25 de November de 2011 00:01

El silencio es cómplice en el femicidio

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Cualidades de una mujer virtuosa. El título resalta en la portada de un libro, entre pétalos rojos. Con delicadeza, Inés (nombre protegido) lo toma en sus manos. “A veces pienso por qué dejé pasar el tiempo… Pero rompí el silencio”.

En su rostro aún quedan rastros de la agresión que vivió hace casi dos meses. La joven de 27 años decidió denunciar a su ex conviviente por el continuo maltrato.

“Me separé pero él insistía en volver. Un día nos encontramos, hablamos, parecía que había cambiado. Pero ese día casi me mata. Me golpeó hasta desfigurarme, estaba bañada en mi sangre… Fue intento de asesinato”.

Desde ese día, la mujer de tez morena y cabello rojizo encontró refugio en la Casa de Acogida de Hogar de Cristo. Cada mes este sitio ampara a unas 12 mujeres con sus hijos, víctimas de violencia extrema. “Aquí trabajamos al límite del femicidio”, dice María Chacha, coordinadora del proyecto.

Para Chacha, el femicidio es el final de una vida de violencia. Es el crimen por odio, por ser mujer.

Según el último censo población, Ecuador tiene 14 483 499 habitantes. El 50,4% es mujer.

Pero la cifra no refleja una igualdad de género real. En el 2009, el Plan Nacional de Erradicación de la Violencia señaló que ocho de cada 10 mujeres sufren o han sufrido algún tipo de violencia física, psicológica o sexual.

Según el Centro de Ecuatoriano para la Promoción y Acción de la Mujer (Cepam), el 46% de las mujeres casadas o de unión libre en alguna ocasión sufrieron alguno de estos tipos de violencia.

Una capa de hojas secas cubre los pasillos de la Casa de Acogida de Hogar de Cristo. Por ahí camina Inés junto a Mayra, Susana, Lorena… todas tienen una historia en común; una vida de maltratos.

En lo que va del año, el Ministerio de Inclusión Económica y Social junto al Instituto de la Niñez y la Familia han atendido 2 180 casos de violencia contra mujeres en Guayas. En tanto que las cifras de denuncias son aún más altas.

Bernardo Ovalle, director del Observatorio de Seguridad Ciudadana de Guayaquil, explica que entre enero y septiembre de este año se registraron 8 556 denuncias de violencia intrafamiliar en las oficinas de la Comisaría de la Mujer. De ese total, 409 denuncias fueron por intento de asesinato. Mientras que 916 agresores fueron detenidos.

Inés es parte de las estadísticas. Pero se considera mucho más que un simple número. “Algo que me dio alivio y aliento en medio del dolor fue cuando puse la denuncia en la Policía. Ahí un hombre se me acercó y me felicitó, me dijo que era valiente. Después supe que hace 15 días habían asesinado a su hermana por celos”.

Casos de este tipo son cada vez más visibles. Yuri de J. perdió a su hermana y a su sobrina de 5 años. El pasado 8 de marzo, el Día de la Mujer, supuestamente fueron asesinadas por Camilo L., esposo y padre de las víctimas. El caso está en el Tercer Tribunal Penal y temen que se cumpla el año sin sentencia. Hace 10 años Ernesto R. vio por última vez a su hija.

La encontraron en un saco de yute, en un basurero. Y el martes, la madre de María Fernanda F. a gritos pidió justicia frente a la Corte Provincial. La joven fue asesinada a martillazos, presuntamente por su ex novio.

Como estas hay muchas historias similares. Sin embargo, la Fiscalía no tiene cifras exactas sobre homicidios de mujeres.

Para Patricia Ordóñez, del grupo de apoyo de la Casa de Acogida de Hogar de Cristo, el silencio de los órganos de justicia es cómplice de la violencia de género.

Inés lo siente así. Luego de la denuncia, el supuesto agresor fue sentenciado a 30 días de prisión y a pagar USD 200 por gastos médicos.

