1 de March de 2011 00:00

Los soldados ecuatorianos afrontan tres amenazas en la frontera norte

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El niño fue forzado a llevar droga a Colombia. Los narcos adhirieron el paquete al cuerpo, pero los militares descubrieron al pequeño y lo detuvieron cuando intentaba cruzar Sucumbíos. El hecho se registró el año pasado y la tesis del Ejército se reforzó: el narco-tráfico es una amenaza de las Fuerzas Armadas en la frontera con Colombia.

Otros dos problemas identificados son el contrabando, por ejemplo, de gasolina blanca utilizada por los guerrilleros como precursor químico para los alcaloides y la presencia de grupos ilegales.

No obstante -según Inteligencia militar- esta última amenaza se ha reducido desde el 2008. Esto, porque tras el ataque militar colombiano a Angostura, los soldados ecuatorianos aumentaron los patrullajes en la línea fronteriza.

Un informe de Inteligencia revela que mientras en el 2008 hubo 15 enfrentamientos entre la guerrilla y militares de Ecuador, el año pasado solo hubo uno.

Según Inteligencia, Óliver Solarte es el encargado de manejar el comercio de las drogas y llevar esos réditos para la logística del Bloque Sur de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC), el contingente más grande de la guerrilla. En un mapa militar, al que accedió este Diario, Solarte aparece como uno de los 10 cabecillas del Frente 48 que opera frente a Sucumbíos.

Un jefe militar señaló a este Diario que “la estructura de los GIAC (grupos armados ilegales de Colombia) es compleja, pues han conformado redes con diferentes expresiones. Tienen un buen negocio, viven de la droga y difícilmente podrán abandonar ese buen negocio”.

Informes militares revelan incluso que las Águilas Negras, un grupo paramilitar de Colombia, están en el país y se les atribuye la muerte de los sicarios locales que operaban en la frontera norte. Con esto -según los militares- han posicionado a sus hombres en la frontera, para apoderarse de las principales rutas fluviales y terrestres para el tráfico de drogas.

La alerta ya la dio el pasado 13 de enero el jefe del Comando Conjunto de las FF.AA. ecuatorianas, general Ernesto González, al reconocer que el narcotráfico es una amenaza para las Fuerzas Armadas. “(Los narcos) tienen capacidades muy grandes, que pueden poner en riesgo la seguridad de un Estado. No podemos descuidarnos. Pero Ecuador está libre de plantas de coca o de marihuana. Eso es por la continua presencia nuestra”, señaló González.

La red de colaboradores y milicianos que las FARC montó entre pobladores que viven en pueblos levantados a lo largo de la ribera, ayuda a mantener el abastecimiento para la guerrilla.

En un informe de la IV División de Ejército Amazonas, se indica que en la frontera norte 1536 terrenos están en manos de 389 colombianos. En el 2009, la cifra de predios cuyos propietarios eran colombianos fue de 2 774.

Precisamente, el río San Miguel ayuda a trasladar productos como gasolina blanca, indumentaria y hasta alimentos para la guerrilla.

El mes pasado, los militares hallaron seis canecas de gasolina blanca abandonada en una de las vías de Sucumbíos. “Cuando ven nuestro trabajo, la gente abandona los productos que intentan traficar, como sucedió en este caso”, señala un militar. Este Diario obtuvo fotografías de cómo se producen las conexiones ilegales desde los campos regulares.

Allí aparecen hasta una casa con techo de cemento que se utilizó para, en su interior, montar una piscina. Esta aparece llena.

Inteligencia militar ha identificado 10 corredores del tráfico de drogas hacia Ecuador. Seis de ellos son fluviales, en los sectores Bermeja, Puerto Nuevo, Gabarra de Canta Gallo, Cuembí, Restrepo y Puerto El Carmen. Y cuatro son terrestres, desde Bermeja, Puerto Nuevo, El Palmar y Puerto El Carmen hasta Nueva Loja. Desde allí, los traficantes de drogas utilizan la infraestructura vial que une a Sucumbíos con la Sierra y el sur de la Amazonía.

En General Farfán, una parroquia de Sucumbíos, asentada en las orillas del San Miguel, la gente calla cuando se pregunta de estos temas. El miércoles, un militar vigilaba un punto al que llegan las embarcaciones de madera.

Las calles están vacías y en una que otra casa los hombres juegan naipes. Cuando ven forasteros, la gente prefiere no dirigirse a ellos.

El dueño de un negocio dice que allí “no pasa nada”. Su local está lleno de ponchos contra agua y botas de caucho. ¿A quién se vende esto? El hombre, pequeño y gordo, se queda en silencio. Luego responde que es para los vecinos, pero que también es para la gente que “viene del otro lado” e indica los pueblo colombianos.

Un poco antes de las 17:00 de ese miércoles, una canoa llega con siete personas. Allí vienen hasta cilindros de gas vacíos.

¿Siempre viene a comprar en Ecuador? La mujer se queda en silencio ante esta pregunta y se va. Un hombre dice que allí es mejor dejar que “todos hagan lo que quieren” y que así “nadie se mete en problemas con nadie”.

La cronología

2008

Óliver Solarte (narcotraficante de las FARC, izq.) aparece junto a Jefferson Ostaiza, enjuiciado por tráfico de drogas, tras el hallazgo de 4,7 toneladas de cocaína en Mataje. 

2009

El    operativo Aniversario se  dio    el   11 de octubre.  La  Policía detuvo  en Sucumbíos  un camión con 400 kilos de cocaína. Un militar estuvo entre los procesados por el hecho.

2010

 El 1 de julio, la ONU  presentó  un informe sobre la erradicación de plantas de coca. En Sucumbíos,  provincia fronteriza con Colombia,  se halló una plantación de coca.

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