27 de March de 2010 00:00

La tortura aún no se extirpa

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Dimitri Barreto P.

La noche del 6 de enero del 2007 un grupo de policías no respetó los derechos fundamentales de Paúl Guañuna. Fue detenido, supuestamente, por pintar grafitis. Al día siguiente, el joven de 17 años fue hallado en el puente del acceso a Zámbiza. Tres policías fueron enjuiciados, dados de baja y señalados por homicidio (el caso sigue abierto en la Justicia).

Los excesos no son aislados en la Policía, por ejemplo:

1. Agentes del Grupo de Apoyo Operacional (GAO) son señalados por torturar a detenidos, y por la desaparición de Georgy Cedeño. El Gobierno eliminó el GAO, para crear la Unidad de Lucha Antidelincuencial, pero sin depuración: los agentes cuestionados recibieron el pase al nuevo grupo. El Ejecutivo tardó 6 meses para denunciar el caso Cedeño.

2. La redada de armas en Chimbo fue avalada por el Régimen, pero evidenció un uso desproporcionado de la fuerza. 600 uniformados allanaron 50 talleres de artesanos. Si esos artesanos hubieran violado la Ley, ¿por qué no hubo detenidos? El hecho dejó heridos con perdigones. Hubo niños y adultos mayores afectados con gas lacrimógeno, como en abril del 2005 en las calles de Quito.

3. El 27 de enero, en Machala, agentes detuvieron a Carlos Julio Solano, luego de que el Presidente de la República lo siguiera. Los uniformados oprimían la cabeza del ‘sospechoso’ contra el balde de una flamante camioneta policial.

La escena se repite cada día con los detenidos en el país. Así, no se requiere esperar al ya retrasado informe de la Comisión de la Verdad para descubrir que hay agentes que cultivan las oscuras prácticas policiales de hace 30 años.

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