Pero apenas estuvo detenido ocho días. “Allí entendí por qué muchas mujeres callan. Él, que debía pagar en la cárcel, está libre. Y yo debo esconderme por guardar mi vida”.

Un estudio de la Comisión de Transición hacia el Consejo de la Mujer y la Igualdad reflejó que entre el 2005 y el 2007 hubo 80 casos catalogados como femicidio. Solo cinco fueron juzgados y apenas en tres hubo una condena.

Para el delegado de la Defensoría del Pueblo en Guayas, Carlos Villacreses, el cambio debe comenzar por reformar el Código Penal. En la actualidad, en las sanciones por violencia física van de cinco a 30 días de prisión y una multa de hasta USD 28.

Por violencia psicológica la multa puede ir de USD 4 a 60. Mientras que los casos de muerte violenta de mujeres son procesados como asesinato con agravantes.

“No puede ser visto como un simple homicidio, un asesinato. Hay que caracterizarlo, tipificarlo como femicidio”, dice Villacreses. En América Latina, Costa Rica fue el primer país en penalizar el femicidio. Y esta semana Perú se sumó a la lista.

Hoy, luego de una marcha que recorrerá la av. 9 de Octubre por el Día de la no Violencia contra la Mujer, representantes de cerca de 50 organizaciones sociales entregarán en la Corte de Justicia un pedido para que se incluya al femicidio como delito autónomo.

El miércoles, Inés se miró al espejo tras la agresión que sufrió. Recuerda cuando vio su rostro y sonríe. “Ahora quiero iniciar una nueva vida. Antes lo primero era él. Ahora quiero ser yo”.

Punto de vista
Tatiana Ortiz / Directora Cepam Guayaquil
‘El femicidio no es crimen  pasional’
 
El  elevado número de casos de femicidio es algo preocupante.   Pero más que el   número  es la forma de muerte. Son   asesinatos cruentos  ante los  que la   sociedad no puede ser cómplice de la impunidad.

Son madres, son  esposas, hijas… Son seres humanos a quienes el derecho a la vida les es arrebatado de la forma más brutal.

Un elemento  común del femicidio es el   antecedente de violencia  que surge de una relación de subordinación.  Entonces la vida de la mujer es vista como una  pertenencia de otra persona que decide sobre su tiempo, direcciones,  deseos, hasta cosas más simples como con quién anda o cómo se viste.  Esto puede llevar a la muerte.

No hay por qué justificar estas muertes, no podemos hablar de crímenes pasionales o por infidelidad, porque coloca la responsabilidad en la mujer y libera al victimario.   No podemos ser cómplices de la violencia intrafamiliar.

Hay una  cultura que promueve el silencio frente a la violencia y que debemos romper.  Las mujeres y hombres debemos borrar esas creencias  de que la violencia es   natural y de que las mujeres somos propiedad de los hombres.

Este día en Quito

La campaña  Carta de Mujeres es una iniciativa de la ONU en Quito. Desde  las 19:00,  las mujeres podrán apropiarse de  las plazas de San Francisco, Eloy Alfaro, Cotocollao y Foch.
 
En la Plaza de San Francisco se presentará Solange Jiménez, Eugenia León y La India. En Cotocollao estará la Companía Nacional de Danza y el Grupo Quimera. Margarita Lasso cantará en la Foch y Onírica en la Eloy Alfaro.

En la Plaza Bolívar,  frente al Banco Central, se realizará una casa abierta desde las 09:00. El programa es organizado por el Departamento de Violencia Intrafamiliar  de  la Policía.

A las 16:00 está  prevista una marcha  desde la Plaza del Teatro hasta San Francisco. En este evento estarán  las  autoridades municipales.
 
En las ocho administraciones zonales habrá actividades con  grupos de mujeres; ferias de promoción del buen trato y  talleres de sensibilización.

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