11 de November de 2012 21:24

Una mujer estuvo cautiva por 11 días en Sucumbíos

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Lauriano Y. vistió con un smoking negro a su hijo de cuatro meses. En el baño del edificio de la Comandancia de la Policía lo cambió de pañal para completar un atuendo impecable. No asistían a una fiesta, sino a la liberación de su esposa, Daysi R., que estuvo 11 días cautiva.

Según la Policía, el 31 de octubre pasado, la madre de 31 años fue secuestrada de su finca ubicada en Lumbaqui, en el cantón Gonzalo Pizarro, en la provincia de Sucumbíos.

Al mediodía, dos hombres armados y cubiertos los rostros y las manos ingresaron con violencia la vivienda. Una empleada fue maniatada y encerrada en un dormitorio con el menor. Junto a la mujer, los sospechosos se llevaron USD 800 en efectivo y joyas de oro, contó la Policía.

Ese mismo día, los hombres que se la llevaron llamaron a su esposo. Le exigían USD 500 000 para liberarla.

Para la Unidad Antisecuestros y Extorsión (Unase) de la Policía, se trató del sexto caso de secuestro en esta provincia y en lo que va del año. En casi 10 días descubrieron la ubicación de la mujer y ayer la entregaron con buen estado físico a su familia.

Los esposos se abrazaron mientras besaban al bebé. Un sollozo tenue prevenía del resto de parientes que los acompañaron. Las hermanas de la mujer la tomaban de las manos.

El ministro del Interior, José Serrano, explicó que la madrugada del sábado pasado, miembros de la Unase y el Grupo de Intervención y Rescate (GIR), allanaron una casa ubicada en el sector de La Bonita, a cuatro kilómetros de Lumbaqui. La mujer estaba en el interior y el extranjero Darío M. los recibió con una ráfaga de balas.

En el enfrentamiento, Darío M., supuesto líder de la banda, fue abatido, informó Rodrigo Suárez, comandante de la Policía. Los extranjeros Juan G., de 52 años, y Diego V., de 25 años, Oyuela G., de 25 años, fueron detenidos.

También fue aislada una joven de 17 años que trabajaba en la casa de la mujer plagiada. Las autoridades presumen que facilitó información a los procesados.

En la investigación policial, relató Suárez, se analizaron las llamadas telefónicas que recibió el esposo de la víctima. En todas le pedían que agilite el desembolso del dinero y si no lo hacía la mujer perdería un dedo.

Las amenazas eran constantes y no solo se dirigían al esposo de Daysi R. sino también a sus hermanos y otros familiares. El resultado de la investigación determinó que estas llamadas las hacían desde dos números de celular. El uno pertenecía a Diego V., empleado de Lauriano Y. y la otra a Juan G., amigo de la empleada y a la vez de Diego V.

En lo que va del 2012, la Unase ha resuelto los 23 casos de secuestro y plagio, reportados en el país.


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