14 de June de 2012 00:04

El límite marítimo en la frontera norte se selló en un cuartel

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Los 10 pescados son una hilera sobre una mesa roída, junto a un rótulo escrito con pintura amarilla que anuncia: USD 1,50 la libra. De la covacha sale un hombre. Es alto y gordo. “Buenos días, ¿busca pescados?”, pregunta. Tiene 60 años y en el brazo de mar del fronterizo Mataje (entre Esmeraldas, de Ecuador, y Nariño, de Colombia) pescaba hasta hace poco.

Dejó de hacerlo una madruga de marzo, cuando a las 05:00 tres armados asaltaron su lancha artesanal y le robaron el motor fuera de borda. Perdió USD 3 000. No recuperó el aparato y ese trabajo lo cambió por comprar pescado en el muelle de San Lorenzo, para venderlo en casa.

Un poco antes de las 10:00 de ayer, autos con vidrios polarizados pasaron frente a su puesto, con techos de láminas oxidadas y paredes de madera, en el centro de San Lorenzo. En las puertas de los autos había distintivos del Ministerio de Relaciones Exteriores. Otros no tenían sellos y entraron por el barrio Las Marías hasta el Batallón de Infantería de Marina.

Un helicóptero sobrevolaba el cuartel militar y por la radio del pescador se decía que “llegarán autoridades de Ecuador y Colombia”. “Mi mujer sí me dijo que iba haber eso y que iban a ver cómo pueden ayudarnos, para que no nos sigan robando”. ¿Cómo se llama su esposa? “No, es mejor no decirlo”. ¿Y su nombre? La respuesta es tajante: “Peor”. ¿Por qué? Calla por un momento. “Aquí decimos algo y al siguiente día amanecemos muertos o amenazan de muerte a las familias”.

Más vehículos oficiales ingresan raudos por el barrio Las Marías. Militares con fusiles vigilan la puerta de barrotes que da al Batallón y solo autorizan el ingreso de quienes tienen el collar que los identifica como personal acreditado para asistir a la suscripción del Acuerdo de límites marítimos entre Ecuador y Colombia.

Adentro hay decenas soldados, con uniformes de camuflaje. A las 11:00 las palmeras del patio del Batallón se sacuden; aterriza un helicóptero Dhruv de la Fuerza Aérea Ecuatoriana (FAE).

Allí llega el ministro de Defensa, Miguel Carvajal. En una nave MI-18 del Ejército lo hace el ministro de Seguridad, almirante (r) Homero Arellano. Después aparece el canciller Ricardo Patiño. Los tres visten guayabera. El sombrero de paja toquilla diferencia a Patiño en el grupo.

Repentinamente, un helicóptero Black Hawck, de los adquiridos para el Plan Colombia, irrumpió en cielo ecuatoriano. Era la nave que venía desde Tumaco (Pacífico sur de Colombia) con la canciller de ese país, María Ángela Holguín. A las 13:00, los cancilleres firmaron el acuerdo limítrofe en el cuartel militar, lo hicieron en el coliseo, después de una reunión reservada en el casino de oficiales del Batallón de la Fuerza Naval en San Lorenzo.

Entre flores y sillas vestidas de blanco habló Patiño, luego Holguín. Coincidieron. Los dos recordaron que el primer acercamiento para llegar a este acuerdo ocurrió en diciembre, en la reunión de los presidentes Rafael Correa y Juan Manuel Santos.

Firmaron la “Declaración conjunta” en la que ratificaron los estudios de la Comisión mixta permanente entre los dos países y hablaron de mejorar las seguridades marítimas para los pescadores, de reforzar el intercambio comercial y hasta de un gabinete binacional que podría concretarse en septiembre próximo.

La ceremonia termina. Los ministros se toman fotos y los militares explican la cooperación militar entre las dos naciones. El comandante de la Marina ecuatoriana, Jorge Gross, reconoce que ahora no hay cooperación, salvo intercambio de información. “Podríamos montar operaciones conjuntas y controlar los ejes fluviales”. El comandante de la Fuerza Naval de Colombia, almirante Roberto García, dice que se trabaja en apoyo de Inteligencia, “para contrarrestar el narcotráfico y el crimen”.

El 4 de marzo del año pasado, el presidente Rafael Correa dijo estar harto de la Marina por falta de aciertos. ¿Cómo van a cambiar eso? Gross dijo ayer que no responderá. Y el jefe del Comando Conjunto de las FF.AA. de Ecuador, teniente general Leonardo Barreiro, fue escueto. “Hay más de 43 000 embarcaciones pesqueras artesanales en el país y se han robado menos del 1,5%. Además, se ha recuperado casi la mitad. Creo que estamos trabajando bien”. ¿Le informaron mal al Presidente? “Él conoce y tiene razón de que no debería existir esto”, dijo y la comitiva fue al almuerzo.

En la puerta del Batallón, lugareños de San Lorenzo apenas divisaban a la ministra Holguín. Para ella, la relación entre los dos países “está fortalecida”, luego de superar la crisis diplomática que desató el bombardeo colombiano del 1 de marzo del 2008 al campamento de Raúl Reyes, entonces número 2 de la guerrilla de las FARC, en la frontera noramazónica de Ecuador.

El pescador no recuerda ese episodio. Tampoco su esposa. Otro comerciante a su lado solo pide seguridad en el mar. “A mí me asaltaron hace dos años. Me dispararon por la espalda y estuve a punto de morir, pero me salvé”.

Esmeraldas tiene la más alta tasa de homicidios de Ecuador. Cifras oficiales lo refieren. En el 2010, ese índice fue de 61,6 crímenes por 100 000 habitantes, cuando el promedio en el país fue de 18,6 homicidios. Ese año, según la Policía, la provincia registró 284 homicidios de los 2 638 registrados a escala nacional. En el 2011, Esmeraldas reportó 263 de los 2 345 homicidios del país. 14:40. Los militares del Batallón toman posiciones, con sus fusiles. Los helicópteros se encienden y los ministros dejan el cuartel.

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