Los grupos delictivos tardan entre 2 y 5 minutos en robar una moto

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Javier Ortega. Redactor

¿Cuánto tiempo le toma a una persona subir tres pisos en ascensor, entregar documentos y bajar? Motorizados que laboran en el sector de mensajería dan una cifra: no más de cinco minutos.

Ese es el tiempo que tardan los grupos delictivos en romper las seguridades de una motocicleta, encenderla y huir.

El robo de motos es el único delito, de los siete de conmoción social (homicidios, robo a casas, a personas, a locales comerciales, en carreteras y de autos) que creció en el 2013 en el Ecuador, según el Ministerio de Interior. Entre julio y diciembre del último año se reportaron 3 020 denuncias, lo que equivale a un 9,1 % de incremento en comparación con el mismo período del 2012.

¿Adónde van esas motos? Investigaciones de la Policía Judicial (PJ) refieren que son llevadas a recintos de Guayas y Manabí y a ciudades pequeñas de la Sierra. Una moto que en el mercado legal cuesta entre USD 1 600 y 2 000 se comercializa en esos lugares a USD 200 y 300, según un agente consultado por EL COMERCIO.

En Quito, los uniformados detectaron que las zonas comerciales como las avenidas De los Shyris y la Amazonas son los lugares conflictivos y proclives a este delito. Entre enero y noviembre se reportaron 617 robos de motos en la capital, según el Observatorio Metropolitano de Seguridad.

Es jueves y el termómetro marca 28 grados. En la avenida 12 de Octubre, una zona comercial de Quito donde se levantan decenas de edificios, hay unas 40 motocicletas parqueadas sobre las aceras. Ninguna tiene candado de protección.

Los agentes mencionan que los sospechosos que roban estos vehículos utilizan cizallas o llaves maestras para encenderlos. Ese 'trabajo' lo hacen en menos de 5 minutos, precisan.

Los mensajeros o repartidores de alimentos son los grupos más vulnerables a este delito, según informes de la Policía.

Richard Acero trabaja desde hace 10 años como repartidor de comida rápida. El 3 de mayo del año pasado perdió su motocicleta. Ese día, el joven llegó a su domicilio y la parqueó junto a otra que la conserva hasta ahora. Las encadenó a la puerta y entró a su casa. Al día siguiente, uno de los vehículos ya no estaba. Los desconocidos rompieron las cadenas y huyeron.

Un robo similar le ocurrió a Andrés Chiliquinga. En los últimos cuatro años ha perdido dos motocicletas. Ayer, mientras esperaba unos documentos en una acera de la avenida Colón (norte de Quito), relató que el último caso sufrió en septiembre del 2011.

Chiliquinga estacionó la moto afuera de una sucursal financiera en el centro de la capital. Había otras cuatro cerca. Entró al local y entregó documentos. Se demoró cinco minutos. Cuando salió ya no la encontró.

En los dos robos, él calcula que perdió unos USD 12 000.

Las cámaras de seguridad de la entidad bancaria grabaron cómo un desconocido golpeaba el volante, ingresaba una llave, encendía el vehículo y huía.

Agentes de la Policía señalan que con un golpe brusco que se aplica al volante este se desbloquea. También detectaron que los grupos delictivos fracturan el encendido y luego lo prenden manualmente.

"Ni el bloqueo del volante, ni las cadenas, ni las alarmas previenen los robos", advierte Chiliquinga, un joven que trabaja en empresas de mensajería desde hace 12 años.

Javier García es otro mensajero afectado. Desconocidos le han robados tres veces su herramienta de trabajo en los últimos tres años. La última vez, en el 2010, parqueó su vehículo en la avenida Amazonas. Tardó siete minutos "exagerando". Había comprado la moto hace siete meses en USD 2 200.

Iván Morales administra un local de venta de motocicletas en el norte de la capital. En su local hay vehículos de gama alta, media y baja. Los precios oscilan entre USD 1 600 y 39 000. Todas las motos tienen un seguro que lo protege contra robo. Para él, en los últimos años hubo un incremento permanente de las ventas.

"La gente ha optado por comprar estos vehículos por el tráfico y el pico y placa. Quieren llegar rápido a su destino", dice Morales para explicar los motivos del aumento de las ventas.

Emilio Uzcátegui, gerente general de Motor Uno, una de las principales casas ensambladoras y distribuidoras de motos que operan en el país, señala que en el 2012 se vendieron 120 000 unidades. El año pasado hubo una contracción del 15%. El 60% de estos vehículos fue a urbes de la Costa y el resto a la Sierra y Amazonía. En este caso, la gente prefiere las que cuestan entre USD 900 a 1 500.

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Los patios de retención están repletos

Ayer, en un comunicado, el Ministerio del Interior informó que los patios de retención vehicular del Azuay están "llenos" y solicitó a la población que acuda a estos lugares a reconocer sus vehículos.

Según esa Secretaría de Estado, en el 2013 ingresaron a los patios de esa provincia 227 motocicletas recuperadas por robo y en operativos de control.

En los dos patios de la Policía Judicial de Quito la situación es parecida. Hasta ayer, en esas dependencias había 1 451 motos que no han sido reclamadas.

En contexto En Quito, las motocicletas son los vehículos que más se roban después de los automóviles. Entre enero y noviembre del año pasado hubo 2 080 denuncias por sustracción de automotores. 777 corresponde a autos pequeños y 617 a motos, según el Observatorio.

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