28 de December de 2010 00:00

El robo de dinero y joyas creció este año en la capital azuaya

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Redacción Cuenca

Este es el mayor robo que se registró en Cuenca este año. En el feriado de Semana Santa, un grupo de desconocidos ingresó al Monte de Piedad del IESS en la capital azuaya.

Ellos perforaron las paredes y la bóveda y se llevaron 245 kilos de joyas de oro (unos seis quintales), de 3 680 depositantes azuayos. El perjuicio superó los USD 2,6 millones con el avalúo del IESS.

Y sobre los USD 15 millones al precio del gramo del oro trabajado, de 18 quilates (USD 40), en el mercado nacional, calculado a la fecha del robo. Este año, los asaltos a entidades financieras aumentaron en la capital azuaya, con saldos trágicos y contados sospechosos detenidos.

De acuerdo con datos de la Policía son 12 hasta la fecha. El año pasado fueron tres. El robo al Monte de Piedad dejó una mayor pérdida económica, pero el asalto a la agencia del Banco del Austro del sector del mercado 9 de Octubre, fue el más violento.

El pasado 3 de julio, Carlos Salamea, de 64 años, falleció. Ese día hubo un enfrentamiento entre policías y sospechosos. En medio de la balacera falleció el ciudadano Salamea y dos acusados por la Policía de haber asaltado esa agencia. Otro quedó herido y tres fueron detenidos.

En el momento de la persecución, Salamea se movilizaba en su Jeep rojo de placas ACS-510. Estaba a dos cuadras de su vivienda y en la intersección de la Hermano Miguel y Pío Bravo y fue abordado de forma violenta por seis hombres armados. Le pusieron como escudo humano.

Este año fueron asaltados los bancos del Austro y Guayaquil y 10 cooperativas de ahorro y crédito. La sucursal de la Cooperativa Jardín Azuayo en la parroquia Ricaurte fue la última. El perjuicio bordeó los USD 24 000 y ocurrió el martes 21 de este mes.

Un día antes, la Cooperativa del CREA también fue asaltada. Para su gerente, Patricio Barzallo, son grupos más preparados que la Policía. “Ingresan con armas automáticas. Tras amedrentar a los empleados y clientes y cometer el ilícito, escapan sin dejar rastro. La Policía casi nunca los detiene”.

Lo ocurrido en el Monte de Piedad confirma esa afirmación. Los desconocidos ingresaron por el edificio contiguo al IESS. Falsearon la cerradura de una puerta para ingresar a la oficina jurídica.

A unos 80 centímetros desde el piso perforaron la pared de ladrillo con taladros hidráulicos, con puntas de goma y acero (evidencias encontradas).

Las huellas dejaban ver que hicieron pruebas de sonido con broca neumática sobre la pared para no toparse con el hormigón. Dejaron un boquete de 40 centímetros de diámetro para ingresar al edificio del IESS.

Pasaron al auditorio de la entidad, ubicado en segundo piso alto. Avanzaron al baño y retiraron el sanitario e hicieron otra perforación en la pared de unos 50 centímetros. “Ni yo que laboro 20 años en esta entidad sabía que detrás de este baño está el Monte de Piedad”, dijo con asombro un empleado que no quiso ser citado. “Para cometer este delito debieron tener hasta planos”.

Luego bajaron hasta la puerta de madera (violentada) que da al pasillo o sala de espera, en la primera planta alta. Pasaron otra puerta de aluminio y vidrio que no fue falseada. En ese espacio se emiten los créditos.

Detrás del mostrador estaba la bóveda de acero blindada de 2,5 metros de alto por 2 de ancho, cubierta con otras dos puertas.

Los desconocidos bloquearon la clave e hicieron una perforación de 30 centímetros con suelda autógena (un cilindro de gas de evidencia) por donde se apropiaron de las joyas.

