14 de June de 2011 00:02

Los taxistas protestaron por 8 crímenes

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Alicia Holguín reclama justicia. Su hijo, Pedro Angulo, de 44 años, fue asesinado la madrugada del domingo pasado en la ciudad de Esmeraldas. Recibió dos tiros en la parte posterior de la cabeza.

El humilde taxista había trabajado el sábado desde cerca de las 16:00. Esa tarde recorrió la urbe hasta las 20:00 y retornó a su vivienda, ubicada entre las calles 6 de Diciembre y 9 de Octubre, en el centro de la ciudad.

Fue la última vez que su esposa, Susy Castillo, supo de él. Ella recuerda que Angulo volvió a salir y que quedó en recogerla a las 22:00, en la parada 12, vía a Las Palmas. “Hablé por teléfono y me dijo que iba hasta San Rafael, al sur, con una carrera, y que después de 30 minutos regresaba”.

Pero Angulo no llegó. La Policía encontró su cadáver junto a las villas de Petroecuador (sur de la ciudad). Estaba amarrado de pies y manos, a un costado de la vía.

Él fue el octavo taxista que muere en manos de los delincuentes en lo que va del año, según los choferes. Manejaba un automóvil de la cooperativa Hotel del Mar.

El vehículo fue hallado cerca de las 07:00, en el sector de Codesa, a 500 metros donde fue encontrado el cadáver del taxista.

Para los familiares y amigos de las víctimas poco se ha hecho para frenar la inseguridad en esta provincia fronteriza con Colombia. Por ello, ayer se tomaron las calles para protestar.

Segundo Gallegos, presidente de la Unión Provincial de Taxistas, pidió cuentas a la Policía por su trabajo, porque dijo que la seguridad no ha dado los resultados ofrecidos. “Desde el 26 de mayo el Gobierno anunció que grupos de élite de la Policía saldrían a las calles para reforzar los controles y pese a ello las muertes de taxistas no han cesado”, afirmó Gallegos.

Unos 500 vehículos amarillos recorrieron ayer la ciudad con sus unidades reclamando justicia. La mayoría, con las luces medias encendidas, se apostó en las afueras del edificio donde funciona la Gobernación de Esmeraldas.

La cantidad de autos en las angostas vías bloqueó el paso y caotizó la ciudad por momentos. Unos 20 autos se trasladaron a la entrada de la ciudad y cerraron el paso de ingreso por más de una hora. Los conductores tocaban el claxon y pedían al resto de conductores que hicieran lo mismo, en señal de protesta.

En los bajos de la Gobernación los dirigentes del gremio provincial se entrevistaron con el gobernador Lenin Lara.

Él convocó, con “carácter de urgente”, al consejo provincial de seguridad para buscar soluciones al problemas. Aseguró que hoy, a las 15:00, discutirían el tema.

Los 17 presidentes de las cooperativas de taxis participarán de la reunión, aunque la decisión no agradó a la mayoría que pedía respuesta urgente.

Por ello, los taxistas no descartan la utilización de armas de fuego durante sus jornadas de trabajo, en las madrugadas. El Gobernador recordó que en el país está prohibido el porte de armas y que de encontrarse una pistola en manos de un taxista este será detenido, como establece la Ley. Además, los delincuentes pueden usar las armas en contra de los mismos taxistas.

“No podemos cargar ni un alfiler en los carros, pero los delincuentes andan bien armados”, replicó Gallegos.

“Los grupos de élite de la Policía se han dedicado a retirar las películas negras de los autos en lugar de atacar al crimen organizado”, sentenció el ex gobernador de Esmeraldas, Homero Cervantes, quien ayer apoyó a los taxistas y criticó la estrategia de seguridad en la provincia.

Según el comandante de la Policía en Esmeraldas, Pablo Santos, las muertes de los taxistas son casos aislados. Edmundo Prado, de la cooperativa Hotel del Mar, en cambio dice que es una tendencia y que no todas las muertes han sido denunciadas. Por eso no las contabiliza la Policía.

“Son ocho los compañeros fallecidos. Nosotros encontramos sus cuerpos, no la Policía”. Hay similitudes en los crímenes. Todos recibieron disparos en la cabeza. Y se ha encontrado a las víctimas maniatadas. Se sospecha que una banda organizada podría estar detrás. La Policía dice que se trabaja para hallar a los asesinos.

Para el catedrático Universitario, Félix Preciado, las autoridades no tiene claro lo que pasa en Esmeraldas. “No tienen información real del problema. La Policía minimiza la situación y por tanto no da las respuestas que esto merece. Está dando palos de ciego”.

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