14 de March de 2010 00:00

San Lorenzo es un eslabón clave para el tráfico de armas de guerra

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Redacción Sierra Norte

La calle Imbabura, la principal de la ciudad fronteriza de San Lorenzo, luce colorida por las decenas de puestos de venta de ropa.

La gente camina presurosa, como tratando de escapar del fuerte calor del mediodía. Un parlante, colocado afuera de uno de los negocios, inunda el ambiente con música tropical.

“La ciudad se ha tranquilizado bastante, aunque nunca faltan novedades”, comenta Luis Octavio Guanoluisa, de 67 años. Él es comerciante de telas y vive desde hace 43 años , por temporadas, en San Lorenzo y Limones.

Estos cantones del norte de la provincia, junto a Rioverde, son considerados como los más conflictivos de la provincia. Según fuentes de Inteligencia Militar, desde esta zona se moviliza por vía marítima combustible, drogas y armas.

Se calcula que la mayoría de pertrechos militares llegan a los Grupos Ilegales Armados Colombianos (GIAC) como las FARC, ELN, paramilitares y otras bandas.

Guanoluisa recuerda que el 22 de febrero una explosión estremeció a la ciudad. Desconocidos habrían atentado contra el puente ubicado sobre el río Nadadero, en el km 3,5 de la vía San Lorenzo-Ibarra.

Según Juan Carlos Rojas, encargado del Comando Sectorial de la Policía de San Lorenzo, aún no hay pistas claras de los responsables del ataque. “Solo se conoce que lanzaron tacos de pólvora confinada”.

Carlos Castro, jefe de la Policía de San Lorenzo, inspeccionó el sitio de la explosión y dijo que “uno de los tacos explotó y destruyó una baranda del puente”.

Luego de un operativo de reconocimiento, agentes expertos en explosivos encontraron dos cargas en la base de la estructura del puente que no detonaron. Contenían 149 tacos.

Una de las hipótesis que se maneja es que los autores del atentado querían distraer la atención de la Fuerza Pública, para pasar un cargamento de estupefacientes o de armas hacia Esmeraldas o Imbabura. Las provincias de Esmeraldas, Carchi y Sucumbíos, en la frontera con Colombia, están considerados corredores usados por los traficantes de armas, drogas, pertrechos y combustible.

Los militares que custodian la línea de frontera reconocen que el tráfico no es reciente. El conflicto armado que se desarrolla en Colombia demanda material para la guerra en la selva y la ciudad.

Las autoridades ecuatorianas conocen sobre el problema y por ello tratan, de forma permanente, de mejorar el control en los 720 kilómetros de la frontera norte.

Al momento hay 7 500 militares del Ejército, Aviación y Marina patrullando la frontera y 2 000 más de manera itinerante. La Policía, de su lado, reforzó sus destacamentos con 1 000 uniformados, encargados de la seguridad interna de las poblaciones fronterizas, para frenar la expansión del conflicto armado.

Según Rojas, todo indica que en la zona actúan bandas organizadas que conocen del manejo de explosivos. El negocio del tráfico de armas está considerado uno de los más rentables junto al narcotráfico, según varios expertos. “Eso vuelve más vulnerable a poblaciones como San Lorenzo, en donde se confiscan permanentemente armas, municiones y explosivos“, dijo Rojas.

El martes último, una patrulla del Grupo Especial Móvil Antinarcóticos (GEMA), de la Policía Nacional, incursionó en una cabaña ubicada en la vía fronteriza San Lorenzo-Mataje. Ahí se descubrió 771 cartuchos calibre 22 milímetros, 110 cartuchos calibre 9 milímetros. “Se trata de balas para armas de guerra: fusiles y pistolas que incluso pueden traspasar el blindaje de los chalecos antibalas”.

Este material se suma al arsenal capturado el año anterior. Solamente en la provincia de Esmeraldas se confiscó 2 496 municiones de diferentes calibre, 560 explosivos, 462 armas de fuego y 170 armas blancas. Las cifras corresponden al informe del Comando de Policía de Esmeraldas.

Para Segundo Caicedo, juez segundo de lo Penal de San Lorenzo, la inseguridad se asocia con la falta de fuentes de trabajo. “La única alternativa para los jóvenes son las plantaciones de palma africana, pero no todos le apuestan a esta actividad”.

Demanda mucho esfuerzo y no es bien remunerada, añade Andrea Guila, de 60 años. Ella asegura que su esposo gana USD 190 quincenales.

Por ello muchas personas optan por vías ilegales de trabajo, como el contrabando de gasolina, armas, pertrechos.

Durante las capturas se han encontrado desde cartucheras hasta fusiles HK, granadas y lanzamisiles. Según un militar que pidió el anonimato, las armas y explosivos ingresan por Guayaquil -vía marítima- y Quito, por tierra. El material bélico procede de Centroamérica, Brasil, Israel y EE.UU. Desde ahí va a Colombia, por vía marítima y terrestre, atravesando Esmeraldas, Tulcán o Lago Agrio.

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