21 de October de 2012 00:02

El padre de Arturo Chicaiza pidió perdón a su hijo, en su sepelio

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‘Hijo perdóname si no jugué fútbol contigo”. Esas fueron las palabras de Luis Chicaiza, para despedirse de su hijo Arturo.

El joven de 12 años murió el pasado jueves, víctima de un atropello en la av. Simón Bolívar, en las afueras de su colegio, Jorge Mantilla. Ayer se realizó su sepelio, en el Cementerio de Guamaní.

A las 14:00, cerca de 300 personas se congregaron en la iglesia de El Cisne, en la Lucha de los Pobres, en el sur. A esa hora empezó la misa de cuerpo presente.

30 de sus compañeros, vestidos con el uniforme de parada (saco plomo y faldas y pantalones azul marino) le hicieron una calle de honor. Ellos llevaban una rosa blanca en sus manos.

Al final de la ceremonia, que duró 45 minutos, Luis Chicaiza, quien vestía chaqueta y pantalón negros, agradeció a los asistentes por el apoyo a su familia en este momento de dolor.

En su discurso pidió perdón a su hijo por no haberle dedicado tiempo. Entre lágrimas se lamentó no haber jugado fútbol, ni haberle revisado las tareas.

Al final agregó que recuerden a su hijo como un ángel que vino a alegrar la vida de sus abuelos y de sus compañeros.

Sobre el féretro blanco de Arturo, ubicado en el centro de la iglesia junto al altar, estaban las camisetas del Deportivo Quito, equipo del cual era hincha, y del Gran Bretaña, club barrial en el que jugaba. Junto a estas prendas también estaba su uniforme de educación física, con el logotipo del colegio. Sus compañeros lloraban alrededor del féretro. Carlos Estrada recordaba que jugaban fútbol, y que Arturo tenía la posición de marcador derecho. “En la camiseta tenía el 12, porque era su número de la suerte”.

Rodrigo Jaramillo, inspector del colegio, contó que pedirán que el puente peatonal, que solicitan que se construya afuera del colegio, lleve el nombre de Arturo. Así como el aula donde estudiaba, el Octavo D.

Graciela Coello, su abuela, lloraba desconsoladamente. Abrazó al féretro y repetía “negrito, ahora me dejas”. Ella lo crió desde que tenía un mes de nacido.

Kevin Zurita y Jonathan Reyes, quienes estaban con Arturo cuando ocurrió el accidente, tocaron con la flor el ataúd de su compañero. Para ellos es difícil contar que se salvaron de milagro.

Al final de la misa, sus compañeros del equipo de fútbol cargaron en sus hombros el ataúd. Uno de ellos fue Jorge Alvarado, quien no contenía sus lágrimas.

Antes de llevar el cuerpo al cementerio, los asistentes recorrieron tres cuadras en la Lucha de los Pobres, como última caminata por su barrio. Las calles se coparon de personas, había tres buses que las transportaban. A las 16:35, los restos de Arturo fueron sepultados en el cementerio.

El proceso judicial

La instrucción fiscal   para determinar al responsable de la muerte de Arturo Chicaiza durará 30 días. Está a cargo de Franklin Bravo, de la Unidad de Delitos Flagrantes.  

El conductor   del camión que atropelló al joven está con prisión preventiva por orden del juez séptimo de Tránsito de Pichincha, Víctor Romero.

En Pichincha   se han registrado 2 551 accidentes de tránsito, desde junio hasta agosto. De  esta cantidad de percances, el 15,23% corresponde a  atropellamientos y el 8,37%,  por exceso de velocidad, según cifras de la Agencia Nacional de Tránsito.

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