15 de January de 2011 00:00

El robo de laptops es común en las universidades y afuera de oficinas

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Los lugares preferidos por los desconocidos para el robo de computadoras portátiles y dispositivos como mp3 son las afueras de las oficinas y universidades. Así lo corroboran datos de la Policía Judicial (PJ). Mauricio B. es alumno de la Universidad Católica y hace dos meses, dos personas le sustrajeron su laptop. El asalto fue a las 18:00 en el sector de El Girón, en el norte de Quito. Ocurrió cuando salía de una reunión con compañeros de la universidad.

“Me amenazaron con un cuchillo y me dijeron que les entregara mi bolso, la billetera y el celular. Por más que les rogué se llevaron toda mi información”. El joven, quien cursa el tercer semestre de Diseño, adquirió la computadora en USD 800 y todavía no cancela toda de la deuda.

El mayor Silvio Dávila, jefe de la Brigada de Delitos contra la Propiedad de la PJ, afirmó que este tipo de delitos corresponden al robo de personas. Según la PJ, en el 2010, a escala nacional, se registraron 15 484 denuncias de este tipo. Mientras que en el 2009, fueron 14 221.

Dávila aseguró que los sectores apetecidos por los desconocidos son las afueras de las universidades Católica, Salesiana, De las Américas. Así como los alrededores del parque La Carolina, avenidas De Los Shyris, Amazonas y La Mariscal. Es decir, zonas concurridas por oficinistas. “Actúan entre dos personas y por lo general usan autos o motos para movilizarse” con facilidad. El robo de cámaras fotográficas y de video -explicó Dávila- se da en las inmediaciones de terminales terrestres.

Según el Observatorio Metropolitano de Seguridad, en el 2010 se registraron 1 237 robos de aparatos electrónicos entre cámaras fotográficas y de video. En ese mismo año se reportaron 2 365 laptops robadas en Quito.

Los datos del Observatorio dan cuenta que las laptops ocupan el sexto puesto de los objetos robados en los asaltos a personas en el Distrito. Las cámaras y filmadoras ocupan el noveno lugar. En los primeros están los robos de dinero y de documentos personales.

Mauricio B. colocó la denuncia en la Fiscalía de Pichincha, pero no tiene esperanzas de recuperar su computadora. “Me piden la factura y el título de propiedad, pero yo no tengo ninguno de esos documentos”.

El joven admitió que compró su computadora a un compañero. Por eso no cuenta con los documentos que avalen su pertenencia, en caso de que los agentes recuperen el aparato.

Según la Policía, la venta de aparatos electrónicos como mp3, televisores plasma y de computadoras portátiles robados se vende con facilidad en los denominados mercados informales.

Santiago Vera, estudiante universitario de quinto año de Comunicación Social, admite que en más de una ocasión compró mp3 en lugares donde no le entregan factura, ni título de propiedad. “Sé que el aparato puede ser robado, pero son más baratos que los de paquete”.

En los lugares autorizados, una laptop puede costar entre USD 650 a 800. El precio depende de las características de la máquina.

En esos locales se entrega una garantía por un año y el producto incluso viene empacado y cuenta con manuales de uso.

Pero en los centros de comercio informal del centro y norte de Quito las computadoras cuestan entre USD 200 y 300 y hasta se puede regatear. Igual sucede en Machachi (cantón Mejía-Pichincha). Los remellones y otros desgastes en las tapas de las portátiles dan cuenta que son de segunda mano y el costo se reduce más.

Además, los vendedores de los aparatos usados no ofrecen garantías, ni títulos de propiedad.

Nelson Guerra buscaba una computadora portátil básica marca Accer. Luego de recorrer dos centros comerciales en el centro de Quito encontró una y la compró en USD 100 en efectivo.

Esa misma computadora cuesta USD 399 en un centro comercial formal del sur de la ciudad. Aunque Guerra admite que no es apropiado adquirir objetos que pueden ser robados, dice que los precios son convenientes.

