La Policía investiga el crimen de un hombre que fue hallado en un automóvil

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Redacción Seguridad y Justicia

El automóvil no tenía una de las puertas traseras y la cajuela estaba desmantelada: desconocidos cortaron los cables del sistema de audio y robaron los parlantes.

En ese automotor la Policía halló ayer un cadáver y a otra persona herida. La alerta la dieron los moradores del conjunto Terranova, ubicado en el sector de Caupichu, en el sur de Quito, Por ahora el robo es la hipótesis que manejan los agentes de la Dirección Nacional de Delitos contra la Vida, Desapariciones, Extorsión y Secuestros (Dinased), como posible móvil del homicidio.

En el parabrisas posterior estaba pegado un papel en el que se anunciaba la venta del automóvil. Testigos comentaron que las víctimas tenían signos de tortura y estaban amarradas.

A la escena del crimen llegó personal de la Unidad de Criminalística. Los uniformados inspeccionaron el vehículo en busca de evidencias y huellas.

Poco después, aproximadamente a las 10:00, agentes de la Policía Judicial trasladaron el automotor a los patios ubicados en Carapungo, en el norte.

En 17 de enero pasado, el cadáver de Fabián Escudero, fisioterapista del Hospital Eugenio Espejo, fue encontrado en la avenida Simón Bolívar, a la altura de la Universidad ­Internacional.

Su familia recordó que el profesional desapareció la tarde del sábado 11 de enero, cuando salió a la feria de autos, en Guamaní (sur de Quito), para vender su vehículo. Por la tarde, el joven se comunicó por teléfono con uno de sus familiares y dijo que se dirigía a la mecánica con dos interesados en comprar el auto. Luego de eso no se supo nada más de él.

Ayer, mientras una grúa de la Policía Judicial remolcaba el automóvil, un grupo de personas comentaba que el carro estaba abandonado en el terreno baldío desde las 05:00. Hasta la tarde no se conocía la identidad de las dos víctimas.

Según un agente que acudió a la zona del crimen, el falle­cido no tenía impactos de bala ni heridas por arma blanca. ­Aparentemente los descono­cidos lo golpearon hasta causarle la muerte.

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