'Mi ex también quiso machetear al niño'

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Washington Paspuel. Redactor

La idea de no poder abrazar a sus hijos, peinar sus cabellos o prepararles el desayuno angustia a Jéssica R.

Sus brazos quedaron mutilados a la altura de las muñecas, por un golpe de machete. El autor de la agresión, su expareja por 7 años y padre de sus dos hijos mayores, huyó tras el feroz ataque. Sucedió el 8 de diciembre en el recinto Piñón de Arriba, un poblado de casitas aisladas del cantón Santa Lucía, en el noroeste del Guayas.

La agresión pudo acabar en un homicidio múltiple. Su hermana menor y un amigo platicaban fuera de su vivienda, cuando el victimario se les acercó y los agredió con un machete que llevaba oculto en su espalda. Jéssica cargaba a su tercer hijo, de un año.

En el intento por evadir los machetazos, soltó al bebé y se protegió el rostro con las manos. Su otro hijo, de cuatro años, observó toda la escena. Su hermana recibió tres cortes cuando trataba de protegerse; su amigo, uno en el cuello. "Ese hombre también quiso machetear al niño, pero yo se lo impedí", recuerda la hermana.

La Fiscalía abrió una indagación previa el 9 de diciembre para investigar la múltiple lesión, bajo la figura de tentativa de asesinato.

El ataque pudo desembocar en un caso de femicidio, una figura que el nuevo Código Integral Penal describe como el asesinato de una mujer por razón de género.

Beatriz Bordes, presidenta de la Fundación María Guare, una organización que brinda asistencia legal y psicológica a víctimas de violencia intrafamiliar, afirma que historias como la de Jéssica son más frecuentes de lo que podría pensarse. "Tanto solo en el 2013 hicimos el acompañamiento de 1 800 casos de víctimas de violencia en el hogar".

La Encuesta Nacional de Relaciones Familiares y Violencia de Género contra las Mujeres, realizada por el INEC, reveló que en Guayas casi seis de cada 10 mujeres fueron víctimas de algún tipo de agresión en su entorno familiar. Bordes considera que existe un alto índice de agresiones graves, que acarrean lesiones y fracturas que dejan incapacitada a la víctima, pero que lamentablemente la víctima no denuncia.

Jéssica sufría un historial de violencia. En la denuncia que presentó en la Fiscalía, relató que su expareja la agredió físicamente en al menos dos ocasiones anteriores.

La agresión física es la más común. En Guayas, el 89% de las mujeres que participaron en la encuesta del INEC dijeron sufrir violencia física.

Las agresiones también provienen de fuera del círculo familiar. María Fernanda Vargas, una estudiante de Comunicación Social del cantón Simón Bolívar (Guayas) se recupera de los cortes que un grupo de personas le propinó en el rostro y cuerpo, el pasado 10 de noviembre. La universitaria de 22 años recibió 350 puntos de sutura por los seis cortes en su cuerpo. La Fiscalía vinculó a cuatro mujeres en la instrucción fiscal abierta por la agresión. Las acusó de tentativa de asesinato y solicitó su prisión preventiva.

Jéssica aguarda recostada en el sillón del pasillo que conduce al Taller de Órtesis y Prótesis del Hospital de Especialidades Guayaquil. Dentro de 40 días recibirá dos prótesis, una anatómica y otra terminada en garfio. Reina Sánchez, trabajadora social del hospital, le explica que los dispositivos le ayudarán a asir los objetos y le permitirán tener una mejor calidad de vida. Le recuerda que además de la terapia física para adaptarse a sus nuevas 'manos', deberá someterse a terapia psicológica. "Hay que trabajar con ella y con su familia. Y hay que buscarle una reinserción laboral". Jéssica solo asiente. Está cansada. Desde que salió del Hospital Luis Vernaza de Guayaquil, donde recibió atención luego de la agresión, cubre sus brazos con un chal.

Blanca Zea, psicóloga clínica y terapeuta familiar recuerda que la víctima de violencia intrafamiliar requiere de ayuda profesional inmediata tras una agresión. "En el caso de Jéssica, lo que viene después en un proceso para asimilar la pérdida de una parte de su cuerpo".

En contexto 

Jéssica R. trata de recuperarse de la agresión de su expareja. La noche del 8 de diciembre pasado la atacó con un machete y cercenó sus manos. Ahora, espera que un hospital de Guayaquil le done dos prótesis y así recuperar su vida. También recibirá terapia.

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