Este Diario constató que en los centros informales hay gran variedad y cantidad de portátiles ‘usadas, en las bodegas de la PJ, en Marianitas (Carapungo) reposan únicamente 10 de estos aparatos.

Son equipos que fueron decomisados por los agentes en operativos realizados en el 2010.

El mayor Dávila explicó que la Policía puede devolver los objetos recuperados solo cuando el afectado presente la denuncia del robo y la factura o un título de propiedad del bien sustraído.

Además, el Fiscal debe emitir un documento donde pida la devolución del bien. Con este certificado, el ciudadano debe acercarse a las bodegas de la PJ y retirar su pertenencia.

Pero en el caso de que el denunciante no tenga ni factura ni título de propiedad, el trámite demora. En ese caso el afectado puede presentar todo tipo de pruebas: fotos, videos o testigos que aseguren que el bien es de su pertenencia. Por eso, Dávila sugiere a la gente que guarde las facturas y títulos de propiedad en lugares donde no exista humedad ni fuerte iluminación. Eso permite que los papeles se mantengan en buen estado.

Quito

 Un día se robaron hasta mi bastón

César  Guanoluisa

No   vidente   y   víctima de la delincuencia

Sentí claramente que la punta del cuchillo llegó a mi estómago y el hombre me dijo quédate quieto y no digas nada. Me quedé frío y me robó la mochila, el pantalón y un par de zapatos.

Ese asalto fue hace dos años, en La Ma rín. Eran las 21:00. Estaba en la parada esperando el bus para ir a mi casa y sentí que alguien se acercó. Creí que era un amigo, pero no.

Escuchaba que mucha gente pasaba cerca a mí. Me imagino que veían lo que me robaban, pero nadie hizo nada. Las personas tienen miedo que también le agredan. Por eso callan.

Los ladrones se aprovechan que no puedo ver, que no les puedo seguir. Un día incluso se robaron mi bastón. Fue el colmo. Estaba en una esquina, vinieron unos jóvenes y se llevaron lo que considero son mis ojos. El bastón cuesta USD 25 y cuando me robaron tomé un taxi para que me llevara a la casa. Nadie está a salvo.

Hace un año sufrí otro robo y fue en la misma parada. Me habían seguido dos personas. Solo sentí la mano y me sacaron la billetera. Allí tenía USD 30. Para algunos les parecerá que es poco, pero para mí significan dos días de trabajo, de vender caramelos en los buses. Es para llevar alimentos para mi familia. Eso no se dan cuenta los delincuentes. Creen que la vida es fácil.

Gracias a Dios, en ese entonces me ayudó un señor. Pero como eran dos también lo golpearon y lo hicieron correr. Yo me quedé muy nervioso. Igual la gente no hizo nada, pese a que era recién las 16:00. Estaban muchas personas, pero solo uno se atrevió a enfrentar a los ladrones.

La propuesta

Luis Yanza

Dirigente del Coca, Orellana

 ‘Debemos cuidarnos todos’

Garantizar nuestra seguridad no solo es tema del Estado, sino que involucra a todos. Entre otras cosas, debemos recuperar esa costumbre de vecindad para cuidarnos unos a otros. Eso nos permitirá darnos cuenta y alertar cuando vemos algo extraño.

Por ejemplo, en nuestro sector de la calle Napo, en el barrio 20 de Mayo, vivimos siete familias. A diferencia de lo que pasa a una cuadra, en nuestra zona no ha ocurrido ningún asalto a las personas ni robo a los domicilios. Eso conseguimos porque cuando alguien no está en su casa, el vecino está pendiente. Si alguien se da cuenta de algún sospechoso que está rondando, enseguida avisa al resto. Esto de cuidarse el uno al otro ayuda a mejorar la seguridad.

También creo que hay que operar en una especie de red, en la que los barrios estén conectados con la Policía y más autoridades. Esto ayudará a tener una acción inmediata cuando haya algún problema de seguridad.

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