La tensión se mantiene en Tigüino luego del ataque waorani

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Geovanny Tipanluisa. Editor Desde Coca

Los vidrios de las dos ventanas están rotos. La puerta de aluminio también tiene daños. Así se encuentra la unidad de salud Tiwino Waorani, un centro estatal con nueva infraestructura y recubierto con pintura blanca y azul.

¿Qué ocurrió allí? Según la versión oficial, es el lugar en donde una doctora confirmó la muerte de un niño waorani. Eso habría desatado la molestia de su padre y el ataque mortal en contra de Juan Carlos Quish­pe y Luis Pinanjota (Edison Quishpe quedó herido). Todos eran de la comuna Ascázubi (El Quinche, Pichincha) y trabajaban en la construcción de un sistema de agua.

El presidente Rafael Correa, en su enlace, indicó que un hombre waorani llevó a su hijo al centro de salud, luego de que el niño se habría ahorcado por accidente con una hamaca.

Eran casi las 11:00 (de ayer) y la puerta de este centro de salud se encontraba cerrada.

Solo niños waorani jugaban en la entrada. Los adultos estaban a un costado, en un patio de cemento y techo levantado con estructura metálica. Unos 50 hombres y mujeres mantenían una reunión. Quien estaba frente a ellos gesticulaba una y otra vez. Cuando llega un ve­hículo extraño todos miraban hasta que salga de su territorio: el Tigüino Waorani, entre las provincias de Orellana y Pastaza. Hasta ayer nadie podía entrar a esa zona, a 102 km desde Coca, la cabecera cantonal de Francisco de Orellana.

En ese territorio, que está en el último tramo de la denominada vía Auca y al que se ingresa por una vía entre asfaltada y empedrada, están los militares. Pero ellos no entraron a las comunidades, que están rodeadas por vegetación verde y una carretera principal empedrada.

Se quedaron a 2 kilómetros de donde había una reunión. Son 30 uniformados de la IV División Amazonas y están en casas destinadas para la seguridad privada. Tienen equipo de dotación, uniforme camuflaje y escudos antimotines.

Así permanecen desde el viernes, cuando recibieron las alertas luego del ataque a civiles. "Estamos pendientes de lo que pueda suceder", dijo un militar, que utiliza una camiseta café. El calor es fuerte: ­ 32° centígrados.

Tres días después de esos hechos, poco a poco se conocen algunos detalles de lo que ocurrió esa mañana. Un militar que ingresó al lugar del ataque recordó que se organizó un operativo terrestre y aéreo (con helicópteros).

La idea era recuperar de inmediato los dos cadáveres, rescatar al herido y a otras cuatro personas que habían huido. El uniformado dio otro detalle y dijo que las dos muertes no se produjeron en la unidad de salud sino en el poblado. "Cuando los doctores le dijeron que el hijo estaba muerto, el padre waorani regresa a su casa y el ataque se da en el pueblo. Las personas que murieron no estaban en el centro de salud".

Antes de ingresar al Tigüino Waorani hay que pasar por un tramo de 5 kilómetros, que también se llama Tigüino, pero ahí viven los colonos. Allí las personas hablan poco de lo ocurrido. Dicen tener miedo.

Pero los militares conocieron un mensaje de los dirigentes: que no habrá reacción de los indígenas y que no quieren que ingresen la Policía ni las FF.AA. La dirigencia mantiene contactos con dos mediadores, que hasta la tarde no se sabía quiénes eran exactamente.

Andrés Acaro dijo que las muertes del viernes causaron preocupación entre los waorani. Él es abogado de siete de ellos, que fueron detenidos por la matanza de marzo del 2013.

El sábado, él estuvo en Quito y ayer viajó a Orellana para reu­nirse en Tigüino y analizar la parte jurídica de la persona que habría atacado a los civiles.

Tras los reportes que había recibido, el presidente de la Nacionalidad Waorani del Ecuador, Moi Enomenga, no sabía en dónde estaba esa persona.

_En contexto El ataque de un padre waorani contra los trabajadores que laboraban en una obra de agua potable ocurrió en el pueblo de Tigüino y no en el centro de salud, según un militar. Esa comunidad se encuentra en el límite entre las provincias de ­Orellana y Pastaza.

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