Según el director General del IESS, Fernando Guijarro, la bóveda disponía de censores de movimientos, de vibración y de humo. En las áreas intervenidas los desconocidos colocaron cinta adhesiva en las cámaras y cortaron todos los cableados de la alarma.

Por el piso quedaron regadas más evidencias (espejos, cables, guantes, restos de pollo').

Ocho meses después, este caso se mantiene en indagación previa. Según el fiscal Iván Saquicela, la Policía no aportó con mayor información. “Se dijo que era gente de otro país. Allanamos una vivienda, pero no encontramos a nadie viviendo allí”.

Él cree que en el país hay bandas organizadas implicadas en este tipo de delitos y que los involucrados en estos asaltos vienen de otras provincias.

Saquicela también conoció el caso del asalto a la agencia del Banco del Austro. Los tres detenidos recibieron sentencia de 25 años. Uno (el guardia) apeló.

Según Ricardo Valdiviezo, jefe (e) de la Policía Judicial de Azuay, son delincuentes que incluso tienen asesoría de bandas de otros países como sucedió en el caso del Monte Piedad del IESS.

Él agrega que se reunieron con funcionarios de las entidades financieras para asesorar cómo reforzar las seguridades porque hay instituciones que ni siquiera están conectadas al sistema de alarmas de la Policía.

Quito

 ‘En Navidad recibí el peor golpe’

Cecil Paladines 

Víctima de la delincuencia

La madrugada del 24 de diciembre robaron mi local de Internet, ubicado atrás de la iglesia de la parroquia de Conocoto.

 

Los desconocidos rompieron los dos candados y destruyeron las seguridades de una puerta enrollable. Se llevaron las cuatro computadoras.

Al parecer la alarma que tengo instalada sonó y los amedrentó. Dejaron las impresoras y las copiadoras. Nos enteramos del asalto a las 08:00 del 24 de diciembre, cuando fuimos a abrir el local. Los desconocidos habían cerrado la puerta al huir. Fue la peor Navidad.

Me perjudicaron en al menos USD 3 000. En los dos años que tengo el negocio nunca sucedió nada parecido, pero en esta semana otros tres locales cercanos también fueron robados. Fue un golpe muy duro porque me quedé sin mi herramienta de trabajo.

 

En Conocoto la situación está muy peligrosa. Todos, incluso la Policía, conocen quiénes son los delincuentes, pero no tenemos evidencia. No tengo instaladas cámaras de seguridad, ni he contratado guardias privado porque es un negocio pequeño. Denuncié el robo porque hay que marcar precedentes para que las autoridades no digan que la inseguridad es solo percepción.

La propuesta

Ernesto Machado

Representante de la Fundación Factory Nunca Más

 ‘Hay que cumplir la Ley’

La seguridad ciudadana también tiene que ver con las medidas de prevención que se tomen en los espectáculos públicos. Los miembros de la Fundación Factory hemos realizado algunas propuestas concretas a los personeros del Municipio.

Por ejemplo, se ha solicitado que una sola institución sea la encargada de otorgar los permisos para espectáculos públicos.

Esto ayudaría a que se puedan dirigir quejas a una sola entidad responsable, en el caso de que exista algún accidente o eventualidad. Se debe vigilar que todos los locales de comida, diversión, discotecas, cines cumplan con las normas de seguridad, como puertas de emergencia habilitadas, extintores y que esté en buenas condiciones.

Como ciudadanos debemos compartir la responsabilidad de vigilar que los espacios donde participan nuestros hijos, familiares y amigos estén en óptimas condiciones para evitar tragedias como las sucedidas en la discoteca Factory.

Asimismo, para combatir la delincuencia que ahora ha despuntado es necesaria la organización barrial. Se deben conformar brigadas para el trabajo con la Policía Nacional.

Es el deber como ciudadanos conocer y entablar una relación directa con los vecinos. De esta manera se sabrá cuándo hay desconocidos rondado un barrio. Sin la unidad y el trabajo entre los moradores de un sector será difícil trabajar en beneficio de la seguridad ciudadana.

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