Seguridad

Mil casos de violencia intrafamiliar al mes

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30 de May de 2011 00:07

Con candado estaba cerrada la puerta de la casa donde hasta el martes habitaba Ana María Arroyo. La esmeraldeña de 32 años vivía sola en la estrecha vivienda de bloque desde hace cuatro meses. Se había separado de su conviviente, por las agresiones que, según familiares, sufría a diario.

Alejarse de su agresor no la ayudó. Pedro C., de 38 años, la buscó y en un arranque de celos, la apuñaló tres veces.

Según la Policía, la mujer estaba por tomar un bus, cuando su ex conviviente presuntamente la asesinó. Los vecinos de la cooperativa Ángel Duarte, de La Trinitaria, norte de Guayaquil, sentían estupor por el crimen. “Él andaba con una Biblia, pero de evangélico no tenía nada”, relata un vecino de la fallecida, al referirse al presunto homicida. “Me decía: si ella no es mía, no es de nadie, hasta que finalmente la mató”.

El de Ana María Arroyo es uno de los más recientes casos de violencia intrafamiliar registrados en Guayaquil, que terminan en la muerte de la víctima de las agresiones. Según estadísticas de la Unidad de Delitos contra las Personas de la Fiscalía del Guayas, de las denuncias por homicidios en Guayaquil en el 2010 (un total de 499), en un 5% de los casos, el victimario tenía una relación sentimental con la víctima.

La violencia de pareja llega a zanjarse incluso con la muerte de la víctima y de su agresor. La noche del viernes pasado, en medio de una discusión, Pedro Cortez Chonillo, de 60 años, disparó a su ex conviviente, Gricela Guzque Quinde, de 45 años, en la habitación de un inmueble ubicado en el centro de Guayaquil.

Según los inquilinos de la casa, una edificación de dos pisos con grandes ventanales a la calle, las peleas de la pareja eran frecuentes. Por ello, ellos se separaron hace un mes. “Creo que él no soportó la separación, y debe ser por eso que primero la mató a ella y luego él se suicidó”, decía al día siguiente del crimen un vecino, asomado tras unas cortinas.

El mayor Juan Carlos Rosas, jefe del Departamento de Violencia Intrafamiliar de la Policía del Guayas, dice que los casos más extremos de maltrato contra la mujer y que terminan en asesinato -tipificados ahora como femicidio- son el resultado de no denunciar a tiempo al agresor. “Muchas mujeres víctimas de agresiones dentro del hogar no denuncian, o si lo hacen, luego desisten por temor”, sostiene el oficial.

Esta unidad especializada de la Policía investiga un promedio de 1 000 denuncias de violencia intrafamiliar al mes en Guayas. Las denuncias son remitidas desde las cuatro comisarías de la Mujer y la Familia en la provincia. Rosas indica que, de todas las denuncias, el 60% corresponde a maltrato físico dentro del hogar.

Entre las denuncias, muchas son por abuso sexual. De estas, las que implican abuso sexual a menores y adolescentes son las que más preocupan a las autoridades.

Solo el último fin de semana llegaron a la Fiscalía tres casos por presunto abuso sexual contra menores. Llamó mucho la atención. aquel en que la hermana y tía de tres pequeños, de entre 3 y 13 años, denunció el sábado el abuso al que eran sometidos los niños supuestamente por el abuelo.

“Uno de los niños me dijo que le dolía mucho atrás. Yo lo revisé y constaté que tenía lastimado. Entonces el niño me contó lo que le había hecho el abuelo”, relató la denunciante afuera del Departamento de Medicina Legal de la Policía Judicial. Hasta allí llegó para que se realizara a los pequeños los exámenes que comprobarían el abuso de parte del abuelo.

“La situación de estas familias es gravísima. Hay una marca que para la víctima queda de por vida”, dice Beatriz Bordes, presidenta de la Fundación María Guare, dedicada a dar soporte y atención a las víctimas de violencia intrafamiliar en Guayaquil.

La fundación trabaja actualmente con apoyo en 700 casos de niños y adolescentes abusados.