5 de October de 2012 00:01

Las fronteras son permeables para la explotación sexual de mujeres

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La niña de 13 años fue rescatada de un centro nocturno que opera en Machala. Trabajó dos meses y dijo haber sido obligada por su novio.

El mismo día en que los policías intervinieron el local fue llevada a un centro de ayuda a víctimas de trata. Llegó con una cicatriz y un corte de cuchillo en su pierna.

En la casa de acogida contó su historia. La directora del centro, en la capital de El Oro, dice que es uno de los casos más dramáticos y prefiere que a la menor se la llame solamente Sara para proteger su verdadero nombre. “La herida en la pierna llevó a la muchacha al hospital. El novio la amenazó con matarla si contaba a los médicos en qué trabaja”.

Sara comenzó a ser explotada sexualmente a finales del 2011 y su familia no supo que fue engañada por quien decía era su pareja. Entre enero y agosto de este año, la Policía Judicial (PJ) ha registrado 112 denuncias de víctimas de trata con fines sexuales a escala nacional. Por edades, el mayor número de afectadas tiene entre 10 y 17 años.

De hecho, la mayoría de quejas de trata en el Ecuador está relacionada “con la explotación sexual y laboral de niños, niñas y adolescentes”. Esta advertencia consta en el informe denominado El estado de la trata de personas en Ecuador, auspiciado por la Oficina de la ONU contra el delito y la droga (Unodc).

De julio del 2011 a mayo del 2012, la Policía Judicial rescató a 30 víctimas de trata en el país: 12 fueron menores de edad. La Policía de niños (Dinapen), en cambio, reportó a escala nacional 45 rescatados de enero a agosto de este año. “En la mayoría de prostíbulos hay adolescentes”, dice Mariana Sandoval, de la Fundación Esperanza, quien ha investigado el tema 12 años.

La experta se refiere a un estudio que realizó para la Organización Internacional del Trabajo. Lo hizo en casas de tolerancia de Guayaquil, Quito y Machala, y encuestó a 415 jóvenes. Los resultados son reveladores: el 20% de mujeres que laboraba en esos lugares tenía menos de 18 años.

“(En el 2002) vimos que en Quito en la mayoría de estos lugares las menores tienen cédulas de identidad con la edad alterada”.

Bandas organizadas

Investigaciones de la Policía informan que en casos de trata de personas en Ecuador actúan organizaciones delictivas incluso de alcance transnacional. Los uniformados han detectado tres fases en el uso de menores.

La primera es el reclutamiento. Los sospechosos estudian el entorno de la víctima y les puede tomar días o meses para ganar la confianza de la familia. Eso ocurrió con Sara. Ella conoció a su novio en su barrio de Machala, salieron seis meses y un día llegó a la casa de sus padres a pedir que la niña viviera con él. Sus padres aceptaron y en la misma ciudad el hombre comenzó a explotarla.

Según agentes, los reclutadores, por lo general, llegan a poblaciones rurales. Ubican familias con problemas económicos y violencia intrafamiliar. También a niños o jóvenes que viven sin padres.

Luego, las víctimas son trasladadas a hoteles en ciudades y poblados y les despojan de sus documentos. El tercer momento es la distribución en los burdeles u otros lugares de comercio sexual.

¿Fallas en los controles?

Un investigador de Dinapen advierte que las redes delictivas movilizan a las jóvenes todo el tiempo y van de un centro nocturno a otro. En cada sitio pasan máximo hasta un mes.

Esta estrategia complica la tarea de Inteligencia. Lo reconoce un agente destinado a estos temas.

Hay otra revelación: también son llevadas a poblaciones donde hay festejos locales para usarlas.

Diego Falconí, subsecretario de Garantías Democráticas del Ministerio del Interior, dice que los agentes aún no tienen la “minuciosidad necesaria” para detectar a las posibles víctimas.

Santiago Velasco, asesor de la Fiscalía, cree que es necesario una unidad élite de la Policía. “Si como fiscal no tienes los suficientes elementos... que te permitan acusar, el fiscal no puede tomar una decisión”, dijo en una entrevista en Radio Quito.

Con base en operaciones de rescate e investigaciones, la Policía ha identificado a Pichincha, Imbabura, Sucumbíos y Guayas como las provincias donde más existe este delito.

¿De dónde provienen más las víctimas? De Cotopaxi, Manabí, Los Ríos, Guayas y El Oro.

Hay otros datos: las mujeres son trasladadas desde Guayas y El Oro para ser utilizadas sexualmente en Piura y Lima, en Perú.

Mientras que de Colombia salen desde el Valle del Cauca y Barranquilla e ingresan al Ecuador por Sucumbíos y Carchi.

La Unodc habla de una ruta de explotación sexual en la línea de la frontera norte con más de 200 prostíbulos. En Sucumbíos, según la Unodc, “ incluso las autoridades tienen miedo de actuar”.

En la frontera sur, la Unodc identifica a Machala como la ciudad con mayor presencia de explotación sexual. “Se han detectado adolescentes mujeres que ofertan sus servicios”, como Sara.

Ella aún permanece en la casa de acogida de esa ciudad. La Policía detuvo a su presunto explotador en febrero pasado, tras el rescate de la menor. Su caso está en investigaciones.

La frontera norte
   
En el  documento de  la Unodc se  afirma  que la frontera norte del Ecuador  “tiene el  mayor problema de trata por ser una ruta de ingreso, origen, destino y traslado de víctimas”.
La trata de persona  es sancionada con penas de entre 6 y 16 años.  En el proyecto del Código Penal Integral,  las sanciones van de 19 a 28 años de cárcel.
De enero a agosto de este  año, la Dinapen detuvo  a 10 personas por   trata de menores .


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