23 de August de 2010 00:00

‘Hay que transformar la manera de pensar y de actuar de los policías’

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Redacción Judicial

¿Cuánto se ha avanzado en Ecuador, en el tema de profesionalización de la Policía?

La seguridad es una necesidad humana y la Policía tiene la responsabilidad de crear las condiciones para cubrir esa necesidad. Para lograrlo, la institución debe proveer un servicio de calidad y eso no se puede lograr si no se tiene personal de calidad. En los últimos años, la Policía ha hecho esfuerzos para conseguir ese objetivo y ha dado pasos importantes, pero aún son insuficientes.¿Cuáles son los aciertos?

Se ha incorporado a las mujeres al servicio policial, por ejemplo, y se han mejorado los servicios de migración. También existe una preocupación por modernizar los equipos y armas y algunos trámites policiales son más ágiles. Sin embargo, aún falta trabajar en el aspecto más importante: el cambio mental de los policías.

¿Cómo lograrlo?

La Policía, en la actualidad, tiene programas para mejorar las actitudes de los gendarmes, pero creo que es necesario desarro-llar un plan urgente para que los policías tengan claro lo que sig-nifica servir a la comunidad y atenderla.

Si eso se cumple, ¿se podrían prevenir casos de excesos policiales como el ocurrido en Guayaquil en contra del taxista Omar Vidal?

Así como existen buenos policías, también hay malos. Pasa lo mismo con los abogados o los jueces. Mientras una institución esté integrada por personas siempre tendrá debilidades y fortalezas. Lo que sucede es que la Policía está a la vista de todo el mundo. Por eso llama la atención cuando se produce un comportamiento negativo. La Policía debe tener un enfoque humanista. Incluso eliminando las actitudes de tipo militar que tiene, para así acercarse a la ciudadanía.

La semana pasada, dos policías fueron detenidos por supuestamente haber cobrado para asesinar a un universitario. ¿Cómo lograr ese acercamiento con la gente, que menciona, si los encargados de hacer cumplir la Ley son investigados por violarla?

La crisis de valores no es un tema exclusivo de la Policía, sino del mundo. ¿Qué pasa si un policía no tiene para comprar la leche o el pan para sus hijos? ¿Qué pasa si le dan un pase fuera de su ciudad natal y tiene que gastar más? La gente tiene que trabajar con sentido de motivación y eso se logra cerca de la familia. Un hombre solo, sin control y con todas las libertades es vulnerable a venderse para subsistir.

¿Esas condiciones adversas justifican el cometimiento de un delito?

Claro que no, pero hay que ser conscientes de esos problemas, para corregirlos. Si no apoyamos a la Policía, mañana no tendremos la responsabilidad moral para exigirles que hagan su trabajo. La obligación de la Policía, en cambio, es ganarse la credibilidad de la ciudadanía. Tiene que demostrar que tiene buenos elementos y que los malos son sancionados y eliminados de la institución.

En lo que va del año, 43 policías han sido dados de baja. ¿Qué lectura debe hacerse?

Es un dato importante que evidencia el deseo de cambiar las viejas prácticas de la Policía. La Ley es y debe ser para todos. Hay que seguir trabajando en la depuración de los malos elementos y no permitir la impunidad.

La semana pasada, el Ministerio del Interior hizo público un manual para mejorar los procedimientos policiales. ¿En qué medida puede influir esta iniciativa en el trabajo de la Policía?

Los manuales de procedimiento ayudan, pero no son la solución definitiva. Las cosas no cambian por decreto. No se puede decir: a partir de mañana no pueden evadir impuestos y esperar a que la corrupción termine. Eso es un cambio de actitud. La actualización de manuales policiales es positiva, pero el trabajo más importante es cambiar la manera de pensar y de actuar de los policías.

Los cambios culturales normalmente llevan años.

Hay tres tipos de cambios. Uno evolutivo, que se da de forma natural; uno sistemático, que consiste en identificar las debilidades y corregirlas y, el tercero, que es el cambio revolucionario. Este último es necesario, cuando ya no hay salidas es el que se necesita.

¿En el país existe la voluntad política para hacer ese cambio revolucionario?

De lo que conozco sí hay la voluntad. Lo que falta es liderazgo. Alguien que se ponga la camiseta del cambio y lo haga.

La Policía ha reconocido que una de las causas para que existan malos elementos es el poco tiempo que se asigna para la formación de los nuevos gendarmes; apenas seis meses. ¿Qué hacer?

El cambio debe hacerse desde las cabezas. Los oficiales de la Policía deben ser profesionales de cualquier disciplina. Además, la institución podría ayudarlos para que se especialicen en temas que sean de utilidad para la Policía. Un miembro de la Policía no puede ser cualquier persona, en el mejor sentido de la palabra.

Ahora hay muchos oficiales con títulos de cuarto nivel.

Pero no estudian en función de fortalecer la institución sino pensando en que la carrera policial se les puede acabar en cualquier momento. Eso los hace mediocres porque no pueden empatar el trabajo con los conocimientos.

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