ecuador”, dice un agente.

Las indagaciones realizadas por Inteligencia identifican a tres urbes donde supuestamente se almacena el armamento ilegal y municiones: Quevedo (Los Ríos), El Empalme (Guayas) y Santo Domingo de los Tsáchilas. Allí, las armas son guardadas en viviendas y las trasladan a Quito donde las negocian con intermediarios que las venden a grupos subversivos colombianos o a integrantes de bandas delictivas locales. En otros casos se negocia directamente en la frontera con la guerrilla.

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¿Qué precio tiene ese tipo de material en el mercado ilegal? Las investigaciones de la Policía señalan que un fusil tipo FAL cuesta USD 5 000 en Quito y en Nueva Loja puede costar 7 000. En cambio, un fusil Mouser tiene un precio de 2 000 en la frontera. Cada munición vale USD 3 y puede subir hasta 4 en Sucumbíos. Los precios de armas varían de acuerdo al sitio donde son adquiridas.

“Lo mismo sucede con la droga. Un kilo de pasta base puede ser adquirido en USD 1 000 en la frontera norte, pero en Quito cuesta USD 3 000”, agrega la Policía. También hay casos en que los costos de las armas se pagan con droga, refiere.

La Policía ha identificado otros puntos vulnerables para el tráfico de armamento en las fronteras. En el sur son Huaquillas y Macará, mientras que en el norte son San Lorenzo y Mataje (Esmeraldas). En la sierra norte son Tulcán, Chical y Carmelo (Carchi).

Las investigaciones revelan que para evadir controles, los traficantes movilizan pequeñas cantidades, pero de forma permanente. Por ejemplo, "compran dos fusiles a un intermediario, dos a otro y completan sus dotaciones para entregarles a los combatientes cuando se trata de las FARC”, dice un investigador.

Desde el 2010 hasta agosto de este año, la ULCO ha ejecutado 39 operativos en los que se decomisaron armas de fuego (ametralladoras, pistolas, fusiles), explosivos, municiones, pentolita e incluso uniformes de militares. En el 2012, la Policía se incautó de 9 096 balas de diferentes calibres mientras que el año pasado recogió 52 467 (ver gráfico).

En lo que respecta a uniformes, la Policía ha localizado camuflajes tipo militar y policial, mochilas, chalecos antibalas y cascos. En abril del 2011 incluso detuvieron, en Quito, a un camión que llevaba 600 camuflajes militares pixelados y parches con el logo guerrillero FARC-EP.

La última incautación de municiones se realizó el lunes de la semana pasada. En un operativo ejecutado en una casa de Nueva Loja (Sucumbíos), un miembro activo de la Fuerza Aérea Ecuatoriana (FAE) fue aprehendido como sospechoso.

Se decomisaron 1 501 cartuchos de calibre 5.56, un revólver de fabricación artesanal, una cartuchera y 24 cartuchos. Junto al uniformado fueron detenidas dos personas.

De igual forma, un militar activo fue detenido esta semana en el sur de Quito. Según las investigaciones realizadas por las Fuerzas Armadas y la Policía, el uniformado supuestamente tenía en su poder 12 armas largas, ocho cartuchos de distinto calibre, dos cascos de uso militar, etc. (ver puntuales). Tras la audiencia de flagrancia, la Justicia dictó prisión preventiva en contra del sospechoso. Él argumentó que es coleccionista de ese tipo de material.

¿De qué forma se traslada armamento o municiones hasta los centros de almacenamiento en Quevedo, Santo Domingo y El Empalme? Informes de Inteligencia refieren que lo hacen a través de cooperativas de transporte provincial como encomiendas. Otras veces lo llevan en autos particulares. Incluso se han detectado casos en que se ha detenido a personas con granadas guardadas en cartones, explica la Policía.

La institución también ha detectado que en poblaciones rurales del norte del país existen personas que presuntamente se dedican al tráfico de armas.

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Últimos decomisos

6 de septiembre. Agentes de la ULCO decomisaron cinco fusiles marca Mouser de calibre 7,76, una cartuchera con perdigones y una escopeta Mosberg. Estas fueron halladas en Calacalí (noroccidente de Quito).  

7 de septiembre. En Salcedo (Cotopaxi), agentes de la Policía allanaron una vivienda donde supuestamente se almacenaban 17 carabinas de fabricación nacional, 816 cartuchos de diferente calibre, seis fundas de perdigones y 73 envases de pólvora.

10 de septiembre. Un militar activo fue detenido en el sur de Quito por supuesto hurto de armas en desuso. Según la Policía, el sospechoso tenía en su poder 12 armas largas de fuego, ocho cartuchos, un mecanismo de carabina, una alimentadora de metal, entre otros.

13 de septiembre. Agentes de la ULCO decomisaron 1 501 cartuchos de calibre 5.56, un revólver de fabricación artesanal, una cartuchera y 24 cartuchos. Por este caso es investigado un miembro de la FAE.

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