11 de January de 2011 00:00

‘Las invasiones llevan a actitudes delincuenciales’

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Entrevista a Mario Vásconez, director  del Centro de Investigaciones Ciudad.

¿Qué elementos inciden en la inseguridad cuando se producen invasiones de tierras como las que se presentaron en Guayaquil?

Afecta a los propietarios de los terrenos que pueden ser invadidos como represalia. También sucedería que las personas desalojadas, impulsadas por inadecuados dirigentes, cometan actos de vandalismo. Por otro lado, pasa que la gente necesitada, al momento en que pierde su casa, tiene que buscarse la vida en otras circunstancias y comienza un auge delictivo adicional. No obstante, esto posee un costo que debería tener varias vertientes de lectura.

Por ejemplo, ¿cuáles?

Conocer que no es popular (políticamente hablando), pero es defendible y elogiable que se tomen decisiones de este tipo (los desalojos). También se deben presentar opciones de vivienda y hábitat para los sectores populares. Esto propiciado desde los municipios, el Estado e inclusive las empresas privadas. La necesidad de vivienda es un tema de todos.

¿Fue apresurado desalojar a la gente? ¿El Gobierno podía buscar otra salida para evitar los desmanes?Creo que debió hacerse un diálogo, pero en ocasiones eso es difícil si es que los grupos de invasores son organizados con otros fines. No nos olvidemos que políticamente puede haber una organización que tienda a generar el caos. Lo que resulta criticable no es el desalojo o las consecuencias que este puede traer, lo cuestionable es el mal uso de la necesidad del pobre para propiciar cosas que beneficien económicamente a otros o políticamente a elementos que pretenden hacer plataforma para sus intereses.

¿Qué riesgos puede traer el desalojo en Guayaquil ?

Hay que medir las consecuencias que este tipo de acciones (invasiones) tienen a largo plazo. Los costos sociales para una ciudad en el momento que se consolide un lugar de invasión o de compra fraudulenta de tierras, como sucede en la Sierra, es terrible.

¿Cuál es el costo en el tema de inseguridad?

El hecho de que estas urbanizaciones producidas, sea por invasión o porque son ilegales, generan una ciudad que no es cordial o convivencial. Son una serie de minilotes y calles en pésimas condiciones. No hay concepto de centralidad, de lugares de encuentro, no hay servicios comunitarios de escuelas, de centros médicos, guarderías, entre otros servicios, que propicien una adecuada convivencia.

¿A qué conlleva eso?

A la larga, son una especie de ghettos de pobreza donde la gente comienza a tener actitudes delincuenciales internas y hacia el conjunto de la ciudad. La consecuencia de la urbanización es precaria. Por eso, tenemos que fijarnos en lo que está pasando en Río de Janeiro (Brasil).

¿Qué pasa en Río?

Son barrios muy susceptibles por sus carencias, problemas y por las condiciones deficitarias de vida que generan una sociedad violenta. No hay convivencia adecuada en las calles. La gente comienza a esconderse porque comienza a ver pandillas. Hay un círculo vicioso externo de tipo social y económico que tiene su campo fértil de cultivo en las urbanizaciones de mala calidad.

¿La proliferación de áreas ilegales implica la ausencia de espacios lícitos para jóvenes en Guayaquil y Quito?

Desgraciadamente, sí existe el mal ejemplo de las pandillas como forma de asociación de jóvenes que provienen de otros medios de contexto, pero acá (barrios pobres e invasiones) encuentran su lugar de acción en estas condiciones deplorables de vida.

¿Por qué las urbanizaciones clandestinas son terreno fértil para el refugio e incremento de la delincuencia?

Quien adquiere esos terrenos no lo hace con el concepto de una ciudad para vivir, sino con el de tener una casa. No existe el concepto del espacio público, de las manzanas y de servicios que podrían desarrollarse para propiciar una mejor calidad de vida.

¿Qué hacer, desde el Estado, para frenar el fenómeno de la inmigración en el país?

Propiciar programas habitacionales masivos porque el problema es muy grande. Se debe tener en cuenta que esto es una bomba de tiempo. Si no se cortan ahora las invasiones, estas se convertirían en algo cotidiano y no habrá terreno que se salve con todos los conflictos que este problema genera. Es una forma fácil de acceder a las cosas sin trabajo, dinero o sin tener que enfrentar un crédito, lo cual genera un facilismo contraproducente. Para mí, esa es una forma de violencia.

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