30 de June de 2011 00:02

‘Entre mi esposa y el señor, le tocó a él’

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Gastón A. habla rápido pero con firmeza, desde algún lugar que se reserva, aunque no hay orden de detención en su contra. Dice temer por la integridad de su esposa e hija, a las que no ve desde el lunes pasado. Los tres están separados desde que el vehículo que él conducía, un Ford Explorer, atropelló y mató a un sospechoso en Los Ceibos, una zona residencial en el norte de Guayaquil.

Pide a los operadores de justicia que verifiquen su actuación esa mañana. “Fue basado en legítima defensa. No tengo culpa ni dolo, es excusable mi actitud, independientemente de que la muerte de una persona es una desgracia, sí lo reconozco, y entre mi esposa y el señor, le tocó a él...”.

El abogado guayaquileño, de 43 años, en diálogo telefónico con EL COMERCIO, relata los hechos. El lunes a las 07:20 cumplía con la rutina de cada día. Sacaba su vehículo del garaje, a dos cuadras de su domicilio, en una calle de Los Ceibos, para recoger luego a su esposa e hija, y llevarlas al trabajo y la escuela, respectivamente.

“Cuando iba a unos 50 ó 100 metros, veo que un hombre asaltaba a mi esposa y la apuntaba en la cabeza con un arma. Y acelero para llegar rápido y defenderla, pero estas personas se percatan y el uno trata de huir. Otro estaba en una moto y se me cruzó frente al auto, pero yo no pude frenar y me le fui encima con el carro”.

Recuerda que su esposa lanzó el celular al suelo, y en ese momento el hombre que la apuntaba le dijo: “Entonces, me llevo a tu hija”. Pero cuando vio el atropellamiento al conductor de la moto, el hombre con el arma huyó.

Gastón A. dice que no existió persecución, el accidente fue a 25 metros del lugar. “Es un choque inminente por incapacidad de frenar por la alta la velocidad. Tampoco hay premeditación porque no lo perseguí ni lo fui a buscar dos horas después. Fue una reacción instintiva que se encuadra en la legítima defensa”.

Su esposa es una funcionaria pública. La tarde del martes presentó una denuncia en la Fiscalía de la Policía Judicial por tentativa de asesinato. El expediente lo conoció en primera instancia el fiscal de Tránsito Efrén Cueva. Este se excusó ayer y remitió el caso a la Unidad de Delitos Contra la Vida. Sin embargo, la fiscal de esa unidad, Margarita Neira, indicó que hasta las 17:00 no le llegaba el documento. “La Fiscalía de Tránsito se inhibió de conocer el expediente porque no fue un accidente, (la muerte) fue consecuencia de un robo”, mencionó la fiscal.

En otro lugar de Guayaquil, en el suroeste, en una casa de construcción mixta, hay dolor por la muerte de Rolando B. Su familia dice que el hombre de 33 años, muerto en el atropellamiento, se dedicaba a la venta de carne en su motocicleta. Paula M. cuestiona que se “estigmatice” a su hijo. “Era el mayor, y con su trabajo mantenía a su familia”. La esposa prefiere no hablar, con ella tenía cuatro hijas, de entre 14 y 3 años.

En la casa aún permanecen las sillas plásticas que se usaron en el velatorio. Rolando B. fue sepultado la tarde del martes, en el Cementerio General. “Era un muchacho trabajador, vendía carne desde los 15 años, no entiendo por qué dicen que era un delincuente”, dice su madre.

Según la Policía, el fallecido no registraba antecedentes penales. En el 2008 la Comisión de Tránsito del Guayas lo sancionó por una infracción, por presunta agresión a un vigilante. Su mamá dice que la sanción fue porque, al tratar de esquivar un auto, “se fue con su moto contra el vigilante”.

Pero Gastón A. dice que en Los Ceibos no hay carnicería, sino dos tiendas cerca de su domicilio. “Le pido a la Comandancia de la Policía que investigue. El fallecido tiene un hermano que es policía, y ahora me están amenazando de muerte. Me están pidiendo plata para olvidar el tema; me están queriendo extorsionar...”.

Asegura que un abogado lo habría llamado para pedirle plata. Y dice no estar dispuesto a llegar a un arreglo. “Sería traicionar el apoyo que me ha dado la gente en el país. No voy a claudicar”. En la red social Twitter el tema se convirtió en una tendencia. La mayoría de comentarios son de apoyo y de indignación, pero también hay quienes no justifican que se atropelle a una persona.

Punto de vista Enrique Tamariz/ Jurista
'Lo importante es que él pueda defenderse'

Desde el punto de vista constitucional lo importante en este caso es que el ciudadano tenga la plena libertad para defenderse. La defensa no puede ser angustiada. Una forma de angustiarla es privándole de la libertad. Si lo que desea la autoridad es precautelar la seguridad de que una persona se presente a declarar, una forma es adoptar una medida cautelar, como por ejemplo la prohibición de salida del país.

En este caso puede plantearse un figura de preterintencionalidad, es decir algo que se va más allá de las intenciones. El tema puede estar en el orden de lo culposo, no de lo doloso.
El individuo lo que hacía era defender a su familia, aquello de lo cual él es parte, y eso no solo es un derecho, es una obligación. Si él no actuaba, siendo padre, en defensa de su hija, había una omisión. Es responsabilidad de los padres salvaguardar la seguridad de sus hijos.

La responsabilidad la tienen quienes no han sido capaces de frenar el incremento de la delincuencia. Es importante que tomemos las cosas con serenidad.

Un caso polémico

Gastón A. dice que producto del impacto de su vehículo sufrió la fractura de una costilla del lado izquierdo. Su padre, un ex funcionario judicial, lo llevó hasta una casa de salud donde permaneció hasta el martes.

La familia de Rolando B. dice que no tienen intención de presentar una denuncia en contra de Gastón A. La mamá reconoció que uno de sus hijos es cabo de la Policía en servicio activo.

En la red social Twitter hoy se comentó: "Si solo el 10% de los ecuatorianos fuéramos como Gastón A. no habría delincuencia". "Quieren alegar legítima defensa como causa de justificación , Art 19 del Código Penal..."

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