12 de November de 2012 00:01

El tráfico de armas vulnera la frontera

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Un fusil cuesta USD 5 200, una ametralladora 4 000, una pistola 1 200 y un revólver USD 800.

Esos precios estaban escritos con un esferográfico rojo, sobre un papel blanco y arrugado. Aparecieron junto a las imágenes de cada arma hallada en una cabaña del sector de Piedra Sellada.

En las últimas horas, a este sitio selvático, en el nororiente de la provincia de Esmeraldas y a 200 metros de la frontera con Colombia, llegaron 60 militares del Comando Operacional 1 Norte.

Los soldados, que tienen a cargo la seguridad de la frontera norte, entraron a la casa con paredes de madera y techo metálico, construida a un costado del río Mataje, en medio de la espesa vegetación.

Ahí descubrieron nueve sacos de yute, que contenían más de 12 000 balas para fusil AK-47 y dos escopetas. “El AK-47 no lo usan las Fuerzas Armadas de Ecuador. Creemos que la munición (calibre 7,62) estaba dirigido a los grupos ilegales armados de Colombia”, explicó Fernando Proaño, jefe del Comando.

No fue el único caso. Entre el jueves y el sábado pasados, en Esmeraldas, Carchi y Sucumbíos se montaron tres operativos y se decomisaron 28 000 municiones, 50 tacos de dinamita y 20 uniformes pixelados. Agentes dijeron que los cargamentos estarían destinados a los grupos irregulares.

¿Qué rutas utilizan los traficantes para introducir armas al país? Según agentes de Inteligencia, la mayoría del material bélico que se distribuye entre las bandas delictivas o agrupaciones subversivas que buscan abastecerse en Ecuador llega de la frontera sur.

Datos de la Fiscalía de El Oro señalan que en esa provincia existen cerca de 140 pasos clandestinos entre vías carrozables y trochas. En estas, los contrabandistas y las mafias ingresan ilegalmente drogas o armas de fuego. “A veces, dos o tres fusiles llegan a Huaquillas o Macará. Desde allí los trasladan vía terrestre hasta los centros de acopio en otras ciudades del Ecuador”, aseguró un agente.

Las indagaciones realizadas por Inteligencia identifican a tres urbes donde supuestamente se almacena el armamento ilegal y municiones: Quevedo (Los Ríos), El Empalme (Guayas) y Santo Domingo de los Tsáchilas. Allí, las armas son guardadas en viviendas y las trasladan a Quito, donde las negocian con intermediarios que las venden a grupos subversivos colombianos o a integrantes de bandas delictivas locales. En otros casos se negocia directamente en la frontera con la guerrilla.

Las investigaciones de la Policía señalan que en el mercado ilegal, un fusil tipo FAL cuesta USD 5 000 en Quito y en Nueva Loja puede costar 7 000.

En cambio, un fusil Mouser tiene un precio de 2 000 en la frontera. Cada munición vale USD 3 y puede subir hasta 4 en Sucumbíos. El precio de las armas varían de acuerdo al sitio donde son adquiridas y la facilidad de acceso.

En el caso de Piedra Sellada, las municiones halladas fueron transportadas en helicóptero hasta el Batallón de Infantería de Marina, en San Lorenzo.

En ese pueblo hay viviendas dispersas. La mayoría de vecinos trabaja como jornaleros agrícolas.

Según los militares, hay quienes se dedican a los sembríos de coca, en plantaciones ubicadas en Colombia. Una fuente de Inteligencia de las Fuerzas Armadas confirmó que al otro lado de la frontera ecuatoriana hay una plantación de coca que mide 10 hectáreas. En esa zona opera la columna Daniel Aldana de las FARC.

Entre enero y septiembre pasados, el Comando Norte descubrió 53 armas y 55 tacos de dinamita, 1 186 gramos de marihuana, entre otras cosas, que intentaban cruzar el límite internacional, posiblemente a la guerrilla.

Las incautaciones

En enero de este año,  la Policía decomisó al menos 400  tacos de explosivos de uso militar y 998  detonantes que eran transportados en un bus interprovincial que se dirigía hacia Esmeradas.

El 31 de julio  pasado, luego de un patrullaje, efectivos del Ejército decomisaron en El Oro (provincia fronteriza con Perú) ocho granadas RPG-7, más de 30 000 cartuchos y municiones para armas de varios calibres, nueve motocicletas y un cargamento de  precursores químicos.

Un militar activo   fue detenido en el sur de Quito por supuesto hurto de armas en desuso. Sucedió el pasado 10 de septiembre. Según la Policía, el sospechoso tenía en su poder 12 armas largas de fuego, ocho cartuchos, un mecanismo de carabina y  una alimentadora de metal.

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