15 de July de 2011 09:22

‘Solo me dejaron unas monedas para pagar el bus’

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Era cerca del   mediodía y caminaba por el Centro Histórico de Cuenca, por la calle Mariscal Sucre. Lo hago a menudo por ese sector que es muy concurrido.

[[OBJECT]]Ese día llevaba una funda con un par de zapatos que recién acababa de comprar en la calle General Torres, que está a una cuadra de distancia.  
Me aprestaba a tomar un  bus para dirigirme a mi casa, que está ubicada al sureste de la ciudad. De pronto un individuo me obstaculizó el paso.  Todo fue tan rápido porque en medio del tumulto de las personas  solo sentí su brazo sobre mi cuello.

En el forcejeo perdí el conocimiento, creo que por unos cinco minutos. Lo único que sentí es que ese delincuente me asfixiaba, no sé si fue una o varias personas. Cuando me reintegré  me había bolsiqueado y se había llevado   mi dinero, no sé por qué razón no se llevó  los zapatos.
 Cuando desperté y recuperé el conocimiento me encontraba en un  pasillo de una casa, que está a  una cuadra de distancia del  lugar donde me sorprendió el ladrón. Estaba totalmente asustado y tenía temor de  salir de allí y  volverme a  topar con ese   individuo.

Mi robo fue sorprendente. No  recuerdo el rostro del o  de los ladrones, en mi memoria  solo está la imagen de un brazo. Además ningún ciudadano se percató de lo que me ocurría, nadie me ayudó, ni observó que fui llevado a la fuerza hacia ese pasillo.

Ese  delincuente actuó  con tanta astucia al no hacer escándalo, sin duda era  uno  experto y creo que me estaba siguiendo.
Él supongo que se  imaginó  que tenía una suma importante  de dinero, pero no era así. Aunque para mí  fue una cantidad considerable porque no gano mucho.

Digo que fue un robo sorprendente, porque hubo un elemento que ahora me causa risa. Solo me dejaron  unas monedas para que pague el pasaje del bus.

Solo quería  llegar a mi casa. No se me ocurrió poner una denuncia en la Policía ni en la Fiscalía porque  creo que  hubiera ayudado en mucho.
Después que me ocurrió esa situación  tengo más precaución cuando camino por la calle. Me fijo quién camina por mi alrededor y estoy atento si alguien quiere impedir mi paso.

Luego de un asalto una persona  se queda temerosa, desconfiada y, en estos últimos tiempos, mis nervios aumentaron por los altos  niveles de inseguridad que hay en la ciudad y en el resto del país. Casi todas las semanas algún familiar o amigo me cuenta sobre  robos que les ocurren o que ellos  escuchan.

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